Posteado por: gorkairiondo | noviembre 17, 2009

EL SÚPER HOMBRE

Hace unos días apareció en la prensa una noticia, que pasó inadvertida, pero que pienso yo, dará que hablar en los próximos años. Os dejo el titular.

“Una terapia génica aumenta la fuerza y el tamaño de los músculos de los monos”.

Bien, puede que dicho así, suene a chino o a ciencia ficción, pero no han sido Kubrick, ni Confucio, quienes han trabajado durante años en el silencio de un laboratorio, para que un periodista, en su rutina, escribiera este aburrido y turbio titular. Como en este blog, no necesito ceñirme a un rótulo de neón, lo explicaré un poco más. Veamos.

Unos científicos del Instituto de Investigación del Hospital Infantil Nacional, en Columbus (USA), han conseguido aumentar la masa muscular en monos gracias a una nueva terapia génica, o sea, un tratamiento que altera un gen. Esos monos ganaron volumen y fuerza con el experimento.

Así, sin más, sin tener que pasarse horas y horas encerrados en el gimnasio, sin tener que pasar por el mal trago de escuchar las intelectuales y profundas conversaciones de los pensadores del bíceps, esos esforzados musculitos que no paran de mirarse al espejo, orgullosos, mientras levantan una y otra vez mancuernas y pesos.

¡Los simios se pusieron cachitas por arte de magia!

Los del experimento…

El estudio, publicado en la revista Science Translational Medicine, recurre a un gen humano, el de la folistatina. Esta práctica ya se había realizado anteriormente en ratones, ¿Qué sería de los laboratorios sin los pobres ratones? Sin embargo, no hay datos probados, que nos hagan pensar, que familiares directos de Mickey Mouse o del ratoncito Pérez hayan sido sacrificados por el bien de nuestra civilización. Lo digo por si algún Peter Pan se preocupa más de la cuenta al leer estas líneas. Tranquilo, puedes respirar, saca el puño de tu boca.

El objetivo del experimento es disminuir el nivel de la miostatina. Ejem…

¡Eh! ¡No te alteres, ni dejes de leer, porque has tropezado con una palabreja imposible de comprender! ¡Quieto, parado! Te lo explico como a un niño de 3 años… Pero uno muy listo, muy listo, que si no…

La miostatina (formalmente conocida como factor 8 de crecimiento y diferenciación) es un factor de crecimiento que limita el crecimiento del tejido muscular, por ejemplo, concentraciones elevadas de miostatina en un individuo provocan una disminución en el desarrollo normal de los músculos.

Este estudio es un pequeño paso para un ratón, pero un gran paso para la Humanidad, por el gran parecido que los monos comparten con el ser humano. Más con unos que con otros…

Los investigadores, dirigidos por Janaiah Kota, inyectaron un gen productor de la folistatina en los músculos de las piernas de monos sanos y observaron cómo estos músculos crecían milagrosamente. ¡Eureka! Debieron pensar…

Para comprobar si este aumento visible en el tamaño muscular se correspondía con una mayor fuerza, los investigadores anestesiaron a los monos y analizaron los músculos de las piernas expuestas, con un dispositivo que mide la fuerza. Y sí, los músculos eran más potentes y robustos.

Quince meses después, el crecimiento y la fuerza musculares eran aún evidentes en los animales. Además, no provocaron problemas observables en la estructura o funciones de otros órganos. Todo un éxito. Sin embargo, no hay que lanzar las campanas al vuelo, los autores de la investigación quieren ser cautos. En el estudio se utilizaron monos sanos y es probable que los resultados no sean extrapolables a pacientes con trastornos musculares. Los científicos señalan que serán necesarios más estudios antes de que la terapia con el gen de la folistatina pueda entrar en el ámbito clínico, en un gran experimento con personas. Aunque la investigación proporciona nuevos datos que constituyen un punto de partida muy interesante para futuras pruebas en humanos.

¿Qué usos podrían darle a este avance científico? ¿Qué beneficios aportará a la sociedad? ¿Cuánto estarán dispuestos a pagar por esta patente? ¿Para qué? ¿Quién decidirá? ¿Qué supone para una corporación o un gobierno tener ese poder? ¿Qué guiará  a esos altos ejecutivos, cuyas corbatas cuestan mil dólares, a tomar las cruciales decisiones que afectarán a tanta gente? ¿El dinero? ¿La política? ¿La sensibilidad? ¿El altruismo? ¿La nobleza?

¿En qué campos es más necesario un súper hombre? ¿Es necesario?

Un uso humano podría ser, y seguramente será, al parecer, tratar la esclerosis múltiple y la distrofia muscular, patologías que disminuyen de forma considerable la calidad de vida de los afectados. Ojalá.

Sin embargo, se me ocurren más de uno y de dos usos, no recomendables. Los ministros de defensa, deseosos de atacar siempre, a no ser que sean pacifistas, en cuyo caso, nadie entiende qué “leches” hacen sentados en ese sillón, opinarán sobre este asunto, cuando los diligentes funcionarios hagan llegar este informe a sus imponentes despachos. Y me temo, que encontrarán más de un empleo, aunque no se reduzcan las colas del paro…

Decía Shakespeare, que es excelente tener la fuerza de un gigante, pero es tiránico, usarla como un gigante. Hagamos caso al genio…

Por lo pronto, sospecho, que deberemos acostumbrarnos a ver cómo los récords de atletismo o de natación, bajan estrepitosamente…

Como por arte de magia…

¿Pronto?


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