Posteado por: gorkairiondo | mayo 14, 2008

COLECCIÓN DE FOTOGRAFÍAS XX

Dorothy Counts – Douglas Martin, de The Associated Press

Deberíamos usar el pasado como trampolín y no como sofá.

Harold MacMillan (1894-1986) Político inglés.

El 4 de septiembre de 1957 Dorothy Counts se despertó muy temprano. No quería llegar tarde a su primer día de clase. Como haría cualquier niña, un día de tantos. Y sin embargo, a sus 15 años estaba escribiendo una línea imprescindible en la historia de los Estados Unidos. En la historia de la Humanidad. Porque era negra. Simplemente…

¿Simplemente? No fue tan sencillo…

Hasta entonces, los estudiantes negros no tenían la oportunidad de acceder a las mejores escuelas. Vivían segregados. Dorothy y otros tres chicos, en otras tantas poblaciones del país, tenían aquel día una misma misión, eran los elegidos. Un peso abrumador para sus juveniles espaldas. No es cómodo ser pionero, abrir nuevos caminos. Debían renovar la mentalidad de unos cabeza-buques, de un solo martillazo. Y rompieron barreras…

¿A qué precio?

Dorothy Counts acudió caminando a la Harry Harding High School en Charlotte, Carolina del Norte. Una escuela sólo para blancos, que ahora era una escuela interracial. Interracial, porque habían admitido a una negra. A Dorothy…

Esta acción desafió la segregación, la práctica de mantener a las personas separadas de acuerdo a su raza. Fue un día insoportable para la niña, muy desagradable, Dorothy tuvo que templar sus nervios para no reaccionar. Para no salir corriendo o para no dar una merecida bofetada a más de uno…

Los alumnos blancos le tiraban piedras que caían furiosas rozando sus pies. Y la insultaban, esos oídos escucharon frases que no podemos ni imaginar. Las chicas, sus nuevas compañeras, la escupían en la espalda, y puede que lo más grave, los profesores la ignoraban…

¿Qué debía hacer? ¿Cómo debía comportarse? ¿Por qué la trataban así? ¿Cuál era su pecado? ¿Qué delito había cometido? ¿Sólo por ser negra?

Volvió a casa destrozada. Recelosa. A pesar de su envidiable fortaleza. Una entereza que puede apreciarse nítidamente en la fotografía de Douglas. Pero no era un Dios como Hércules, no era todopoderosa, aunque fuese una heroína, era una adolescente que necesitaba cariño. Aquella noche debió ser interminable para ella. El fin del mundo…

¿Cuántas adolescentes han creído que llegaba el fin del mundo por mucho menos? ¿Por un grano inesperado o por una mirada indiferente?

Dorothy sabía lo que era el racismo, no era tan inocente, pero aquello era demasiado…

El segundo día recibió los mismos regalos. Las mismas miradas acusatorias y desalmadas. Sin embargo, dos de las chicas se acercaron. Y la trataron como a una persona, no como a un animal. ¿Un rayo de esperanza?

Nada de eso. Recibieron advertencias del resto de alumnos, las intimidaron como si hubiesen recibido clases del mismísimo Vito Corleone, y las crías decidieron callar y alejarse de Dorothy. Normal. Tampoco eran dioses…

Ni heroínas…

¿Y qué tal iban las cosas en casa? Pues veamos, decide tú, su familia empezó a recibir llamadas telefónicas amenazadoras. Incluso aporrearon el coche familiar…

Unos bárbaros saquearon la taquilla de la niña el tercer día. Nada cambiaba. O si acaso, a peor. Los ánimos se encrespaban…

Alguien debía tomar una decisión. Y la famila de Dorothy dio un paso al frente. Demostraron su sensatez. No soportaron el acoso. El cuarto día, el padre dio una conferencia de prensa. Iba a sacar a su hija de ese infierno…

“It is with compassion for our native land and love for our daughter Dorothy that we withdraw her as a student at Harding High School. As long as we felt she could be protected from bodily injury and insults within the school’s walls and upon the school premises, we were willing to grant her desire to study at Harding”

Se mudaron a Pennsylvania, donde Dorothy asistió en Philadelphia a una escuela integrada y luego se graduó en una escuela en Asheville.

Hoy en día, Dorothy sigue viviendo en Charlotte. Ahora es Dot Counts-Scoggins. Es consejera de Child Care Resources. Hace un año Steve Crump realizó un documental sobre aquel día. “9/4/57”. Y Dot volvió a la escuela 50 años después…

Para ver el documental. Le entregaron un diploma honorífico, pero eso no hizo que su corazón palpitara más fuerte. Fue mucho más importante lo que experimentó. Se sintió aceptada, según sus propias palabras. Se respiraba aire limpio. Incluso Marty Wilson unos de los chicos que la insultaron, estuvo allí.
“Yo era muy joven y un muchacho muy tonto”, dijo. Y entonces le pidió disculpas a Dorothy por lo que hizo.

¿Qué debía hacer? ¿Cómo debía reaccionar, Dorothy?

Le miró y contestó:

“Gracias por ser mi amigo.”

Ella se puso de pie. Él caminó hacia ella…

Se abrazaron y la multitud los vitoreó…

Dorothy había vencido…

Esta fotografía ganó el World Press Photo Award del año 1957.

http://es.youtube.com/watch?v=OrzjTjxqRbg


Responses

  1. LLeno de rabia y con ganas de llorar al ver la foto de dorothy y pensar en el infierno que paso en verdad que da mucho coraje pero al saber que regreso 50 años mas tarde y recibir las disculpas del que fue un muchacho tonto en aquel entonces me da alegria. De imaginar el abrazo y la persona que es ahora dorothy me siento demasiado alegre ojala nunca sucedieran estas cosas.


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Categorías

A %d blogueros les gusta esto: