Posteado por: gorkairiondo | abril 6, 2011

Las Palabras – Juan José Millás

Puedes acariciar a la gente con palabras… O eso decía Scott Fitzgerald. Y eso es lo que hace Juan José Millás en esta conferencia, que tuvo lugar en la Biblioteca Nacional de España. Un discurso brillante y travieso, fuegos artificiales que resplandecerán en tus pensamientos y chispearán tu ánimo.

Debemos aprender a escuchar… A quienes se lo merecen. El señor Millás, abre la boca en el minuto 3:50 del primer vídeo, por si alguno se pone nervioso, o no tiene pinzas a mano, para recogerse los párpados.

Se puede ser culto y tener un gran sentido del humor…

Aquí dejo este artículo también.

Millones de personas en el mundo cierran los ojos con fuerza y resoplan, son incapaces de dormir más de 2 horas seguidas sin sobresaltarse. Porque tienen una pregunta que les sofoca. Todos la misma. Y yo puedo resolverla…

Mi primer diccionario fue un Vox, blanco y rojo. Jejeje

LAS PALABRAS DE NUESTRA VIDA

(Juan José Millás)

24/02/2009

Resulta difícil imaginar un artefacto más ingenioso, útil, divertido y loco que un diccionario.

Toda la realidad está contenida en él porque toda la realidad está hecha de palabras. Nosotros también estamos hechos de palabras. Si formamos parte de una red familiar o social es porque existen palabras como hermano, padre, madre, hijo, abuelo, amigo, compañero, empleado, profesor, alumno, policía, alcalde, barrendero…

Escuchamos las primeras palabras de nuestra vida antes incluso de recibir el primer alimento, pues son tan necesarias para nuestro desarrollo como la leche materna. Por eso sabemos que hay palabras imposibles de tragar, como un jarabe amargo, y palabras que se saborean como un dulce. Sabemos que hay palabras pájaro y palabras rata; palabras gusano y palabras mariposa; palabras crudas y palabras cocidas; palabras rojas o negras y palabras amarillas o cárdenas. Hay palabras que duermen y palabras que provocan insomnio; palabras que tranquilizan y palabras que dan miedo.

Hay palabras que matan. Las palabras están hechas para significar, lo mismo que el destornillador está hecho para desatornillar, pero lo cierto es que a veces utilizamos el destornillador para lo que no es: para hurgar en un agujero, por ejemplo, o para destapar un bote, o para herir a alguien. Las palabras nombran, desde luego, aunque hieren también y hurgan y destapan. Las palabras nos hacen, pero también nos deshacen.

La palabra es en cierto modo un órgano de la visión. Cuando vamos al campo, si somos muy ignorantes en asuntos de la naturaleza, sólo vemos árboles. Pero cuando nos acompaña un entendido, vemos, además de árboles, sauces, pinos, enebros, olmos, chopos, abedules, nogales, castaños, etcétera. Un mundo sin palabras no nos volvería mudos, sino ciegos; sería un mundo opaco, turbio, oscuro, un mundo gris, sombrío, envuelto en una niebla permanente. Cada vez que desaparece una palabra, como cada vez que desaparece una especie animal, la realidad se empobrece, se encoge, se arruga, se avejenta. Por el contrario, cada vez que conquistamos una nueva palabra, la realidad se estira, el horizonte se amplía, nuestra capacidad intelectual se multiplica.

Pese a la modestia del primer diccionario que tuve entre mis manos (uno muy básico, de carácter escolar), recuerdo perfectamente la emoción con la que lo abrí y me adentré en aquella especie de parque zoológico de las palabras. Las primeras que busqué fueron, lógicamente, las prohibidas, para ver qué aspecto o qué costumbres tenían, como el niño que en el zoológico busca las jaulas de los animales más raros o exóticos o quizá más crueles. Una vez saciada esa curiosidad, caí rendido ante el misterio de las palabras de cada día. Me fascinaba aquella vocación por decir algo, por significar. A menudo, yo mismo ensayaba definiciones que luego comparaba con las del diccionario, asombrándome ante la precisión de bisturí de aquellas entradas. No se podía decir más ni mejor en menos espacio. Me maravillaba también la invención del orden alfabético, sin duda el más arbitrario de los imaginados por el ser humano y sin embargo el más universalmente aceptado. Al contrario del resto de los órdenes, no se sabe de nadie que haya intentado cambiarlo o subvertirlo.

En el diccionario están todas las palabras de nuestra vida y de la vida de los otros. Abrir un diccionario es en cierto modo como abrir un espejo. Toda la realidad conocida (y por conocer para el lector) está reflejada en él. Al abrirlo vemos cada una de nuestras partes, incluso aquellas de las que no teníamos conciencia. El diccionario nos ayuda a usarlas como el espejo nos ayuda a asearnos, a conocernos. Pero las palabras tienen, hasta que las leemos, una característica: la de carecer de alma. Somos nosotros, sus lectores, los hablantes, quienes les insuflamos el espíritu. De la palabra escalera, por ejemplo, se puede decir que nombra una serie de peldaños ideada para salvar un desnivel. Pero esa definición no expresa el miedo que nos producen las escaleras que van al sótano o la alegría que nos proporcionan las que conducen a la azotea; el miedo o la alegría (el alma) la ponemos nosotros. De la palabra oscuridad se puede predicar que alude a una falta de luz. Pero eso nada dice del temblor que nos producía la oscuridad en la infancia (el temblor, de nuevo, lo ponemos nosotros).

Las palabras tienen un significado oficial (el que da el diccionario) y otro personal (el nuestro). La suma de ambos hace que un término, además de cuerpo, tenga alma. Por eso se habla del espíritu o de la letra de las leyes. Cada vez que abrimos un diccionario y leemos una de sus entradas estamos insuflando vida a una palabra, es decir, nos estamos explicando el mundo.Resulta difícil imaginar un tesoro más grande que el compuesto por el María Moliner, el Coromines o el Larousse, además del Oxford y el de sinónimos y antónimos. No es que ese conjunto fuera perfecto para llevárselo a una isla. Es que él es en sí mismo una isla. Una isla de significado, es decir, una isla de sentido.

Posteado por: gorkairiondo | marzo 30, 2011

¡Indignaos!

Stéphane Hessel (Berlín, Alemania, 20 de octubre de 1917) es un diplomático, escritor, y militante político francés. Un pensador. Fue resistente francés durante la Segunda Guerra Mundial, y recluso en el campo de concentración de Buchenwald. Tras la Segunda Guerra Mundial, Stéphane Hessel participó en la redacción de la “Declaración Universal de Derechos Humanos”. Y hoy en día, sólo él puede decir, sin que el polígrafo se vuelva loco, que fue redactor de ese arrugado documento…

Tiene 93 años, y su compromiso y esperanza, superan con creces, las que pueda tener un joven de 20 primaveras, que come pintxos de bacalao al pil-pil, en San Sebastián los sábados y domingos. La sabiduría y el espíritu crítico no se regalan, hay que salir al tajo todos los días, y rebuscar en los escombros de esta sociedad, para almacenar las experiencias y los desengaños, grano a grano.

El señor Hessel ha escrito un manifiesto de 12 páginas, que debería ser de lectura obligatoria para todos los ciudadanos. “Indignaos”, no es un grito de guerra, es un despertador de conciencias. Las cartas, rebosantes de indiferencia, deben lanzarse sobre el tapete, boca arriba, dando paso a una insurrección pacífica.

Para todos aquellos vanidosos que desprecian los consejos de los abuelos y para los que, el respeto a los mayores es un ejercicio de condescendencia, porque se creen mejores y más inteligentes, os dejo gustoso, una invitación. Escuchad a este “viejo”…

Aquí está el manifiesto en pdf, por si alguno siente la curiosidad de leerlo…

Indignaos

Posteado por: gorkairiondo | febrero 18, 2011

El secuestrador de miserias

Hacía tiempo que no escribía en el blog, así que la bola de nieve de la expectación cada vez era más grande, la gente murmuraba a mi paso, señalándome por la calle. Si no estuvieras leyendo estas líneas ahora mismo, estoy convencido de que la siguiente revuelta mundial sería para apedrearme por no escribir un nuevo post…

¡Cómo cambia el mundo!

Hoy os dejo una conferencia sobre optimismo e ilusión, impartida por Emilio Duró. Es una ponencia soporífera, capaz de sellar los párpados de Gloria Swanson…

Durante los dos primeros minutos. Hasta que Emilio Duró comienza a hablar. En ese momento, es un chute en vena. A partir de ahí, tus ojos no pestañearán, tu atención se focalizará en la pantalla, dejando en negro, el resto del Universo…

Y quién sabe, quizás aprendas algo. En el peor de los casos, habrás pasado un rato, que no sabías cómo rellenar, escuchando una charla amena e interesante. Y lo mejor de todo, después podrás criticarla con tus amigos más afines y fustigadores, en la sobremesa del domingo, imitando una de esas tertulias equilibradas del canal Intereconomía…

¡Disfrutad!

