Posteado por: gorkairiondo | abril 16, 2008

COLECCIÓN DE FOTOGRAFÍAS V

Eddie Adams (1933-2004), USA, The associated Press. 1968

La primera virtud del fotógrafo es estar ahí, en el lugar y en el momento exacto en el que se produce la noticia.
Y Eddie cumplió la máxima…
Ahí estaba…

Esto es la guerra. Fuera velos Hollywoodienses. Aquí tenemos una de las pruebas más escalofriantes. Pero también puede hacernos reflexionar acerca de otra cosilla….
“Una imagen vale más que mil palabras”…
¿De verdad? ¿Puede una imagen por sí sola mostrar la realidad tal cual es?
Yo creo que hay que situarla, conocer el contexto histórico, social, cultural, familiarizarse con los protagonistas…

En una guerra se producen casos así continuamente, es muy habitual. De hecho, tratan de que no haya fotógrafos presentes…
No nos engañemos, la crueldad que vemos sólo es el primer plato…
Como dice Woody Allen, en una guerra sólo podría ser prisionero. Yo nunca apretaré el gatillo para asesinar a alguien que piense diferente, no crucificaré a nadie en nombre de la patria, ni por una bandera. Y si me obligan a hacerlo, lo tendré claro, habrá que huir…
Seré el cobarde que escriba quién ganó la batalla cuando todos estén muertos…
Pero…

Las guerras nos vuelven inhumanos, terminan embruteciendo a la gente. Aparecen animales incontrolados que días antes nos saludaban con una sonrisa. Y ahora sólo enseñan los colmillos. No todos acabamos así, pero sí demasiados…

Esta terrible fotografía fue tomada el 1 de febrero de 1968. Y ganó el Pulitzer en 1969. Es un documento histórico, uno de los iconos de la Guerra de Vietnam (1959-1975), considerada también como la Segunda Guerra de Indochina, un conflicto entre Vietnam del Sur, apoyado por Estados Unidos hasta su retirada en 1973, y Vietnam del Norte, apoyado por el Bloque Comunista. Eran los años de la Guerra fría.

El hombre que sostiene la pistola es el general Nguyen Ngoc Loan, General en Jefe de la Policía de Vietnam del Sur. Al que le apuntan es un prisionero del Vietcong, recién capturado por el general. Loan improvisó un juicio sumarísimo contra Nguyen Van Lem, se acercó y le disparó un tiro a quemarropa en la sien.
La imagen no tardó en convertirse en un emblema antimilitar. Movimientos pacifistas asumieron la estampa como representación de la brutalidad de una guerra sin sentido, como todas las guerras civiles estaba degenerando en un bucle de venganzas sangrientas, ejemplificaba todo lo que iba mal en Vietnam, el ejército de los EEUU era incapaz de controlar a sus aliados de Vietnam del Sur, tan desalmados como su enemigo, Vietnam del Norte, y utilizaron la foto de Adams como arma arrojadiza contra el gobierno. Dicen que ésta, y las muchas imágenes similares que llegaban desde Vietnam, consiguieron que Lyndon Johnson no permaneciese dos legislaturas en el poder.
Lo más impresionante de esta instantánea es que fue captada justo en el momento del disparo. Si se analiza la fotografía a buena resolución, puede verse la bala saliendo del cráneo… Una fotografía desgarradora. Y no solo existe la foto, también existe un video…

Todo ocurrió durante la “Ofensiva del Tet”. El Vietcong acababa de matar a 34 personas.
Los dos bandos infiltraban efectivos en las líneas enemigas; de acuerdo con fuentes policiales, abundaban los escuadrones paramilitares que buscaban la venganza.
Nguyen Van Lem comandaba uno de estos escuadrones. Según las noticias de inteligencia, había ajusticiado a policías e incluso a sus hijos y esposas en los días previos al 1 de febrero de 1968, entre ellos, a un amigo del general Loan. Y no sólo eso, para comprender mejor al general, deberíamos saber que también había asesinado a la esposa y a los seis hijos de su amigo.

This interpretation long dismayed Mr. Adams, who accepted General Loan’s contention that the man he shot had just murdered a friend of his, a South Vietnamese army colonel, as well as the colonel’s wife and six children. “How do you know you wouldn’t have pulled the trigger yourself?” Adams would later write in a commentary on the image.

Tras la difusión mundial de la foto, The associated Press mandó a Adams que acompañase al general Loan, lo que le hizo cambiar de opinión acerca de él.

“Este tipo es un héroe. Combatía en nuestra guerra, por su pueblo. Había ayudado a construir un hospital en Saigón. Acababa de asistir a la masacre de varios de sus compañeros”.

Adams no estaba de acuerdo con la interpretación obvia de su foto y esto le hizo víctima de la fama de su obra más conocida el resto de su vida:

“El general mató a un Vietcong con la pistola. Yo maté al general con mi cámara fotográfica. La fotografía es el arma más poderosa del mundo. La gente se las cree, pero las fotos mienten, incluso sin ser manipuladas. Sólo son medias verdades.

Lo que la fotografía no preguntaba era ‘¿Qué hubieras hecho tú de haber sido el general en aquel momento y de haber sido tú el que capturó al supuesto tipo malo después de que hubiera volado por los aires a uno, dos o tres soldados americanos?”

Durante el resto de su vida, Adams pidió perdón al general Loan y a su familia por los daños causados. Loan acabó mudándose a los Estados Unidos, pero siempre fue víctima de aquella imagen y no tuvo mucho éxito en los negocios que emprendió, pues siempre era relacionado con el fatídico momento. Adams, harto de sus años como corresponsal de guerra, se reconvirtió en fotógrafo del mundo rosa.

Cuando el general murió, en 1998, Adams envió flores a su familia y una nota: “Pido disculpas, mis ojos están llenos de lágrimas”.


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