Posteado por: gorkairiondo | enero 27, 2010

Enfermos de pasotismo

Vaya murga nos están dando a todas horas con Cristiano Ronaldo. Bien, puede que tú no hayas escuchado nada, porque vives en Adis Abeba y tu única preocupación es encontrar la manzana del pecado, para comer esta noche…

Pero, ¡Esto también es insoportable!

(Tirándome de los pelos)

¿En qué mundo vivimos?

No se oye otra conversación en las tertulias de los bares, de las cafeterías. En nuestras propias familias, el metrosexual portugués, irrumpe en calzoncillos, para desnudar nuestra decencia, para exhibir nuestra frivolidad. Que si es justa la sanción, que si es abusiva, que no fue expulsión, que no tenía intención de hacer daño…

Y mientras tanto, la tierra sigue girando, o eso dicen, y los problemas más acuciantes para la sociedad, se escuchan como si fueran una rayante música de fondo en el telediario. Tomamos otro trago, y continuamos gastando saliva con el nuevo mesías, sin prestarle la más mínima atención a la televisión.

Hasta que lleguen los deportes, y veamos a Sara Carbonero, o hasta que de pronto, aparezca una imagen salvaje e impactante que nos conmueva…

¡Entonces sí volvemos la cabeza!

Puede que durante unos segundos nos sensibilicemos con la catástrofe de Haití, al ver llorar a una madre, que grita desesperada junto a los cuerpos inertes de sus vástagos…

Unos segundos que se nos hacen eternos. Demasiado crueles. Insoportables, para nuestra débil moral. Subimos un grado la calefacción, porque hemos sentido un escalofrío.

¡No es justo!

2 partidos es demasiado. O son pocos. En mi opinión, que yo pienso, tengo mi propio criterio, tengo voz…

Vivimos en una sociedad enferma de pasotismo, la indiferencia camina junto a nosotros por las aceras, vigilando que no levantemos la vista del suelo. Es tal el desinterés por nuestros problemas de base, que no por los básicos, que preferimos golpear con el martillo el clavo que sobresale. No sólo queremos una vida plácida, pretendemos que todos a nuestro alrededor mantengan constante su encefalograma. La felicidad fantasma.

Nuestra conciencia es una goma que ha dado tanto de sí, que ya no aprieta. Una tarde cualquiera, en una ciudad sin nombre, tú paseas imaginando feliz, que son tuyos esos zapatos tan maravillosos que viste en el escaparate el otro día, cuando de repente, fijas tu mirada en una anciana. Se encuentra tumbada, junto a la parada de autobús a la que te diriges, vomitando y sufriendo, sin gritar pidiendo auxilio, porque no tiene fuerzas, nadie se acerca a echarle una mano. Ni siquiera al cuello. Una vieja. Que se preocupen por ella los suyos…

El bus llega en ese instante. Subes los escalones, pagas desganado al conductor, cuya mirada sigue clavada en la carretera, y cuando pone la primera y acelera, te alejas del embarazoso drama, dando pequeños e indecisos pasos hacia la tierna abuelita. Después, te sientas en la última fila, y observas con pena y sincero sentimiento la agonía de la señora. Hasta que giras a la derecha.

¿Que no te gusta el fútbol, y nunca incluirías al nuevo santo futbolístico blanco, en una de las conversaciones, que religiosamente buscas cada día? ¿Eso demuestra tu inocencia? ¿En serio?

Quizás tú seas de las (personas) que prefieren, u organizan, las manifestaciones para apoyar a Karmele Marchante. Otra vergüenza.

O de los que han creado plataformas en Internet, para que gane Gran Hermano, tu concursante favorito. Para defenderle de las feroces e injustas críticas. Porque tú eres muy honrado, juicioso y sensible. Y te sientes identificado. Já.

Tranquilo, no te exaltes, yo soy igual que tú. También caigo en la trampa. Tengo voz, tengo mis opiniones para cada uno de esos asuntos. Y para otros aún más curiosos e intrascendentes. Y a veces, no puedo reprimir proclamarlas a los cuatro vientos. Me arde la sangre, si no lo hago.

Por ejemplo.

1)    Cristiano Ronaldo fue correctamente expulsado.