Y si se me permite una opinión…

¡Seguid sus consejos!

¿Por qué buscais la felicidad, oh, mortales, fuera de vosotros mismos? (Boecio, filósofo y estadista romano, 480-524 D.C.)

Posteado por: gorkairiondo | noviembre 4, 2010

Colección de fotografías. Pescar una sonrisa.

Pescar una sonrisa

Fotografía de Muhammed Muheisen / AP

“La gratitud, como ciertas flores, no se da en la altura y mejor reverdece en la tierra buena de los humildes.” José Martí (1853-1895) Político y escritor cubano.

“¡Venturoso aquel a quien el cielo dio un pedazo de pan, sin que le quede obligación de agradecérselo a otro que al mismo cielo!” Miguel de Cervantes Saavedra (1547-1616) Escritor español.

Un niño pakistaní sonríe mirando al cielo tras pescar un pez. Lo sostiene orgulloso entre sus manos, se aferra a la felicidad, que sabe, será pasajera. Una fotografía conmovedora, capaz de hincar el diente, al globo de nuestros gravísimos problemas cotidianos. La contagiosa y radiante sonrisa del crío, tan natural como ingenua, espanta momentáneamente los fantasmas de la desolación. En sus cristalinos ojos, chapotea un inmenso agradecimiento. La Naturaleza, o Dios, le han regalado lo que tanto ansiaba. Un pez. En su mirada tierna y transparente, revolotea la satisfacción por el trabajo recompensado. Gracias.

Y al fondo, desenfocados, sus amigos continúan acechantes, red en mano, ocupándose de que la suerte no pase de largo, arrastrada por el agua turbia y marrón que moja sus tobillos, en un campo inundado, cerca de Muzaffargarh, en Punjab, Pakistán. Noviembre de 2010.

Hace muchos años, yo también pasé mis horas de verano pescando. Pero nunca sonreí así. Y no sólo porque odiara pescar…

Posteado por: gorkairiondo | octubre 20, 2010

David Icke, ¿Conspiranoico charlatán o clarificador de conciencias?

David Icke  es un escritor que da conferencias, o un conferenciante que escribe libros. Toda su obsesión gira en torno a un mismo tema.

¿Quién controla el mundo realmente? ¿Quién es el auténtico Gran Hermano de Orwell?

Según él, son unos pocos. Los illuminati. Bajo esta palabra tan pomposa, se esconden magnates y miembros de la realeza. Viven en la sombra, cual titiriteros, manejando los hilos.

Unos dicen que es un conspiranoico, otros, que gracias a él, son más críticos, que les abrió los ojos a una nueva realidad. De lo que no hay duda, es que la polémica está servida en bandeja de plata. Hace un par de años, ofreció una conferencia en Oxford. Aquí os la dejo. Más allá de los prejuicios, pueden extraerse ideas interesantes, te hace pensar. Que cada uno saque sus propias conclusiones…

Abre tu mente…

Jejeje

El 6 de Noviembre dará una conferencia en Barcelona. De 8 horas.

¿Irás?

Posteado por: gorkairiondo | octubre 14, 2010

Una tarde de cine

Tres películas y una sensación que escala sobre las demás, como si se tratara de un casteller que busca la cima del Castell: La amargura. Una constatación más, para mi teoría de las parejas viciadas, que no viciosas.

Abro la puerta de mi habitación y salgo al exterior como un loco desquiciado, ansioso por inspirar a pleno pulmón todo el oxígeno de la tierra, tras pasar una tarde entera a oscuras, sumergido en una sesión de cine-club privada. Una excentricidad peligrosa, que me ha inoculado un extraño gas transparente en mis venas… Y no me he convertido en Hulk, me he vuelto mejor persona…

¡Que no te confundan mis pelos alborotados, ni mi pijama verde!

¡Que no te confundan mis ojos fuera de sus órbitas, ni mis gritos sordos, como los de un cómic!

