Posteado por: gorkairiondo | abril 9, 2008

BACK TO BLACK

Muy buenas a los millones de lectores que estarán leyendo esta línea y que no pasarán de aquí…

Jejeje…

Hay que ser optimista…

¿Cómo habéis podido vagar por el mundo sin una dosis semanal de https://gorkairiondo.wordpress.com?

No lo entiendo…

¡Uf! Tengo que cambiar el nombre, qué asco…

¿Alguien se acordará de esta dirección?

Yo no podría…

Ni ninguno de mis amigos…

No sé si esta última frase habla mal de mí o de mis amigos…

¿Habéis tenido que ingresar en un psiquiátrico por echar de menos algo que todavía no conocíais? ¿Qué sustituto habéis utilizado? ¿Más sexo del recomendado, más cigarrillos de los estrictamente necesarios, chupa-chups de fresa?

Cuidado, aún estáis a tiempo de seguir con esos vicios, seguro que son menos dañinos que seguir leyendo…

¿O es que estáis buscando un rinconcito perfecto donde descansar, tumbados en un cómodo sofá y con un cocktel Margarita en la mano, de la grosera y estresante sociedad?

¿No es verdad ángel de amor, que pagaríais 3 millones de euros, o más, por encontrar un blog de calidad y que siempre os asegurara una sonrisa de complicidad y una idea loca que os haga pensar?

¿Será éste el melancólico escondrijo donde estar acurrucado leyendo a oscuras con la única ayuda de una linterna, como hacíamos cuando éramos críos?

¡Sí!

¡No busquéis más! ¡Eureka!

Ojalá yo tuviera tanta suerte como vosotros, sucias garrapatas, y no tuviera que currarme el blog que tanto me gustaría leer mientras escucho a Fito Cabrales…

Simplemente, os doy la bienvenida al mejor Blog del mundo…

Jejeje…

Creo que después de tanta exageración, después de alojar durante unos minutos mi ego en el piso 85 del rascacielos más representativo de la Gran Manzana, en una habitación contigua a la del ego de Truman Capote y enfrente del de Oscar Wilde, será mejor que vuelva a la tierra, que baje en ascensor acompañado de Shirley MacLaine y me esconda tras unas enormes gafas de sol mientras salgo a la ruidosa calle…

Primero quiero disculparme, ponerme de rodillas si hace falta, por haber estado tantos años sin dar señales de vida, sin escribir negro sobre blanco….

No es verdad…

¡Lo que pasa es que antes no me leías, mameluco!

Hoy 9 de abril, no es el día de mi nacimiento, es el día de mi retorno…

Back to black, que diría la gran Amy…

Ya estoy rehabilitado…

Han sido las semanas más tristes de mi vida. El 10 de Enero murió mi abuelo. Nemesio Cobo Gutiérrez. La persona que más me ha enseñado, y no sólo con sus palabras, que también. He aprendido tanto observándole sin darme cuenta…

Y sin embargo, ni siquiera le llego a la altura de las uñas de los pies…

En fin, nadie es perfecto. Aunque algunos estamos mucho más lejos que otros…

¿Es posible olvidar, transformar un recuerdo imborrable y desconsolado en una huella enriquecedora?

¿Se puede superar la pérdida de un ser tan querido o sólo se aprende a vivir con ese amargo dolor?

Hasta ahora había tenido mucha suerte, a mis 30 años, nunca había sufrido una desgracia que me hiciera tambalear…

Se puede decir que fui feliz. Y espero volver a serlo aunque sea de una forma distinta. Todos buscamos lo mismo, nuestros anhelos, nuestros esfuerzos, nuestras prioridades vitales sólo tienen un destino final, y no es otro que la felicidad. Aunque suene manido. La felicidad es el camino, dicen algunos filósofos y los gurús de los libros de autoayuda. Pues vale, era cierto. Lo veo cristalino.

Ahora, creo, sólo tengo tres opciones si quiero seguir manteniendo esa esperanza tan humana, que es querer ser feliz. Debo elegir, tengo que introducir mi voto útil en la urna adecuada. Puedo omitir inconscientemente la temporalidad del hombre, y por tanto, la mía y la de los míos, o puedo superar el pánico que me da el tenebroso esqueleto de la guadaña…

O claro está, puedo envolver mi mente con sustancias psicotrópicas para no pensar…

Las tres formas son un engaño. Es evidente. Y como yo reniego taxativamente de la tercera opción… Sí, la de la droga, y no creo que alcance ese estado de paz interior que se necesita para dejar atrás el pavor, pues no voy a encerrarme en un convento de frailes agustinos persiguiendo el éxtasis de Santa Teresa, ni pienso viajar a conocer al Dalai Lama, al menos a corto plazo, sólo puedo esperar que el tiempo lo cure todo, como dice el tópico. Aunque no crea en ello. Me sentaré en una silla de mimbre y esperaré…

Y esperaré…

Cada día miles de personas se levantan de la cama después de haber asimilado pesadas digestiones tras verse en aprietos similares, o peores, pero no soy yo…

