COLECCIÓN DE FOTOGRAFÍAS XXII

Don McCullin - Biafra (1969)

“No soy un héroe, aunque he corrido muchos riesgos, mi papel fue ir donde había tragedias para describirlas y volver con un mensaje”. Don McCullin.

La fotografía te deja sin palabras. Simplemente escalofriante.
Don McCullin, uno de los grandes fotógrafos del siglo XX, no necesitó experimentar el éxtasis de Santa Teresa, ni suicidarse, ni buscarse una amante cubana, para empezar una nueva vida. Era fotógrafo de guerra. Una profesión arriesgada. Pero no quiso seguir torturándose por razones equivocadas.
¿Qué ocurrió? ¿Cuál fue su punto de inflexión?
Un día vio a un niño apunto de morir de hambre…
Una imagen sencilla y dramática. Roedora de conciencias….
Tras ese pestañeo, se convirtió en un importante activista de la ONU.
El crío de la imagen sobrevivía en Biafra. Una región sudoriental de Nigeria que había proclamado su independencia el 30 de mayo de 1967, y que terminaría su aventura el 15 de Enero del 70. Tres años fueron suficientes para que los buitres vieran desde el cielo los ríos completamente rojos…
Cerca de un millón de muertos…
Muchos de ellos por culpa de la primera hambruna mediática de la historia…

Biografía de Don McCullin:

Nació en Londres en 1935. Viajó durante treinta años a los conflictos de las zonas más calientes del globo, mostrando los horrores de la guerra desde un punto de vista alejado de cualquier búsqueda estética. Pero también se paró a observar el sida o la pobreza, desde su particular forma de entender la fotografía. Cumplió el servicio militar en la Royal Air Force como ayudante de fotografía aérea. Y ahí surgió su pasión. En 1959 es nombrado responsable del servicio fotográfico de la revista “The Observer” y en 1961 marcha a Berlín para documentar la construcción del Muro. En 1964 su trabajo de documentación de la guerra de Chipre le hace ganador del premio World Press Photo.
“Las guerras tienen diferencias terribles, pero también una uniformidad terrible. Duermes con los muertos, acunas a los muertos, vives con los vivos que se convierten en los muertos”.
En el mismo año se marcha a la guerra de Vietnam. A continuación cubre los conflictos de Nigeria (1968), Camboya (1970), Pakistán (1971), Uganda (1972), Medio Oriente en la guerra del Yom Kippur (1973) y regresa a Vietnam en 1975 para fotografiar la caída de Phnom Penh. También fotografió caníbales y tribus remotas en Indonesia. Diez vidas en una. En los últimos años se conserva alejado de los conflictos mundiales, se ha dedicado a la fotografía del paisaje, centrándose en las vistas de la campiña inglesa en la que vive. Tranquilidad…
Bendito tesoro…

“Me gusta fotografiar el paisaje inglés en invierno, porque está desnudo y es frío y solitario, y, sí me siento feliz… No existe la política. No hay nadie que me diga: sal de mi territorio. No hay nadie que me apunte con su arma. Es casi como si estuviera bebiendo el mismísimo néctar de la libertad. Yo no quería ser fotorreportero de guerra; quería ser fotógrafo de paisajes y paz, lo cual me parece mucho más difícil de fotografiar que la guerra. No se necesita tener mucho ojo a alguien muriéndose delante de tu cámara”

COLECCIÓN DE FOTOGRAFÍAS XXI

“Un niño llora a su padre tras un terremoto” - Eric Grigorian/Polaris Images.

El 22 de Junio del año 2002 la tierra tiritó. Y el temblor emergió en el noroeste de Irán.
6 grados Richter. Un movimiento sísmico traicionero, que seguramente, dada la tecnología que poseen actualmente los países ricos, pudo haberse evitado. Como tantas otras catástrofes. Esta vez, lo padecieron 52 pueblos de una zona montañosa, entre las ciudades de Qazvin y Hamadan. Unas 70 aldeas fueron destruidas o seriamente dañadas, y al menos, 25 mil personas perdieron su hogar a causa del sismo. Es fácil de explicar, la mayoría de las casas en Irán están construidas con ladrillos de barro y por supuesto, no están preparadas para soportar terremotos.
En un principio se dijo que podía haber 500 fallecidos, pero según la Media Luna Roja (la Cruz Roja iraní), la sacudida causó la muerte a 230 personas. Víctimas a las que hay que añadir los 2.000 heridos. Uno de los terremotos más graves de la última década.