No seré yo quien lleve la contraria a uno de mis maestros en la sombra. El idealista, que no iluso, Saramago. El autor de “La caverna” consideraba, que tras leer “Guerra y paz” de Tolstói, eres mejor persona. Y por el contrario, cuando lees un buen reportaje periodístico, sólo estás mejor informado…

Hoy casi no he leído el periódico, y por supuesto, que no quiero comparar la aplaudida novela rusa, con las tres películas que me han arañado entre luces. Ni mucho menos. Las comparaciones siempre son odiosas, para una de las partes. Pero sí quiero apuntar, al menos, que son películas dignas, que merecen mucho la pena, que no te arrepentirás de haberlas visto. Y además, tampoco yo, soy Saramago…

Todo comenzó cuando me desplomé en la cama…

Como todas las buenas historias en esta vida. Parece que hayan pasado años, y sólo han sido unas pocas horas…

Me tumbé dispuesto a disfrutar como nunca, una tarde cualquiera. Tenía ganas de ver buen cine después de unos cuantos tropiezos palomiteros.

Lo primero que mis ojos de mercadillo enmarcaron en la pantalla plana, fue el nombre de David O´Selznick, ¡Bien! pensé, el productor de productores, el forjador de cintas míticas, como “Lo que el viento se llevó” o “Rebeca”, el hombre, cuyos trabajos, seguí como la rata que persigue al flautista de Hamelín. Al sentir la marca de ese sello en mi piel, me relajé, fue la póliza de seguros que necesitaba para apagar el móvil. Que nada ni nadie, me moleste.

Segundos más tarde, apareció el título, “The portrait of Jennie”, “El retrato de Jennie”. Una historia que yo desconocía, lamentablemente, una película de la que no había oído hablar hasta no hace mucho. No sé a qué esperas, para hacerte con una copia… rumié aquella vez.

Es un relato poético y misterioso, un delicado cuento que te empapa como pocos, emocionándote, una ensoñación que permanecerá tatuada en tus neuronas. O quizás sea, una insólita realidad romántica, incomprensible para unos, y envidiada por otros. Quién sabe. La única certeza, es que su intensa belleza te abraza con energía durante 86 minutos. Y luego, te suelta, exhausto y desamparado…

Si eres de los que piensan, que no es fácil encontrar a la persona ideal porque puede haber nacido en Ciguatanejo, o en Bombay, aquí encontrarás una losa más. O la solución a tus problemas…

Espacio, tiempo, palabras unidas por la física, que arrastran enigmáticos secretos…

¿Y si la madre de la persona que te podría hacer feliz, no la trajo al mundo en tus 15 segundos de gloria, pisando esta tierra? ¿Qué oscura broma del destino, quiso que viviera perdida y desdichada, un siglo antes, o naciera inocentemente, cuatro años después de tu muerte? ¿Te conformarás con la chica guapa del baile, o esperarás un milagro?

La sesión continua, se interrumpió lo que tarda Tele 5 en inventar una nueva historia de Belén Esteban. Tres o cuatro minutos. Los suficientes, para ir a la cocina a por algo de chocolate. Un par de bombones.

Y como el magistral León Tolstói señaló, años ha, que “el verdadero amor supone siempre la renuncia a la comodidad personal”, y yo soy un rebelde, fiel defensor de la revolución pasiva, me hundí nuevamente en mi cama disfrazada.

Pulsé el play en el reproductor, y al poco, en letras blancas sobre fondo negro, resucitó una vez más, el título de mi segunda elección para esa tarde, “The Dead”, “Los muertos”, de John Huston. Uno de los relatos de la inmortal colección, “Dublineses”, de James Joyce.

(Importante: Si  has visto “los muertos”, o tienes previsto ignorarla un par de décadas más, te recomiendo y suplico, que sigas leyendo. En caso contrario… Será responsabilidad tuya, si destripo algo… Avisado quedas, luego no cierres los ojos con fuerza, para sentir el huracán de energía destructiva que emergerá a tu alrededor, y más tarde, por favor, no busques  las llaves del coche, para venir a asesinarme… porque yo soy agua… Me lo dijo Bruce Lee.)

Al final del largometraje, Anjelica Huston, se queda embelesada, conmovida, mientras baja las escaleras. Escuchando, The Lass of Aughrim, una típica canción irlandesa, interpretada fenomenalmente, por uno de los invitados a la cálida fiesta familiar, en la que tan bien se lo ha pasado. Se queda de piedra. Es un pellizco en su corazón momificado, el despertador que le recuerda quién fue, quién es, quién debió haber sido. Es una mujer madura, que a primera vista, podría causar envidia o admiración. Y los siguientes mil repasos, no desanudarían la tela negra que tapa tus ojos, porque tiene y ha tenido, todo lo que se puede desear. Hasta un marido fiel, que adora las piedras por donde pisa; encantador, culto, comprensivo, inteligente y de economía desahogada…

Y sin embargo, de repente, se queda sin aire, no olvida a aquel adolescente que perdió la vida, tras entregarle el alma, no ha borrado de su memoria el rastro de aquella noche que decidió dejarse llevar por la corriente. Al llegar al hotel, en un elegante coche de caballos, se derrumba. Deja de mentir a su marido. Mentir por omisión…

¿Cuántas parejas aparentemente felices, no lo son? ¿Cuántos maridos, “traicionados”, existen? ¿Cuántas mujeres? ¿Cuántos de ellos, compran el pan con una sincera sonrisa? ¿Preferirías saber que no eres el amor de su vida, o permanecer en la bendita y saludable, ignorancia? ¿Qué harías, pequeño limón, si te encuentras con esta “farsa”, después de tantos años? ¿Puede un secreto arrancar de cuajo, lo que durante tanto tiempo os ha unido, hasta ver cómo se desvanece todo? ¿Cuántas parejas aborregadas conoces en tu burbuja del día a día? ¿Cuánta ficción hay en la realidad? ¿Cuántas personas pulverizadas por dentro, con un Pepito Grillo gritón y enfermo de incontinencia verbal, intentan ser felices y acaban despedazando a otros?

Un secreto que podría cambiarlo todo, una pasión olvidada, por la rutina del laberinto…

Hasta que una canción, un olor, o una sensación, te da un par de collejas, ¡Despierta! Cuando ya es demasiado tarde. O no…

Los últimos minutos de la película, son la cosecha intelectual, de una vida regando pensamientos. Y nosotros podemos aprovecharnos…

¡Seamos egoístas!

Fue una tarde que dejó huella…

En mi barriga. No contento, con guardar dos bombones más en la bolsa de provisiones, una botella de 2 litros de Coca Cola y mezclas de Mistercorn…

Abrí el armario de las chuches. Y ésa es la gran perdición…  ¡Siempre!

Rodeado de golosinas, caramelos, bombones, mezclas, nubes rosas y bebidas burbujeantes, una escena que ahuyentaría del barrio a cualquier monaguillo de la generación “light”, enfoqué mi atención en la tercera de las películas. “El lector”.

Es la historia de una humilde señora Robinson, alemana para más señas, que mantiene una tórrida aventura con un joven estudiante de instituto, en los años posteriores a la segunda Guerra Mundial. Lo que en principio eran encuentros sexuales, evolucionan hacia campos más libres. Buscan el placer de la compañía, el de la literatura…

Sus cuerpos desnudos, el muchacho leyendo en voz alta La Odisea de Homero, a su cautivada amante, el encanto de lo prohibido…

La diferencia de edad, parece el gran obstáculo, el gran muro, pero no lo es…

De pronto, un día, ella desaparece del pequeño pueblo en el que vivían…

Él siente la frustración, el desconcierto y la impotencia del abandonado.

Años más tarde, estudia derecho, y viaja a Frankfurt, con su profesor y sus compañeros, para asistir a un juicio, en el que están acusados algunos de los funcionarios nazis que trabajaron en los campos de concentración de Auschwitz. Se enjuicia un asesinato en masa.

Puedes imaginar, quién está sentada en una esquina del banquillo…

¿Podrías enamorarte de un monstruo?

Obviamente, sí.

¿Hasta qué punto perdonamos o justificamos, las atrocidades de nuestro ser amado?

¿Qué derecho tenemos a hacer feliz a un ángel del mal? ¿Dónde están los límites?

¿Podemos aceptar nuestra desorientada equivocación, sin sentir remordimientos? ¿Podemos luchar contra el amor? ¿Llegamos a conocer la naturaleza misma de las personas que amamos? ¿Cuántas parejas se habrán desgarrado en silencio, por culpa de los amores imposibles, que viven bajo otro techo?

Son tres historias, que me han animado a reflexionar. Me han pinchado con alfileres de oro. Acaricio la barbilla, meditabundo, con la mirada perdida. Y en mi mente, Indiana Jones, sortea peligros, grandes bolas que podrían aplastarme…

No estoy muy acostumbrado a usar el látigo, para obligarme a profundizar más, por lo que tengo más preguntas que respuestas…

¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué?

Tampoco soy Sócrates. Una pena. Algo que habrás deducido porque sé leer y escribir, aunque sea mal…

Y de vez en cuando, viajo. Aunque sea poco…

Ahora mismo, a quien más me parezco es al gran Don Alfredo, no al asombroso Di Stéfano, sino al perturbador Hitchckock. Por el barrigón, obviamente.

Continúo creyendo a pie juntillas, y subrayando con rotulador de punta gruesa, mi teoría de las parejas viciadas o conformistas, hasta que la realidad me demuestre lo contrario. Ojalá la Universidad de Toronto o la de Winsconsin se apiaden de mí, y pronto publiquen las estadísticas de este asunto.

Si hay que apostar, no creo que haya más de un 10% de parejas verdaderas en el mundo…

¡Hoy me he levantado optimista!

Cualquier otro día, habría tachado ese cero, que dicen, no sirve para nada…

Posteado por: gorkairiondo | septiembre 23, 2010

No envidies la riqueza del prójimo…

The Eels – That look you give that guy.

“Las anguilas” nos regalan un sueño amargo y melancólico, envuelto en un exquisito papel de regalo…

¿Quién no ha envidiado nunca nada? ¿Y qué mejor forma de sacártelo de dentro, que con sentido del humor?

Posteado por: gorkairiondo | septiembre 22, 2010

El Éxodo, al descubierto.

“Dios me perdonará; es su oficio.”

Heinrich Heine.

Misterio resuelto. Ya nos podemos sentar en el sofá a leer el Éxodo, el segundo libro de la Biblia, sin recelo, seguros de leer un hecho histórico, perfectamente explicado por la comunidad científica y no una milonga fantástica, producto de la imaginativa mente de un iluminado. Resulta que la Universidad de Colorado, tomando el testigo de la Universidad de Toronto, experta en estudios trascendentales, únicos y sobre todo, valiosos, ha “descubierto” que Moisés no separó el mar Rojo.

¡Herejes!

Las aguas no se abrieron, por orden divina, para que huyera el pueblo elegido…

O sí.

Bueno, seré benévolo, no quiero mentir a los dos fieles lectores de este blog, ni manipular vuestras mentes, eso es lo último. Sí, las aguas sí se dividieron, pero no por la razón que todos creíamos, estábamos tan engañados…

Cierra la boca.

Que puede haber alguien fumando, y ya sabes lo que eso puede acarrearte…

¡La muerte! ¡Como a los egipcios!

(Moisés, y Charlton, a ver si ahora sois un poco más humildes, machotes…)

(Leer la siguiente frase, con el tono de Federico Trillo, tras la conquista de la isla de Perejíl)

Sopló un fuerte viento durante toda la noche…

Subrayo, ¡Sopló un fuerte viento durante toda la noche!

Las soluciones suelen ser más sencillas de lo que nos gustaría, ¿eh?

Fijaos en el ratoncito Pérez o en los Reyes Magos…

¡No te rías! Que esto es algo muy serio…

¿Acaso eres experto en la dinámica de fluidos? ¿Eres experto en leyes físicas?

A ver si me explico mejor. Han cogido un ordenador, un simulador más bien, que es lo mismo, pero no es igual, y han despejado la duda que no nos dejaba dormir por las noches. El gran interrogante de la Humanidad. La Gran X. Este suceso debería ser el punto de inflexión entre dos eras. A partir de hoy, veremos a los curas leyendo el “Science” en la puerta de las iglesias, sentados en los escalones, y los científicos tendrán una Biblia en sus laboratorios, por si necesitan documentación urgente…

Parece ser que todo tiene su lógica y su razón. Esta rigurosa y repito, necesaria, investigación cree que un viento de cien kilómetros por hora bufando (No pudo ser un soplido, debió ser un gran gran bufido, pienso yo…) desde el este, durante doce horas, habría dejado al descubierto un cauce embarrado de algo más de tres kilómetros de largo por casi cinco de ancho, al menos, cuatro horas. Tiempo suficiente para permitir el paso de los hebreos, así como para llegaran sus perseguidores egipcios, que de acuerdo con el relato bíblico, también recogido por el Corán, fueron atrapados en el regreso de las aguas a su estado original.

¡Misterio resuelto!

¿Te lo crees?

