Posteado por: gorkairiondo | mayo 7, 2008

COLECCIÓN DE FOTOGRAFÍAS XV

V-J day in Times Square – Alfred Eisenstaedt

Un beso legal nunca vale tanto como un beso robado.
Guy de Maupassant (1850-1893) Escritor francés.

O eso dicen…
¿Alguno tiene una mano roja marcada en la cara?

14 de agosto de 1945. El emperador Hirohito anuncia por la radio que acepta los términos de la Declaración de Postdam, lo que implica la rendición incondicional de Japón, y por tanto, el final de la II Guerra Mundial.
El delirio de las madres. Miles de personas se echan a la calle para celebrarlo en el país de las barras y las estrellas, barrenderos que bailotean alrededor de una escoba, abogados indecisos, con las manos en sus propios bolsillos, carpinteros de buena madera, alcaldes de garganta profunda, niños felices que no saben lo que es una consola ni un móvil, ancianos sabios y octogenarios que no aprendieron nada en toda su maldita vida, vendedores despechados, profesoras que estrenan sonrisa…
Y marineros y enfermeras…
Por supuesto.

Alfred Eisenstaedt, alemán de origen judío que emigró a los EEUU en 1935, tomaba imágenes del desfile de Times Square. Alegría desenfrenada. Lágrimas jubilosas. Lo típico. Un marinero que caminaba detrás de él, no paraba de besar a las chicas. Un Don Juan apasionado, sí señor. Alfred miraba de reojo. Y cuando se encontraba justo al sur de la calle 45, vio una mancha blanca a su lado, se dio la vuelta y disparó cuatro veces su Leica M3. Había retratado sin saberlo uno de los besos más famosos de la historia. La foto fue publicada 13 días después en la revista Life.

“I was running ahead of him with my Leica looking back over my shoulder… Then suddenly, in a flash, I saw something white being grabbed. I turned around and clicked the moment the sailor kissed the nurse.”
Alfred Eisenstaedt

Un gran marinero puede navegar aunque sus velas sean de alquiler. Los lobos de mar ya han demostrado a largo de la historia de lo que son capaces. Uno de sus grandes pasatiempos en las noches prohibidas del paraíso, cuando atracaban en puertos de islas exóticas, era besar hermosas mujeres…

Y no tenían que ser necesariamente las suyas… Ni hermosas…

Este beso no sólo fue congelado por Alfred, Victor Jorgensen también estuvo allí. Pero no es igual, son fotos muy diferentes a pesar de su notable parecido…
¿No?
A mi juicio Alfred demostró ser mejor fotógrafo, o estar más inspirado, aunque podéis opinar…
El teniente Jorgensen, fotógrafo de la Armada estadounidense, captó la escena desde otro ángulo, con un encuadre ligeramente distinto. La diferencia es la composición. Que no es poco. Aún así la fotografía fue publicada pocos días después en el New York Times. Casi nada.

Kissing the War Goodbye, Victor Jorgensen.

El beso es el único idioma universal. Si no contamos el fútbol…
Y como nadie apuntó los nombres de estas dos celebridades desconocidas, hubo muchos estadounidenses que aseguraron dominar ese lenguaje.
Más de 20 hombres y varias mujeres. Todos coinciden es en que no conocían a su partenaire. El marinero pasaba por allí, vio a una guapa joven, y la besó. La enfermera fue abrazada por un marinero y se dejó besar. Ninguno de ellos volvió a saber del otro. La revista Life mantiene que no puede confirmarse quienes son los protagonistas. Oficialmente. Pero parece ser que la fémina es Edith Cullen Shain, de 27 años por aquel entonces. En agosto de 1980 se publicó un artículo sobre ella, ilustrado con unas fotos realizadas para la ocasión por el propio Eisenstaedt. Sin embargo, la identidad del fogoso marinero sigue envuelto en sombras. Life ofrece un listado de los once nombres que considera posibles candidatos, y que llevan décadas afirmando ser el protagonista masculino de la historia…

Uno de ellos, George Mendonsa, visitó hace unos pocos años el Mitsubishi Electric Research Laboratories de Cambridge, donde digitalizaron su rostro y lo sometieron a algoritmos de “rejuvenecimiento”. Los técnicos del laboratorio afirman que el resultado es idéntico al joven de la foto. Parece un candidato serio…

Por otro lado, el forense Lois Gibson de Houston, basándose en estudios fotográficos y de la estructura ósea, afirma estar convencido de que el marinero es Glenn McDuffie, quien ha llegado a someterse a detectores de mentiras para sostener su afirmación. También me convence…

En los últimos años, un policía retirado, Carl Muscarello, ha ganado cierta notoriedad reclamando ser el protagonista, e incluso repitió la escena con Edith Shain 50 años después en una sesión fotográfica, y aparecieron juntos en un programa de televisión. Un policía retirado…
Ejem…
Quién sabe…

Y para no dejar fuera Internet, un tal Ken McNell ha montado una página web desde la que afirma ser el desconocido marinero. Seguro que es éste…
No hay dudas, si lo pone en Internet…

Estos hombres esperaban en Manhattan a los barcos que les llevarían de regreso a casa y recuerdan que, mareados por el alcohol, se embarcaron sin tener ni idea de que alguien había fotografiado a uno de ellos mientras daba el beso a la enfermera. Casualidades del destino…
Con estos datos, yo miraría cuántos nacimientos hubo 9 meses después, parece que había algo raro en el aire…

Desde el 2004 se conmemora el beso en Times Square, donde cada 14 de agosto, docenas de parejas, muchos de ellos ataviados con el típico gorrito de marinero, qué originales, se besan alrededor de la estatua realizada por J. Seward Johnson que representa el momento inmortalizado por Eisenstaedt, e incluso Edith Shain ha estado presente alguna vez. La estatua, titulada “Unconditional surrender” (Rendición incondicional), se exhibe durante varios días en la calle donde se realizó la fotografía.

“Por supuesto que le dejé besarme, porque había estado en la guerra, luchando por todos nosotros, y realmente me sentí feliz de hacerlo”, confesó Edith seis décadas después…

Tras su etapa como enfermera durante la contienda, Shain se convirtió en una profesora de escuela, en California, donde se casó y tuvo tres hijos.

Dos amantes fugaces. El ruido de un beso no es tan retumbante como el de un cañón, pero su eco dura mucho más…
Dura tanto, que a veces olvidamos la cara de quien nos lo dio…


Responses

  1. Que interesante es su blog, señor!!!
    Las fotos que ha publicado, son sumamente interesantes, realmente!!

    Sobre este último post, desconocía el detalle sobre las parejas que se juntan para besarse en Times Square cada 14 de agosto. (Esperemos que no sea una fecha más para sumar al calendario “comercial”, donde se venda algún recuerdo…)

    El beso de la foto, bien podría llamarse “el beso de la paz”, ¿verdad?

    Saludos!!!

  2. Gracias, candorosa…

    Sí, supongo que podría ser el beso de la paz…
    Pero me da la impresión que tanta pasión sería imposible en Suiza. Ejemplo de paz duradera. Es más bien, creo yo, el fin de la guerra. Los seres humanos sólo valoramos lo que hemos perdido. O lo que nos ha costado mucho ganar. Tristemente. Vale, no siempre…
    Pero casi…

    Un saludo.


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