Las autoridades tardaron en reaccionar. No enviaban equipos de ayuda, ni medicamentos, ni alimentos…
Así que cuando se presentó un ministro iraní para salir en la foto, en visita guiada, los supervivientes del siniestro arrojaron piedras contra el vehículo que le transportaba.

Eric Gregorian, un periodista armenio-americano, con residencia en Los Ángeles, se acercó a la provincia de Qazvin al día siguiente. La agencia Polaris Images necesitaba fotos de la tragedia. Se encontró un paisaje desolador. La desventura se ceba con los pobres. Los soldados y los voluntarios trabajaban a destajo. No daban abasto. Cavaban tumbas y más tumbas para enterrar a las víctimas del terremoto. Una epidemia causaría estragos…
Eric caminó pausado entre tanto ajetreo. Con los ojos bien abiertos y la cámara bien apretada. De pronto, entre tantas personas que iban de un lado para otro como pollos sin cabeza, descubrió un colibrí clavado en el suelo arenoso. Tragó saliva. Apuntó con precisión y cazó a su presa.
Había retratado a un crío inconsolable que esperaba en cuclillas junto a uno de los hoyos, a que sepultaran el cuerpo de su padre. Estaba desolado. Le rodeaban numerosos extraños que no le prestaban la menor atención a pesar de su emotivo desconsuelo. Se aferraba a los pantalones de su padre muerto. Sus ojos mostraban una desesperación que pellizcaba en lo más profundo. Es una foto en blanco y negro que produce una tremenda angustia…
Una historia humana. Y por tanto, irracional…
Representa el sufrimiento íntimo, la pérdida irremplazable de un ser querido, mientras la tierra continúa girando alrededor del sol. Los demás se apenan, sufren, lo sienten de veras, pero no les impide seguir con su vida. Y tú te quedas ahí, acurrucado, sintiéndote muy pequeño, sin acabar de creerte lo que ha ocurrido y haciéndote preguntas que no tienen respuestas…
La gente te rodea, intenta acercarse aunque tú los sientes muy lejos, y de vez en cuando acarician tu cabeza en señal de cariño…
Pero nada te consuela. Sabes que tarde o temprano tendrás que soltar el pantalón y que ése será el final…

Premio Worl Press Photo 2002.

COLECCIÓN DE FOTOGRAFÍAS XX

Dorothy Counts - Douglas Martin, de The Associated Press

Deberíamos usar el pasado como trampolín y no como sofá.

Harold MacMillan (1894-1986) Político inglés.

El 4 de septiembre de 1957 Dorothy Counts se despertó muy temprano. No quería llegar tarde a su primer día de clase. Como haría cualquier niña, un día de tantos. Y sin embargo, a sus 15 años estaba escribiendo una línea imprescindible en la historia de los Estados Unidos. En la historia de la Humanidad. Porque era negra. Simplemente…

¿Simplemente? No fue tan sencillo…

Hasta entonces, los estudiantes negros no tenían la oportunidad de acceder a las mejores escuelas. Vivían segregados. Dorothy y otros tres chicos, en otras tantas poblaciones del país, tenían aquel día una misma misión, eran los elegidos. Un peso abrumador para sus juveniles espaldas. No es cómodo ser pionero, abrir nuevos caminos. Debían renovar la mentalidad de unos cabeza-buques, de un solo martillazo. Y rompieron barreras…

¿A qué precio?

Dorothy Counts acudió caminando a la Harry Harding High School en Charlotte, Carolina del Norte. Una escuela sólo para blancos, que ahora era una escuela interracial. Interracial, porque habían admitido a una negra. A Dorothy…

Esta acción desafió la segregación, la práctica de mantener a las personas separadas de acuerdo a su raza. Fue un día insoportable para la niña, muy desagradable, Dorothy tuvo que templar sus nervios para no reaccionar. Para no salir corriendo o para no dar una merecida bofetada a más de uno…

Los alumnos blancos le tiraban piedras que caían furiosas rozando sus pies. Y la insultaban, esos oídos escucharon frases que no podemos ni imaginar. Las chicas, sus nuevas compañeras, la escupían en la espalda, y puede que lo más grave, los profesores la ignoraban…

¿Qué debía hacer? ¿Cómo debía comportarse? ¿Por qué la trataban así? ¿Cuál era su pecado? ¿Qué delito había cometido? ¿Sólo por ser negra?

Volvió a casa destrozada. Recelosa. A pesar de su envidiable fortaleza. Una entereza que puede apreciarse nítidamente en la fotografía de Douglas. Pero no era un Dios como Hércules, no era todopoderosa, aunque fuese una heroína, era una adolescente que necesitaba cariño. Aquella noche debió ser interminable para ella. El fin del mundo…

¿Cuántas adolescentes han creído que llegaba el fin del mundo por mucho menos? ¿Por un grano inesperado o por una mirada indiferente?

Dorothy sabía lo que era el racismo, no era tan inocente, pero aquello era demasiado…

El segundo día recibió los mismos regalos. Las mismas miradas acusatorias y desalmadas. Sin embargo, dos de las chicas se acercaron. Y la trataron como a una persona, no como a un animal. ¿Un rayo de esperanza?

Nada de eso. Recibieron advertencias del resto de alumnos, las intimidaron como si hubiesen recibido clases del mismísimo Vito Corleone, y las crías decidieron callar y alejarse de Dorothy. Normal. Tampoco eran dioses…

Ni heroínas…

¿Y qué tal iban las cosas en casa? Pues veamos, decide tú, su familia empezó a recibir llamadas telefónicas amenazadoras. Incluso aporrearon el coche familiar…

Unos bárbaros saquearon la taquilla de la niña el tercer día. Nada cambiaba. O si acaso, a peor. Los ánimos se encrespaban…

Alguien debía tomar una decisión. Y la famila de Dorothy dio un paso al frente. Demostraron su sensatez. No soportaron el acoso. El cuarto día, el padre dio una conferencia de prensa. Iba a sacar a su hija de ese infierno…

“It is with compassion for our native land and love for our daughter Dorothy that we withdraw her as a student at Harding High School. As long as we felt she could be protected from bodily injury and insults within the school’s walls and upon the school premises, we were willing to grant her desire to study at Harding”

Se mudaron a Pennsylvania, donde Dorothy asistió en Philadelphia a una escuela integrada y luego se graduó en una escuela en Asheville.

Hoy en día, Dorothy sigue viviendo en Charlotte. Ahora es Dot Counts-Scoggins. Es consejera de Child Care Resources. Hace un año Steve Crump realizó un documental sobre aquel día. “9/4/57”. Y Dot volvió a la escuela 50 años después…

Para ver el documental. Le entregaron un diploma honorífico, pero eso no hizo que su corazón palpitara más fuerte. Fue mucho más importante lo que experimentó. Se sintió aceptada, según sus propias palabras. Se respiraba aire limpio. Incluso Marty Wilson unos de los chicos que la insultaron, estuvo allí.
“Yo era muy joven y un muchacho muy tonto”, dijo. Y entonces le pidió disculpas a Dorothy por lo que hizo.

¿Qué debía hacer? ¿Cómo debía reaccionar, Dorothy?

Le miró y contestó:

“Gracias por ser mi amigo.”

Ella se puso de pie. Él caminó hacia ella…

Se abrazaron y la multitud los vitoreó…

Dorothy había vencido…

Esta fotografía ganó el World Press Photo Award del año 1957.

http://es.youtube.com/watch?v=OrzjTjxqRbg

COLECCIÓN DE FOTOGRAFÍAS XIX

Fuga hacia la libertad - Kyoichi Sawada, United Press Internatinal.

“El valor es el resultado de un grandísimo miedo“. Ferdinand Galiani (1728-1787) Diplomático y economista italiano.

Thuong, Binh Dinh, Vietnam de Sur, Septiembre 1965. Una madre conduce desesperada a sus cuatro hijos a través del río. Huyen de los estragos que causan las bombas norteamericanas. Una lluvia de fuego implacable. Cuando todo parece terminado, cuando el oso te abraza, surgen nuevas fuerzas. Esto significa que aún vives. La mujer a la que fotografió Kyoichi, es una madre coraje que podría enfrentarse incluso a un dragón si la vida de sus pequeños dependiera de eso. Al dragón de San Jorge. Esta imagen chorrea sinceridad y amor en una selva cruel y opresiva. Sawada se acercó a la orilla y tomó la fotografía arriesgando su propio pescuezo. Cuando salieron del agua, mientras los acompañaba a un lugar seguro, secó los ojos de los niños. Tampoco podía hacer mucho más…

Le concedieron varias distinciones internacionales por esta fotografía, como el World Press Photo en 1965 o el Premio Pulitzer, en 1966. Pero no fueron su “Fuga hacia la libertad”. Siguió retratando las guerras. Sawada se volvió taciturno, según declaraciones póstumas de su propia viuda. El 24 de febrero de 1966 en Tan Bin (Tan Binh), en Vietnam del sur, tuvo otra visión. Enfocó su cámara y nos entregó otra fotografía dramática. Militares americanos arrastraban el cuerpo inerte de un soldado Viet Cong. Inexplicable. Inhumanos.

