Posteado por: gorkairiondo | abril 10, 2008

COLECCIÓN DE FOTOGRAFÍAS II

El abrazo del alma, 1978 – Ricardo Alfieri.

Final del Mundial de 1978. Argentina contra Holanda. Estadio Monumental de River. Buenos Aires. Finaliza el partido con empate a 1, todo el país en vilo, expectante, las barras bravas convirtiendo el estadio de las gallinas en una olla a presión. Se masca la tensión, se cuece la gloria. Y en una prórroga agónica, la selección albiceleste de Menotti, sentencia, marca dos goles. Por fin, el Mundial se queda en Argentina. Un país que vive, o se marchita, bajo la dictadura de Videla. Kempes es la estrella del campeonato y un joven Maradona se tiene que conformar con ver el partido desde el salón de su casa, mordiéndose las uñas y con la mirada perdida en una nube de odio, impotencia y ambición frustrada. Se queda a las puertas de poder levantar la otrora copa Jules Rimet al no entrar en la convocatoria en el último segundo. El flaco Menotti no se achica ante el clamor popular que pide a costa de quien sea, la inclusión del pelusa que 8 años después será el barrilete cósmico. Tendrá la oportunidad de vengarse. Ya lo creo. Pero la afición ya no se acuerda de eso, la victoria para quien se la trabaja. ¡Ganamos, che! El Monumental se cae, el estruendoso griterío resquebraja los sólidos cimientos del estadio. Gardel, que tuvo que hacer un pacto con el diablo para estar presente, resucitado y exhultante, es uno más en la grada, abraza a los demás seguidores, y entre todos, arrancan un trocito de cielo para posarlo sobre su Buenos Aires querido… Aunque pronto descubrirán que no puede conservarse… ¡Qué más se puede pedir, un Mundial de fútbol!, en algunos casos, el mayor orgasmo que han conocido hasta ese día. Ejem. Los jugadores dan una vuelta olímpica, saludan a los suyos con lágrimas en los ojos. Y en esos momentos, una de las imágenes de esa celebración que pasó a la historia y que quedó inmortalizada por Ricardo Alfieri. Tarantini y el portero Fillol se abrazan en el césped. Y son sorprendidos por un aficionado sin brazos que se une a ellos, creando una de las instantáneas más bonitas de la historia del deporte, “El abrazo del alma”.


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Categorías

A %d blogueros les gusta esto: