Posteado por: gorkairiondo | agosto 13, 2008

POLÉMICA EN LOS JUEGOS OLÍMPICOS PEKÍN 2008

Parece que estos días ha surgido una pequeña y absurda polémica generada por algunos envidiosos personajillos ansiosos de echar por tierra esas creaciones que aspiran legítimamente, como mínimo, a ser legendarias.

¿Es tan grave querer que tu trabajo sea perfecto?

Los personajillos a quienes me refiero, creen que son vecinos de Zeus en el Olimpo de los Dioses, creen que sus pruebas son demostraciones. Y sus opiniones, leyes. Piensan que han conseguido la noticia del siglo. Han saltado sobre su presa buscando hincar el diente en el cuello. Son elegantes leonas cazando un búfalo salvaje que sin embargo, se zafa sin grandes dificultades…

¡Resulta que la modosita y encantadora niña de la ceremonia olímpica no cantaba! ¡Era playback! ¡Y además habían grabado anteriormente los fuegos artificiales que lanzaron en el exterior del estadio, y después de retocarlos por ordenador, el día D sólo pulsaron el botón del play! ¡Pecadores! ¡Hasta aquí podíamos llegar!

¡El resto fue estratosférico, pero es igual! ¡Encontramos la trampa! ¡Sois mortales! ¡Impíos! ¡Arrodillaos por querer engañarnos!

Los resentidos que han interpretado el “descubrimiento” como un fraude, sólo han destapado su incultura. Pienso yo. Modestamente. El gigante chino tiene infinitos flancos débiles en los que una garra bien afilada podría hacer sangre. Y sin embargo, no escatiman desaires y repulsas menospreciando la ceremonia inaugural de los Juegos Olímpicos de Beijing 2008, que nadie puede negar, fue sublime. Las leonas demuestran su torpeza en la caza una vez más, atacando a los organizadores del magno espectáculo que dejó boquiabiertos a la gran mayoría de los espectadores. Prefieren atacar a Zhang Yimou, que firmó un brillantísimo trabajo, antes que a Hu Jintao. Pobres y diminutos censores…

A mí me parece muy acertado que los chinos sacaran al escenario a la niña guapa de voz ordinaria, y no a la “fea” émula del pequeño ruiseñor. Sé que no es políticamente correcto sentenciar de este modo tan directo y a contracorriente, pero tengo la mala costumbre de mantener mis principios hasta el final. Fue una visión más hermosa, mágica, más irreal e inalcanzable, como un cuento de los hermanos Grimm, no se buscaba plasmar la realidad, todo lo contrario, y quien no entienda eso, debería dejar de perder el tiempo leyendo este artículo. Y por supuesto, también encuentro sensato y conveniente grabar la travesía de fuegos artificiales del exterior del estadio, que tanto impacto causaron, y cuyo efecto en caso de ser en directo, seguramente, no habría sido el mismo por culpa de pequeñas, inoportunas e impredecibles imperfecciones. El producto final es lo más importante, lo que compramos, lo que nos interesa, queremos ver, aunque casi siempre acabemos defraudados, una obra maestra, y a mí, como espectador, el precio que les haya costado a sus creadores, a cualquier nivel, no me importa. Me dan igual sus desvelos, sus sudores, sus pérdidas económicas, sus traumas pueden contarlos en el sonrojante “Diario de Patricia”, me da igual que le haya dejado su mujer al director por meter más horas, o que se muriera la madre de un músico mientras componía una canción. Y no es que sea un monstruo o un insensible, yo valoro lo que veo. Y lo que contemplé, me emocionó. Me sentí mejor, me llenó de optimismo. Experimenté un placer estético mayúsculo. Sobre todo, escuchando y observando los 2008 tambores armonizados y coordinados de tal forma, que rayaban el insulto. El paseo por el aire que tanto critican, fue espectacular, un anillo de fuegos por cada Juegos Olímpicos hasta llegar a Pekín 2008, rodado desde un helicóptero que recorría una avenida larguísima en plena noche. Un plano secuencia que me encantó por su originalidad y por su perfección. Al fin y al cabo, pienso yo, la ceremonia es un espectáculo televisivo, y en este caso, además, una representación artística. Pretendía alcanzar el máximo grado de belleza, y el resultado fue fantástico. La niña que apareció cantando era monísima y la otra cantaba como los ángeles, ¿Por qué no unirlas en un todo que pudiera conmover a miles de millones de espectadores y no quedarte a medias sólo para no herir los sentimientos de una cría o en aras de la verdad? ¿Quién resta méritos a ninguna? ¿No es evidente que la verdadera artista es la cantante? ¿Es que las películas pierden verosimilitud porque se ruedan con “trucos”? ¿De qué estamos hablando? ¿Se le mintió a la chiquilla o sabía de antemano que su trabajo era sólo cantar? ¿Es una injusticia o una decisión que debe tomar quien tiene la visión global de la obra? ¿Por qué tiene que decepcionarla cumplir con la parte que le asignaron desde un principio? ¿De verdad alguien piensa que fue una experiencia traumática? ¿Es que nadie llora cuando los estudiantes se suben a las mesas en El Club de los poetas muertos a pesar de que sabemos que es una ficción?

Seamos serios, y preocupémonos de desacreditar lo verdaderamente reprochable, por favor…


Responses

  1. Totalmente de acuerdo !!! Ayer precisamente escribía sobre esto mismo en mi blog. El diario de Gaia: Juegos olímpicos Pekín 2008

    A mi que me da que a alguna potencia mundial le corroe la envidia y trata de desprestigiar un trabajo fantástico del pueblo Chino.

    Saludos,

  2. Muy buenas, Pablogo…

    Yo no sé si buscaron en todo el país a la niña que cumpliera sus estándares, supongo que sí. Pero el creador de la ceremonia, tenía todo el derecho de pensar que esta opción era la mejor. Obviamente, es algo subjetivo, pero quien debía quedarse tranquilo con el resultado era el responsable de la ceremonia. Zhang Yimou. La peor traición hubiera sido traicionarse a sí mismo.
    En cuanto a lo de la verdad…
    Estamos hablando de China. Todos sabemos qué tipo de régimen político padecen. Eso lo primero. Aún así, cuando un director de cine presenta una película, lo primero que hace no es contar cómo lo hizo hasta el más mínimo detalle, primero se ve. Y después si interesa, se disecciona. Igual que un cocinero que elabora un plato. Primero se come, y después, se muestra la receta si alguien pregunta. Eso hubiera sucedido en un mundo “normal” o “normalizado”.
    En fin, que yo no me he sentido engañado, sólo he descubierto un secreto del “making off”. Un secreto que no tiene la importancia que se le está dando, una anécdota que se la habría llevado el viento, si no llega a haber tanto alboroto creado artificialmente alrededor.

    De todas formas, un saludo, es un placer discutir…
    Jejeje…

  3. Realmente es una lastima que personas con capacidad para poder manejar la realidad no puedan nisiquiera interpretarla de la mejor forma, realmente los acto, eventos y formas, entre otros son medios y no resultados…Es un medio para las personas, no para lograr un fin estetico sino humano, justo y real. Ojala amplies un poco tu visión para que puedas ver la vida como realmente es.


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