Otro triste premio. Otro World Press Photo, y además, consecutivo. Su carrera había alcanzado su cenit. Pero los laureles no le cambiaron. No necesitó ningún esclavo romano que le recordara que no era un Dios, sino que era humano. Hacía tiempo que conocía el valor de la vida. Fue testigo mudo de tantas atrocidades que Vietnam se convirtió en un tema espinoso. Prefería callar. Siempre osado, murió en 1970 en Laos, Camboya, junto a su jefe, Frank Bosch, durante un tiroteo en Phnom Penh. Tenía 34 años. ¿Demasiado joven para haber vivido tanto?

COLECCIÓN DE FOTOGRAFÍAS XVIII

Brassai - Les escaliers de Montmartre 1936

“La noche sugiere, no enseña.
La noche nos encuentra y nos sorprende por su extrañeza; ella libera en nosotros las fuerzas que, durante el día, son dominadas por la razón…”
(Brassaï)

Esas escaleras de bajada de Montmartre envueltas en la niebla se escurren en la noche parisina dejando un rastro sugerente e inspirador en el devoto espectador. Ese aire romántico, y sin embargo inquietante. Al más puro estilo Rebeca de Hitchcock. Un descenso incierto. Las escaleras de Montmartre es una fotografía de una belleza perturbadora. Es tan atrayente, que te empuja a explorar cada detalle. Una imagen oscura que enciende tu lado más sombrío. Un clásico inolvidable.

BIOGRAFÍA de BRASSAI en la WIKIPEDIA.

Brassaï fue el pseudónimo de Gyula Halász (1899 - 1984), fotógrafo parisino.
Gyula Halász nació el 9 de septiembre de 1899 en Brassó, entonces parte de Hungría, hoy perteneciente a Rumania. A los tres años su familia se trasladó a París durante un año mientras su padre, profesor de literatura, enseñaba en la universidad de La Sorbona. De joven, Gyula Halász estudió pintura y escultura en la Academia de Bellas Artes de Budapest antes de alistarse en el regimiento de caballería de la armada austrohúngara hasta el final de la Primera Guerra Mundial. En 1920 Halász se estableció en Berlín donde trabajó como periodista y estudió en la Academia de Bellas Artes de Berlín-Charlottenburg.
En 1924 se trasladó a París donde vivió por el resto de su vida. Empezó a aprender francés leyendo la obra de Marcel Proust y, viviendo entre los numerosos artistas del barrio de Montparnasse, empezó a trabajar como periodista. Pronto estableció amistad con Henry Miller, Léon-Paul Fargue y el poeta Jacques Prévert.
El trabajo de Gyula Halász y su amor por la ciudad, cuyas calles recorría asiduamente de noche, le llevó a la fotografía. Más tarde escribiría que la fotografía le permitía atrapar la noche de París y la belleza de las calles y jardines, bajo la lluvia y la niebla. Usando el nombre de su lugar de nacimiento, Gyula Halász se hizo conocer con el pseudónimo de “Brassaï”, que significa “de Brassó”. Brassaï capturó la esencia de la ciudad en sus fotografías, publicando su primer libro fotográfico en 1933. Sus esfuerzos tuvieron gran éxito, siendo llamado “El ojo de París” en un ensayo por su amigo Henry Miller. Además de fotos del lado sórdido de París, también produjo escenas de la vida social de la ciudad, sus intelectuales, su ballet y grandes óperas. Fotografió a muchos de sus amigos artistas, incluidos Salvador Dalí, Pablo Picasso, Henri Matisse, Alberto Giacometti y a muchos de los prominentes escritores de la época como Jean Genet y Henri Michaux.
En 1956, su película Tant qu’il aura des bêtes ganó el premio a la película más original en el Festival de Cannes y en 1978 ganó el Gran Premio Nacional de la Fotografía de París.
Brassaï también escribió diecisiete libros y numerosos artículos, incluyendo la novela Histoire de Marie en 1948, que fue publicada con un prólogo de Henry Miller.
Considerado por muchos como uno de los grandes fotógrafos del siglo XX, Gyula Halász murió el 8 de julio de 1984 en Eze, Alpes-Maritimes, al sur de Francia y fue enterrado en el cementerio de Montparnasse de París.
En 2000, una exposición de 450 de sus obras fue organizada con la ayuda de su viuda, Gilberte, en el centro Georges Pompidou de París.

