COLECCIÓN DE FOTOGRAFÍAS XXXVIII

Marc Riboud - Jan Rose

Nunca lleves tus mejores pantalones cuando salgas a luchar por la paz y la libertad.
Henrik Johan Ibsen (1828-1906) Dramaturgo noruego.

21 de Octubre de 1967, un millón de manifestantes se concentran frente al Pentágono, en la capital de los Estados Unidos, en Washington. Protestan contra la guerra de Vietnam, ya están hartos de la política que lleva a cabo su gobierno y quieren que se les escuche. El fotógrafo Marc Riboud trabajaba para la agencia Mágnum por aquel entonces, y le tocó cubrir el evento. Al pie del cañón. De pronto, vio cómo una joven abandonaba el rebaño, armada con una flor en la mano, un corderito acercándose al lobo. Completamente indefensa. Imagínatela. Se aproxima serena, los soldados de la Guardia Nacional, asisten desconcertados a la escena, cargando sus fusiles, preocupados por la gravísima amenaza que se les avecina, al borde de un patatús, con la tensión por la nubes, y por eso, esperando órdenes aún más drásticas, apuntan sus bayonetas al pecho de la peligrosa chiquilla, que sólo quería colocar la flor en uno de los fusiles, ése era su trofeo. El nombre de la valiente es, Jan Rose Kasmir. Tenía 17 años.
“No era una provocación. Sólo les quería hablar de amor”.
“No eran máquinas de la guerra, solo era un grupo de hombres obedeciendo órdenes”.

La fotografía no tardó en convertirse en un símbolo para los movimientos y manifestaciones en favor de la paz, encarna la lucha de las masas contra las injusticias, lo mejor del ideario hippie, el amor como fuente para resolver conflictos. El pacifismo activo que “lucha” contra la represión del poder.

Pasaron los años y el ideal hippie se esfumó. Jan Rose cayó en la droga, fue violada y acabó marginada. Una pena.

Marc Ribaud nació en Lyon, Francia, el 24 de Junio de 1923. Hasta 1951 trabajó como ingeniero en las fábricas, y luego se convirtió en un fotógrafo independiente. En 1952 se trasladó a París como ayudante de Henri Cartier-Bresson y Robert Capa, los fundadores de Magnum Photos. Su capacidad de capturar instantes a través de potentes composiciones ya era evidente…

En 1957 fue uno de los primeros fotógrafos de Europa que llegó a China, y años más tarde pudo ser testigo privilegiado durante la Revolución Cultural del Presidente Mao. El dictador que vistió igual a todos los chinos. Vietnam del Norte también fue una inspiración para sus reportajes. Eran tiempos convulsos por aquella zona…

Sus fotografías han aparecido en numerosas revistas, incluyendo Life, Geo, National Geographic, Paris-Match, Stern. Ganó dos veces el Overseas Press Club Award, y ha tenido grandes exposiciones retrospectivas en el Musée d’Art Moderne de la Ville de París y el Centro Internacional de Fotografía, Nueva York.

¿Qué ha cambiado en estos años? ¿Nos escuchan los “poderosos”? ¿Qué causas merecerían que nos quedáramos roncos gritando? ¿Por qué ya no nos movilizamos con esa valentía y educación? ¿Jan Rose no fue más que una simple lunática? ¿De verdad somos tan libres como nos creemos? ¿Dónde deberíamos colocar una flor hoy en día? ¿A quién? ¿Preferimos “pasar” y salir de compras? ¿Necesitamos unos pantalones nuevos? ¿Otros?

COLECCIÓN DE FOTOGRAFÍAS XXVII

Les Larmes – Man Ray (Las lágrimas)
(1936)

“Pinto lo que no puedo fotografiar, fotografío lo que no puedo pintar” Man Ray.

Las lágrimas (Les Larmes 1936) es una de las más bellas y misteriosas fotografías que he visto, una imagen más hermosa que una sonrisa…
Hoy tenemos delante una foto admirable. Prodigiosa. Dos ojos hipnóticos de largas pestañas, ¿Llorosos? Y cinco lágrimas estratégicamente ubicadas. Lágrimas de cristal. Frías y redondas. Que contrastan con la candidez de la modelo. La dueña de esa mirada tierna y afectada, que podría condenar a remar en las galeras a cualquier hombre…

¿Qué fue? ¿Quién fue, Man Ray?
Dibujante, pintor, escultor, fotógrafo, diseñador, poeta, ensayista, realizador de cine…
Utilizó todas la técnicas que tuvo a su alcance para expresarse, para mostrar su visión de lo que le rodeaba…
Un creador.
¿Se puede ser a la vez un pintor frustrado, que no vende un cuadro ni a su abuela Ramona, y un fotógrafo genial?
Evidentemente, sí. Aunque hay un “pero”. Una desdicha que puede llegar a ser incomprensible e irritante para el resto de mortales que ansían llegar a ser víctimas de su influencia…
Él siempre quiso ser pintor. Paradojas de la vida…

Man Ray, seudónimo de Emmanuel Rudnitsky, nació en Filadelfia en 1890. En seguida se interesó por el arte moderno. Quería ser artista…
Pero no como Concha Velasco…
Su amigo Marcel Duchamp lo trajo a Europa y se convirtió en icono de la fotografía surrealista y en retratista de las personalidades de la cultura parisina. Murió en París en 1976…
“Despreocupado pero no indiferente”. Así reza el epitafio de Man Ray…
Me encanta…

Retrató a Tzara, Breton, Léger, Satie, Braque, Picasso, Dalí, Buñuel, Joyce, Matisse, el impactante retrato de Proust en su lecho de muerte, Cocteau, Gris, Picabia, Hemmingway, De Chirico, Duchamp, Ava Gardner, Coco Channel…
Colaboró en Vanity Fair, Vogue y, más tarde, en Harper’s Bazaar.

Fiel a la filosofía dadá y surrealista, Man Ray elogió la superficialidad, colocándola en la cúspide de la pirámide de las cosas importantes…

“La búsqueda de la libertad y el placer; eso ocupa todo mi arte”

Siempre al frente de las vanguardias, Man Ray, maneja con maestría lo irracional, lo incongruente, se apoya en su humorística sensibilidad y en su apabullante imaginación, para buscar y provocar el escándalo, a veces desde el erotismo.

“Por lo que respecta a los desnudos, siempre han sido mi tema predilecto, tanto en pintura como en fotografía, y tengo que confesar que no hay que atribuir esto a motivos puramente artísticos”.

Por supuesto, también desarrolló la rayografía, un nombre que él mismo inventó para darse a conocer. La rayografía es una técnica que consiste en poner objetos sobre papel sensible, encender la luz unos segundos y revelar.

“Me rebelé entonces contra mi aparato fotográfico y lo tiré. Tomé cuanto me caía entre las manos, la llave de mi habitación de hotel, un pañuelo, lápices, una brocha, un pedazo de cuerda.
No estaba obligado a bañarlos en el líquido. Los depositaba sobre papel seco y los exponía a la luz durante unos segundos como si fueran negativo. Estaba muy excitado y me divertía muchísimo”.

Man Ray no fue un genio incomprendido…

COLECCIÓN DE FOTOGRAFÍAS XVIII

Brassai - Les escaliers de Montmartre 1936

“La noche sugiere, no enseña.
La noche nos encuentra y nos sorprende por su extrañeza; ella libera en nosotros las fuerzas que, durante el día, son dominadas por la razón…”
(Brassaï)

Esas escaleras de bajada de Montmartre envueltas en la niebla se escurren en la noche parisina dejando un rastro sugerente e inspirador en el devoto espectador. Ese aire romántico, y sin embargo inquietante. Al más puro estilo Rebeca de Hitchcock. Un descenso incierto. Las escaleras de Montmartre es una fotografía de una belleza perturbadora. Es tan atrayente, que te empuja a explorar cada detalle. Una imagen oscura que enciende tu lado más sombrío. Un clásico inolvidable.

BIOGRAFÍA de BRASSAI en la WIKIPEDIA.

Brassaï fue el pseudónimo de Gyula Halász (1899 - 1984), fotógrafo parisino.
Gyula Halász nació el 9 de septiembre de 1899 en Brassó, entonces parte de Hungría, hoy perteneciente a Rumania. A los tres años su familia se trasladó a París durante un año mientras su padre, profesor de literatura, enseñaba en la universidad de La Sorbona. De joven, Gyula Halász estudió pintura y escultura en la Academia de Bellas Artes de Budapest antes de alistarse en el regimiento de caballería de la armada austrohúngara hasta el final de la Primera Guerra Mundial. En 1920 Halász se estableció en Berlín donde trabajó como periodista y estudió en la Academia de Bellas Artes de Berlín-Charlottenburg.
En 1924 se trasladó a París donde vivió por el resto de su vida. Empezó a aprender francés leyendo la obra de Marcel Proust y, viviendo entre los numerosos artistas del barrio de Montparnasse, empezó a trabajar como periodista. Pronto estableció amistad con Henry Miller, Léon-Paul Fargue y el poeta Jacques Prévert.
El trabajo de Gyula Halász y su amor por la ciudad, cuyas calles recorría asiduamente de noche, le llevó a la fotografía. Más tarde escribiría que la fotografía le permitía atrapar la noche de París y la belleza de las calles y jardines, bajo la lluvia y la niebla. Usando el nombre de su lugar de nacimiento, Gyula Halász se hizo conocer con el pseudónimo de “Brassaï”, que significa “de Brassó”. Brassaï capturó la esencia de la ciudad en sus fotografías, publicando su primer libro fotográfico en 1933. Sus esfuerzos tuvieron gran éxito, siendo llamado “El ojo de París” en un ensayo por su amigo Henry Miller. Además de fotos del lado sórdido de París, también produjo escenas de la vida social de la ciudad, sus intelectuales, su ballet y grandes óperas. Fotografió a muchos de sus amigos artistas, incluidos Salvador Dalí, Pablo Picasso, Henri Matisse, Alberto Giacometti y a muchos de los prominentes escritores de la época como Jean Genet y Henri Michaux.
En 1956, su película Tant qu’il aura des bêtes ganó el premio a la película más original en el Festival de Cannes y en 1978 ganó el Gran Premio Nacional de la Fotografía de París.
Brassaï también escribió diecisiete libros y numerosos artículos, incluyendo la novela Histoire de Marie en 1948, que fue publicada con un prólogo de Henry Miller.
Considerado por muchos como uno de los grandes fotógrafos del siglo XX, Gyula Halász murió el 8 de julio de 1984 en Eze, Alpes-Maritimes, al sur de Francia y fue enterrado en el cementerio de Montparnasse de París.
En 2000, una exposición de 450 de sus obras fue organizada con la ayuda de su viuda, Gilberte, en el centro Georges Pompidou de París.