Qué a gusto me quedo, al decirlo…

Es un lance del juego, en el que Mtiliga agarra durante un segundo al 9 del Real Madrid, y él, impetuoso, ambicioso, bracea con fuerza para deshacerse del defensa malaguista, y poder continuar la jugada. Golpea con el antebrazo en la nariz de Mtiliga. No es un forcejeo desconcertado, es un estacazo. Y claro, la hemorragia desenmascaró el peligro que suponía esa acción. Elevando la cuestión al absurdo, yo puedo saltarme un paso de cebra, que si no atropello a nadie, no voy a la cárcel. Pero existe un riesgo. Puede que lleve una embarazada dentro del coche a punto de romper aguas, sí, y que mi intención sea llegar cuanto antes al hospital, no matar a nadie, pero…

La locura continúa. Desean equiparar esta jugada con la de Messi de hace unas pocas jornadas. Y por supuesto que no tienen nada que ver. Hasta Marc Valiente, el jugador del Sevilla que placó al 10 del Barça durante 5 segundos mientras éste intentaba zafarse, ha mostrado su perplejidad y ha confesado que son incomparables. Es tan evidente, que no entiendo cómo gente que parece inteligente, no es capaz de verlo (Alguno es el rey de un periódico de deportes…).

¿Que no quiso romperle el tabique nasal, que no hubo voluntad de hacer daño? Sólo faltaba…

Yo no soy quién para cuantificar los partidos de sanción que se merece. Pero desde luego, pienso que sería injusto que tuviese la misma sanción, que un jugador que ha sido expulsado por quitarse la camiseta…

No entiendo el teatro de Cristiano después de ver la roja, ese clamar al cielo, las manos en la cara, esa chulería… No entiendo este victimismo del Real Madrid, no entiendo la campaña del Villarato, no entiendo que quieran parecerse al Barcelona de décadas pasadas, no entiendo que quieran ser segundones, cuando ellos siempre han sido un club de referencia y elegante. Todo esto, sólo perjudica al Real Madrid, como dice Segurola en su último artículo.

¿Y quién se acuerda del defensa danés de la nariz “partía”?

Nadie.

Porque lo importante es que el príncipe Cristiano pudo haberse infectado de  SIDA, al entrar en contacto con la plebeya sangre de Mtiliga. O algo peor, ¡Pudo haberse manchado!

Otro ejemplo.

2)    El caso Karmele. Debo decir, antes de nada, que siento una repulsión desde lo más profundo de mis entrañas hacia esta… persona. Odio a quienes dedican su vida a criticar a los demás.

Puede que este principio, nuble mi exposición, lo reconozco, por eso he decidido que era esencial escribirlo en primer lugar.

Me alegro inmensamente que no vaya a Eurovisión. Sé que este certamen “musical” vivió días mejores y más nobles, pero pienso que es una gran deshonra la aparición de Karmele Manchante, hasta para la Eurovisión actual. Sí, la aparición, el simulacro, la broma pesada. La imagen exterior de este país de toros y pandereta, ya está suficientemente mancillada. La música ya está sufriendo lo suyo…

¿Qué necesidad tenemos de regalar unas nuevas plumas de lentejuelas a una pajarraca farsante de pico envenenado?

Los amantes de este Festival no creo que quieran engrandecer la figura de esta nueva diva catódica, y menos, su bolsillo. Por tanto, seamos respetuosos, y dejemos que disfruten de Eurovisión los fanáticos de esta chocante comunidad, que sean ellos, quienes resuelvan las injusticias puntuales, y quienes devuelvan la pompa y el brillo, al viejo concurso de las estrellas sobre fondo azul.

Y a todos los que quieren manifestarse en la calle, con pancarta ad hoc, y todo, por la injusticia que ha cometido RTVE, al expulsarla de la carrera por ser la representante española en Eurovisión, sólo quiero decirles una cosa…

Jajajajajajajaja

Soy como un niño.

¿No hay injusticias más graves por las que luchar?

Si Superman levantara la cabeza…

¿Hasta qué punto estas superficialidades, que nos hacen reír y nos entretienen, indiscutiblemente, son perjudiciales o necesarias? ¿Cuándo empiezan a ser realmente nocivas para nuestra dignidad? ¿Es injusto pedir que despertemos, cuando cada cual tiene sus propias preocupaciones, de vital importancia?

Cada uno tendrá sus propias respuestas, sus propias opiniones, su propia voz. Yo creo que nos hemos pasado de la raya, y que ya no hay vuelta atrás, que nuestra misión ahora mismo, es dibujar otra raya, un cañón ético, con la tinta de la educación, para que futuras generaciones no salten en pedazos…

Por cierto, ojalá gane hoy Ángel la final de Gran Hermano.


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