COLECCIÓN DE FOTOGRAFÍAS XVII

Yosuke Yamahata – La Cúpula Genbaku

¿Es usted un demonio? Soy un hombre. Y por lo tanto tengo dentro de mí todos los demonios.
Gilbert Keith Chesterton

La destrucción total. La decadencia de una civilización que como dice Voltaire, no suprimió la barbarie; la perfeccionó e hizo más cruel y bárbara.
Imagínate caminando por Hiroshima un día después de la fatídica explosión. Cuerpos calcinados, tufillo a chamusquina, sabor a plomo en el aire, ruinas en un ángulo de 360 grados. No puedes asimilarlo, no alcanzas a comprender el poder que esconden algunos pocos puños cerrados, te muerdes el labio impotente y en silencio. Pisas hierros ennegrecidos que aún se quejan y prefieres no detenerte sobre esos escombros descompuestos de quién sabe qué. Reconoces vestigios de una ciudad que tardará en ver el sol. No muy allá, todavía quedan pequeñas fogatas sin apagar que escapan del tono gris que lo envuelve todo. Y escuchas débiles súplicas a lo lejos que desgarran el silencio fúnebre.
El 6 de agosto de 1945, el Enola Gay, un B-29 estadounidense, dejó caer a “Little Boy”. Cumplían órdenes. A las 8:15:17 se escuchó un ruido sibilante que sólo fue el preludio de una gran tragedia como nunca antes se había visto…


Estados Unidos había lanzado la bomba atómica. Hirohito no se rendía y no se les ocurrió una idea mejor. Panda de cabrones. Mientras el ejército japonés trataba de ocultar el bombardeo a sus ciudadanos, el presidente Harry Truman se dirigió a su población a través de la televisión:
“Hace poco tiempo un avión norteamericano ha lanzado una bomba sobre Hiroshima inutilizándola para el enemigo. Los japoneses comenzaron la guerra por el aire en Pearl Harbor, han sido correspondidos sobradamente. Pero este no es el final, con esta bomba hemos añadido una dimensión nueva y revolucionaria a la destrucción […] Si no aceptan nuestras condiciones pueden esperar una lluvia de fuego que sembrará más ruinas que todas las hasta ahora vistas sobre la tierra.”
Se le olvidó comentar que en Pearl Harbour murieron militares y aquí civiles. No necesitas la imaginación de Lewis Carrol. Tienes delante la fotografía de Yamahata. Impactante. El único superviviente que quedó en pie fue la Cúpula de Hiroshima. La Cúpula Genbaku. También conocida como la Cúpula de la Bomba Atómica.

El edificio fue diseñado por el arquitecto checo Jan Letzel y se completó en abril de 1915. Era un edificio para mostrar exposiciones. Y acabó expuesto. La bomba nuclear cayó casi encima de él (el hipocentro estuvo a 150 metros de distancia) y fue la estructura más cercana a la explosión. El edificio se ha conservado en el mismo estado desde aquel día, y ahora sirve de recordatorio de la devastación nuclear. Como símbolo de esperanza y paz. Un emblema que debería bastar para que un puñado de dedos poderosos decidan eliminar las bombas nucleares. Es Patrimonio de la Humanidad. Y el distintivo del Parque Memorial de la Paz de Hiroshima, que ocupa un gran espacio en el centro de la ciudad. Un centro de Hiroshima que aquella mañana quedó invisible. Oculto. Sólo podía verse el puerto de Aioi.
-”Una columna de humo asciende rápidamente. Su centro muestra un terrible color rojo. Todo es pura turbulencia. Los incendios se extienden por todas partes como llamas que surgiesen de un enorme lecho de brasas. Comienzo a contar los incendios. Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis… catorce, quince… es imposible. Son demasiados para poder contarlos. Aquí llega la forma de hongo de la que nos había hablado el capitán Parsons. Viene hacia aquí, es como una masa de melaza burbujeante. El hongo se extiende. Puede que tenga mil quinientos o quizá tres mil metros de altura y unos ochocientos de anchura. Crece más y más. Está casi a nuestro nivel y sigue ascendiendo. Es muy negro, pero muestra cierto tinte violáceo muy extraño. La base del hongo se parece a una densa niebla atravesada con un lanzallamas. La ciudad debe estar abajo de todo eso. Las llamas y el humo se están hinchando y se arremolinan alrededor de las estribaciones. Las colinas están desapareciendo bajo el humo. Todo cuanto veo ahora de la ciudad es el muelle principal y lo que parece ser un campo de aviación. Eso aún resulta visible. Allá bajo hay aviones”.’
Bob Caron-artillero de cola/fotógrafo del Enola Gay.