“A la gente siempre le ha fascinado esta historia del Éxodo, preguntándose qué de verdad hay en ello. Lo que este estudio muestra es que la descripción de la partición de las aguas realmente tiene base en leyes físicas. La partición puede entenderse mediante la dinámica de fluidos. El viento mueve el agua de un modo que, de acuerdo con leyes físicas, crea un pasillo seguro con el agua a los dos lados y luego abruptamente permite que el agua vuelva a su sitio”, afirma Carl Drews, responsable de la investigación.

Es todo tan ridículo y absurdo… Y sin embargo… Es tan interesante…

¿Verdad?

Jejeje

El Éxodo es una historia tan apasionante, que me encanta. Amén.

¿Con qué próximo estudio nos sorprenderá la simpática y concienzuda Universidad de Colorado?

Posteado por: gorkairiondo | septiembre 20, 2010

Ha muerto el abuelo.

El mundo giraba esta mañana más sombrío, hoy España es un poco más injusta, interesada y egoísta, el pueblo ha perdido uno de sus cocheros de confianza, que ahora dirige su diligencia de sabiduría, humor y bonhomía a la estación final, la vida eterna, cantando a su venerada tierra de Aragón, a la utópica libertad, y atusando su bigote canoso, mientras inventa sobre la marcha, maravillosas letras llenas de ingenio y pasión, que algún día, gracias a Dios, disfrutaremos…

El cielo ha ganado un alma pura y agitadora, una luz cristalina que no se refleja, que traspasa, uno de esos faros, resistentes y escasos, que la gente de la calle y con los pies en la tierra, consideraba “Uno de los nuestros”. Un compañero fiel, en la bruma de las alturas. Asentado en la costa de la vida pública, nunca embarcó en el crucero de la fama superficial, ni se dejó corromper por los irresistibles cantos de sirena, prefirió vigilar desde lo alto del peñasco y dirigir su foco sobre las amenazas que la mar tormentosa, nos envía a cada rato.

Para eso fue escritor, cantautor, profesor, poeta, presentador de televisión y hasta político. Todo eso, siendo un hombre de una sola pieza, una persona íntegra.

Yo no tuve la suerte de conocer a José Antonio Labordeta, y sin embargo, su presencia en los medios de comunicación, aliviaba mi fe en el ser humano. Siempre me arrancó una sonrisa, siempre le escuché con atención. Un tipo culto y llano, sensato y valiente, agudo e ingenuo, indomable caballero de inconfundible figura.

Franco y digno, generoso y transparente, carismático, con la inteligencia por bandera, y la ironía por espada, atizando al fascismo con las suaves y rompedoras estrofas de sus canciones.

Recorrió España con una guitarra, y años más tarde, con una mochila. Y quien haya visto esa serie, que no fuimos pocos, no podrá negar el sencillo magnetismo de sus historias rurales, el buen hacer costumbrista de un autor sin fronteras, un presentador o algo más, que traspasaba la pantalla sin adornos ni maquillaje. Simplemente, con educación, amabilidad, cercanía, curiosidad, silencios y divulgación apacible y seria. Simplemente…

Hay muertes que te conmueven y hay muertos que te inspiran. Mucha gente llora desconsolada a José Antonio, por algo será, mal que les pese a unos pocos, y otros muchos, admiramos y admiraremos, su personalidad y su obra, conteniendo una lágrima que asoma pujante, con una fingida frialdad y la lamentable excusa, de quien no le conoció… en persona.

Un hombre capaz de unir esperanza y desesperación, un luchador capaz de sonreír a la muerte, cerrando la puerta de su habitación, y colgando del pomo un cartel de “No molesten. Aún.”, un poeta capaz de cantar las cuarenta al león más pintado, en el Congreso de los diputados.

Un hombre del pueblo, que respetó al pueblo. Y eso es lo que agradecemos…

Ha muerto “El abuelo”. Se han llevado a uno de los nuestros.

¿Habrá un día en que todos, al levantar la vista, veremos una tierra que ponga libertad?

Posteado por: gorkairiondo | junio 7, 2010

Anuncio Mundial de Fútbol: Nick Vujicic

Hace tiempo, ya vimos en este blog, otro vídeo de Nick Vujicic que probablemente recordarás. Y si no, búscalo, porque merece mucho la pena…

Ahora ha grabado un anuncio para el Mundial de Fútbol. Aquí os lo dejo.

Older Posts »

Categorías