Suena egoísta, pero en el fondo todos somos egoístas. Padecemos sentidas punzadas al ver lutos ajenos, pero sólo cargamos con el saco del tormento con los nuestros…

No tenía pensado escribir nada sobre mi aitxitxa, ya liberé todos mis sentimientos en la carta que guardé en el bolsillo de su americana y que se fue con él. Mi carta más sincera. Sólo fueron diez lacrimosas páginas escritas durante la noche más larga, y en la que lógicamente, se me quedaron muchas líneas en el tintero. Supongo que ésa será la razón que me impulsa a subir al púlpito una y otra vez…

O puede que sea el silencio que ha dejado en casa, o las veces que me callo para no entristecer innecesariamente a mi familia…

O puede que sea porque mi abuelo contagiaba felicidad, irradiaba bonhomía y echo en falta todo eso…

O puede que se necesite hablar mucho para superarlo…

Pero bueno, una de las normas que me impuse al abrir el blog, fue que debería dejar que las palabras me llevaran a donde quisieran, sin direcciones predeterminadas y sin censuras…

Y si no la puse, ¡La pongo ahora!

Primer estatuto de este blog. Queda dicho.

Este viernes voy a la ópera. A ver La traviata de Giusseppe Verdi. Será mi primera vez. No voy a hacer chistes soeces, si alguno/a espera eso, que se ponga un video de Los Morancos o vea “Escenas de Matrimonio”…

Jejeje…

Ay…

Me apetece bastante, creo que de esta representación va a depender que la ópera se instale entre mis aficiones per secula seculorum. Desde luego, no se lo voy a decir a la compañía…

Qué horror, qué vergüenza…

No podrían salir a escena con tanta responsabilidad…

Uf…

Jejeje…

He estado informándome un poco. Un bastante. Soy un poco obsesivo a veces. ¡Confieso! Y entre otras muchas cosas, descubrí que se basa en el libro de Alejandro Dumas hijo, “La dama de las camelias”. Al leerlo en un foro desconocido, me salió sin querer una sonrisa como las de Hércules Poirot cuando encaja todas las piezas del crimen, qué bueno, pensé, no estoy lejos de casa…

Pero seguí buceando, me bajé el libreto con la sinopsis, y me descargué la ópera cantada por Pavarotti. Gran fallo. Seguro que compararé y pareceré el típico petulante cultureta…

¡NOOOOOOOOOO!!!

Espero que mi lado inocente se imponga al crítico, espero poder ver la función con ojos de niño, creyendo en la magia…

Y no sería tan raro, cuando entro en una sala de cine, por ejemplo, me transformo, soy el mismo chaval que salía de casa en verano montado en su Orbea buscando aventuras…

¿Habéis ido alguna vez a la ópera? ¿Alguna recomendación?

Yo he visto algunas óperas en la tele, en DVDs, pero no soy un experto ni mucho menos, no llego ni a simple aficionado. Hasta ahora no he conseguido que me atrapen por completo. Valoro la calidad artística, el trabajo que hay detrás, los años de estudio, la delicadeza, la complejidad y la elegancia de las composiciones, las voces de los tenores y de las sopranos, pero sólo excitan mi entusiasmo, sólo disfruto de verdad cuando reconozco unos acordes, esas melodías que por mi cultura occidental y europea tengo instaladas en mi memoria…

¿Será que sólo aprecio los greatest hits? ¿Que sólo soy capaz de complacerme con piezas conocidas? ¿Qué son tan majestuosas que las adoraría hasta un malandrín? ¿Qué no conozco óperas suficientes? ¿Qué debería rebuscar también en otros cajones hasta encontrar una joya que se adecue a mis dedos? ¿Hay ópera alternativa?

Jejeje…

Tengo una última esperanza, sé que no es lo mismo ser que estar, no es lo mismo estar que quedarse, que va, no es lo mismo la suave incertidumbre del directo, la calurosa cercanía del teatro, no es lo mismo vivirlo que verlo, la fría televisión o el gélido y perfecto sonido del CD, imagino, sólo son maravillosos sucedáneos…

Como las gulas…

Jejeje…

¡Que están muy ricas!

Pero ya os contaré, las suposiciones no son lo mío…

No soy Arthur Conan Doyle…

Después de esta nueva entrada del blog, tan amena y divertida, tan superficial y ordinaria, los millones de lectores se habrán reducido…

¡Quedan 5!

¡3!

Jo…

Qué decepción…

Sólo quedas tú…

Jejeje…

No…

Gracias…

Jejeje…

El arte, en este caso la ópera, impregna de belleza nuestra vida, nos emociona, deja un poso profundo, nos vuelve más sensibles, es capaz de entretener y de enseñar, subraya unos comportamientos y matiza otros, te forma y te desarrolla. Sin duda, nos hace mejores…

La muerte también nos emociona y deja un poso profundo…

Nos hace más fuertes, más insensibles, nos muestra otra cara de nuestra humanidad, te forma, dicen que maduras de golpe y es cierto…

¿Pero nos hace mejores o nos pudre poco a poco?

¿Se acordarán mis amigos de “El Mariscal de las letras”?

Sí…

Aunque sólo sea para vacilarme, sí…


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