La primera bomba atómica de la historia acabó con la vida de 120.000 personas de una población de 450.000 habitantes, causando otros 70.000 heridos y destruyendo la ciudad casi en su totalidad. En sólo unos pocos segundos, la onda expansiva, el calor de varios miles de grados, y la radiación, producto de la explosión, destruyeron todo lo que encontraban a su paso cercano al punto de impacto
La bomba atómica es un dispositivo que obtiene una enorme energía de las reacciones nucleares. Su funcionamiento se basa en provocar una reacción nuclear en cadena no controlada. Se encuentra entre las denominadas armas de destrucción masiva y su explosión produce una característica nube en forma de hongo.
Al no haber una rendición inmediata del Imperio Japonés, tres días después, una segunda bomba explotó 500 metros por encima del suelo que pisaban los ciudadanos de Nagasaki. Allí, el número de víctimas causadas directamente por la explosión se estima en 50.000 mortales y 30.000 heridos de una población de 195.000 habitantes. A estas víctimas hay que sumar las causadas por los efectos de la radiación nuclear. De una población de 645.000 habitantes, el número de víctimas pudo sobrepasar las 400.000 ó 500.000. De ellas, 200.000 ó 250.000 mortales (los datos difieren según diversas fuentes).


El fotógrafo fue Yosuke Yamahata. El gobierno japonés le envió al día siguiente del ataque para que documentara los efectos de la nueva bomba americana para su estudio por el alto mando nipón. Si os apetece leer acerca de su vida y encontrar algunas sensibles impresiones de lo que sintió al llegar al lugar, podéis clicar aquí. Es muy recomendable, además encontrarás fotografías de Nagasaki el día después. Un excelente trabajo. Una punzante faena.

http://www.nnc.cubaweb.cu/paginasat/gal4.htm

La guerra es un asunto demasiado grave para confiárselo a los militares. Ni a los políticos…
Que decidan las madres…

COLECCIÓN DE FOTOGRAFÍAS XIV

Burning Monk (1963) - Malcolm W. Browne, USA, The Associated Press.

Thich Quang Duc era un monje budista. Su monasterio estaba a las afueras de Huế, la antigua capital de Vietnam. Una bella ciudad de Vietnam del Sur a orillas del legendario río del perfume. Era un hombre de carácter afable y muy tranquilo. Para él, la tradición era lo primero…
Y sin embargo, no os habrá resultado muy complicado deducir que es el protagonista de esta escalofriante foto. La estrella que se apagó en la oscuridad de un país sin libertad. Murió para protestar por la represión que la administración del Primer Ministro Ngô Ðình Diêm estaba llevando a cabo en contra de la religión budista. Y se quejó ardientemente. Aunque no movió ni un músculo, ni gritó. No dejó escapar ni un solo sonido mientras se quemaba…
Pero nadie podrá decir que no se le oyó…

Thich Quang Duc, nació en 1897, fue un monje budista vietnamita (también llamados bonzos, de ahí la famosa frase…) que se inmoló en una calle muy transitada de Saigon el 11 de junio de 1963. Su acto de inmolación, que fue repetido por otros monjes, fue el más recordado, entre otras cosas, porque uno de los presentes fue David Halberstam, un reportero del New York Times que escribió lo siguiente:

“Estaba viendo de nuevo la señal, pero una vez fue suficiente. Las llamas estaban surgiendo de un ser humano; su cuerpo fue marchitándose lentamente, su cabeza se ennegrecía. En el aire había un olor a carne humana quemada; el hombre se quemó sorpresivamente rápido. Detrás de mí pude escuchar el sollozo de los Vietnamitas que estaban ahora en la entrada. Estaba demasiado sorprendido para llorar, demasiado confundido para tomar notas o hacer preguntas, además desconcertado para inclusive pensar… Mientras se quemaba él nunca movió un músculo, nunca pronunció un sonido, su calma exterior en agudo contraste con la gente que se lamentaba alrededor de él.”