COLECCIÓN DE FOTOGRAFÍAS IV

Hoy vamos a conocer o a repasar unos de los símbolos internacionales del París romántico de mediados del siglo XX.

El beso (Le baiser) - Robert Doisneau (1950)

¿Os gusta, os atrapa? ¿ Has puesto carita de cordero degollado cuando la has estado mirando?
Tengo una guillotina que nunca he utilizado y que resultaría mucho más auténtica llena de sangre… Jejeje..
En serio, ¿Tienes envidia? ¿Crees que Doisneau quiso retratar un hecho concreto y definido o piensas por el contrario, que hay algo más, que desnudó a los protagonistas, que esta foto encarna ese concepto abstracto al que no seré yo quien ponga nombre?
Ay…
Que sensibles…
En 1950, la revista Life encarga a la agencia RAPHO donde trabajaba Robert, un reportaje sobre los amantes de París. Así surgió “Besos” y su obra más significativa: El beso del Hôtel de Ville. El trabajo recorrió toda Francia con gran éxito, y le abrió las puertas del triunfo. En 1951 expuso en el Museo de Arte Moderno de Nueva York.

Veamos cómo encontró Robert la inspiración…
Un dia entró en un bar, se encontraba derrotado, cansado de buscar una perla en el Himalaya. Restregaba su cara con esas manos expertas, brioso y saturado, cuando entrevió una pareja que se besaba apasionadamente en el fondo. Como buen fotógrafo, sus ojos no se dejaban cautivar por el movimiento, lo capturaban. Y esa foto impagable, que se perdió para siempre el 1 de abril de 1994, encuadraba un oscuro rincón de la ciudad de la luz. No titubeó, fue a hablar con ellos, se trataba de Jacques Carteaud y Françoise Bornet, dos estudiantes de arte dramático. Les pidió que posaran para una foto frente al Hotel de Ville, una foto que debía parecer tan casual como fueran capaces…
Y no sé si fue por su precisión artística o por la ardiente y espontánea actitud de la pareja, pero la verdad es que el resultado fue tan extraordinario que arrastraron la farsa hasta un zulo, donde estuvo secuestrada durante años…

El día siguiente del singular encuentro, el amanecer sorprendió a Robert Doisneau con la bombilla encendida. Ya tenía la nueva fotografía revelada en su cabeza, había estudiado al milímetro todos los parámetros necesarios, ya sabía cuál sería la composición, la luz, las sombras, había tomado la decisión de difuminar el fondo, tenía a los protagonistas perfectos, el lugar no podía ser más adecuado…
Se besaron delante de los turistas, obviándolos, embebidos en esa sencilla burbuja invisible que los convertiría en viajeros temporales. La foto quedó como un beso robado.

Se exhibió por todo el mundo, y muchos años después, varias personas juraron ser los protagonistas. Para pedir los derechos de autor, claro. Asi fue como aparecio Françoise Bornet y Doisneau no puedo negar la evidencia.

¿ Se casaron Francoise y Jacques? ¿Vivieron felices y comieron perdices? ¿Cuántos hijitos nacieron de esa relación tan “mona”?
“Oh, solo fuimos amantes siete u ocho meses” contó Francoise tiempo después…
¿Una decepción? No, sólo una gotita de realidad en esa atmósfera de cuento de hadas que se había creado…
Doisneau les entrego una foto firmada a cada uno, y hace no mucho, Francoise subastó la suya en 155.000 euros.

¿Puede una mentira o una verdad a medias restar romanticismo a una fotografía? ¿Merma su autenticidad? ¿Podemos hablar de “tomadura de pelo”? ¿ Es cursi o romántico? ¿Cuál sería la diferencia en este caso? ¿No os sigue pareciendo una gran foto a pesar de todo? ¿No os entran ganas de dar un beso de esos?
Ay…
Voy a comerme una media luna de chocolate…