Thich Quang Duc, como ya he dicho, estaba protestando contra la manera en la que la administración del Primer Ministro Ngô Đình Diệm oprimía la religión budista en su país. Los budistas exigían unos derechos mínimos, ninguna locura. Aunque no todos pensaban lo mismo que yo en aquel país, obviamente…
Querían levantar la prohibición sobre las banderas budistas, pedían la asignación de los mismos derechos que el catolicismo, parar la detención ilegal sobre los budistas, compensar a los familiares de las victimas y enjuiciar a los responsables. En resumen…
Ninguna locura, aunque Thich tuviera que parecer un rebelde o un loco para obedecer a su conciencia, a sus ideales. O simplemente para reclamar un poco de justicia…

El suceso ocurrió en la intersección de las calles ‘Phan Đình Phùng’ y ‘Lê Văn Duyệt’. Cambiaron el nombre de estas calles en 1975. Cuando Saigon pasó a llamarse Ho Chi Minh. Ahora son ‘Nguyễn Đình Chiểu’ y ‘Cách Mạng Tháng Tám’. Parecía un día cualquiera, uno más. El sol iluminaba los puestos callejeros, los tenderetes ambulantes y resplandecían las viejas bicicletas de los vietnamitas. Y ahí estaba casualmente, Malcolm W. Browne. A la caza de la mejor fotografía. De pronto, un automóvil frenó en medio de la calle. Un Austin azul. Bajaron tres monjes. Uno de ellos era Thich, quien tomó la tradicional posición del loto en medio del cruce. En la mano llevaba una caja de fósforos. Los otros dos, mientras tanto, lo rociaban con gasolina. Y entonces ocurrió. Los dedos del monje causaron una chispa que no tardó en transformarse en una llama asombrosa. Los testigos y la cámara de Malcolm asistían atónitos. Apocados. Nadie trató de apagar el fuego, quedaron paralizados ante el pacífico monje que parecía una estatua, no movió ningún músculo de su cuerpo. Sabía que las tradiciones no se heredan, se conquistan…

El automóvil Austin azul claro en el que llegó a Saigon para cometer su acto de inmolación se conserva en la pagoda ‘Thien Mu’.

Después de su muerte, su cuerpo fue cremado conforme a la tradición budista. Durante la cremación su corazón se mantuvo intacto, sorprendentemente, por lo que fue considerado santo y su corazón fue trasladado al cuidado del Banco de Reserva de Vietnam como reliquia.

Madame Nhu, primera dama de Vietnam en ese tiempo, comentó con respecto a este acontecimiento que ella “aplaudiría por ver otro espectáculo en el cual un monje se convirtiera en barbacoa”. Desde ese momento se la conoció con el pseudónimo de la “Dama Dragón”. Algunas personas vienen con defectos de fábrica incorregibles…

El primer álbum musical de la banda de rock de los 90’s Rage Against the Machine utilizó la imagen de la inmolación de Thich Quang Duc en la portada.

Thich Quang Duc en ningún momento pensó en la gran repercusión mediática que podría tener su actuación, pero la tuvo. Y como ocurre con todo lo que se hace célebre, aunque parezca mentira, salieron imitadores…
El 11 de noviembre de 1983 Sebastián Acevedo, un minero chileno, se quemó a lo bonzo en los escalones de la catedral de Concepción, Chile para protestar por la desaparición de sus hijos a manos de la policía.
El 27 de agosto de 2007 un hombre que se cree que tenía problemas mentales se quemó a lo bonzo en la Plaza Roja de Moscú, cerca del Kremlin.
El 4 de septiembre de 2007 un ciudadano de origen rumano se roció con gasolina y se prendió fuego ante la Subdelegación del Gobierno Español en Castellón de la Plana. El hombre que sufrió quemaduras en el 70% de su cuerpo, murió el 19 de septiembre en el Hospital La Fe de Valencia.
El 7 de diciembre de 2007 una mujer senegalesa se quemó a lo bonzo ante la Alcaldía de Roma en presencia del presidente de su país, Abdoulaye Wade, en lo que fue interpretado como un gesto de protesta contra él…

Más adelante Thich Nhat Hanh, un maestro zen, explicó a su manera la acción de Thich Quang Duc. No era un suicidio sino una inmolación. Un suicidio es una victoria para el enemigo mientras que la inmolación es una protesta activa. A lo que añadió muy serio. El enemigo no era el hombre, era el fanatismo, el odio, la discriminación…
La foto de Thick Quang Duc inmolándose corrió más rápido que la pólvora, ese mismo día estaba en el escritorio del presidente de los Estados Unidos. JFK. Kennedy, el niño bonito de América, había ayudado al represor católico Diem a llegar al poder. Una mala idea. Horrorosa. Pero habitual en la historia de la política. Pensó que era el mejor modo de impedir que el país cayera bajo el control comunista.
Finalmente, Thich Quang Duc consiguió derrotar el régimen del primer ministro Diem, que acabó cuatro meses después. En Noviembre de 1963. Pero no sólo eso, también cambió la percepción de la opinión pública mundial acerca del Budismo, lo que contribuyó decisivamente a su propagación.
A comienzos de 1964, Malcolm W. Browne ganó el premio Pulitzer a la mejor fotografía periodística del año. Un trofeo que sumó al prestigioso World Press Photo.
Pese al éxito, este fotógrafo no pudo ocultar su arrepentimiento por no haber hecho nada por el monje.
¿Os recuerda a alguien?
Un proverbio italiano dice que del escuchar procede la sabiduría, y del hablar el arrepentimiento…
Que cada uno saque sus propias conclusiones. Y que tome sus propias decisiones. Pero que sean acertadas, o nos uniremos al club de los arrepentidos…

COLECCIÓN DE FOTOGRAFÍAS XIII

Marilyn Monroe - Mathew (Matty) Zimmerman

“Es terriblemente triste eso de que el talento dure más que la belleza.”
Oscar Wilde (1854-1900) Dramaturgo y novelista irlandés.

Estoy de acuerdo, Óscar. Pero si alguien piensa todavía que Marilyn no era más que lo que representaba, debería preguntarse si es tan listo como se cree. No era una rubia tonta. De hecho, no era rubia…
Y sin embargo, sólo con belleza e inteligencia no se llega a ser la actriz más famosa de todos los tiempos…
¿Verdad, Sharon?
Marilyn desafió a los dioses y a la Naturaleza. Consiguió que talento y belleza se dieran la mano antes de hacer puenting juntos…

Y todos conocemos el trágico final. Unas pastillas que desvanecieron la moderna parábola de los talentos…

¿Por qué nadie procuro nunca aportarle la seguridad que necesitaba? ¿Mereció la pena el vuelo? ¿Por qué nos gusta tanto esta fotografía? ¿Es mérito del fotógrafo o de la modelo? ¿Quién podría resistirse a esta mujer? ¿La belleza hace sufrir? ¿Por qué fue tan desgraciada si aparentemente lo tenía todo? ¿Os transmite pureza u obscenidad? ¿Ha pasado de moda el erotismo para que el porno se suba a la pasarela? ¿Por qué queremos parecernos físicamente a algunos de nuestros ídolos? ¿Para ser más seguros? ¿Sabéis que Marilyn era una insegura patológica?

Relájate y disfruta. Hoy enfoco a través del telescopio la cara más visible de la luna. Una belleza obvia y objetiva. Sin trampas ni cartón. Luces de candilejas. El encanto incontestable de Norma Jean Baker. Más conocida como Marilyn Monroe…
En este capítulo nos detendremos en una de las imágenes míticas de la historia del cine. Es una de las escenas de la película de Billy Wilder, “La tentación vive arriba” (The Seven Year Itch, 1955). Un filme tan calentito que deberíamos refrescarlo cada poco tiempo. La demostración de que para ser picante no hace falta ser vulgar e indecente, ni arrinconar el buen gusto. La evidencia de que para reírse de los hombres, no es necesario ver una de Pajares y Esteso.


Marilyn, que por cierto, no tiene nombre en la cinta, es la perfección hecha mujer. La catarata del Niágara que te arrastra sin remisión. La sexy vecinita, aunque inocente actriz en ciernes, que vive en el piso de arriba de un hombre casado. Un Rodríguez. Otro caballero que las prefiere rubias. Richard Sherman (Tom Ewell) ha facturado a su mujer y a su hijo. Todo el verano. La tranquilidad soñada. Aunque haya que trabajar. Tiene que leer unos libros, órdenes de la editorial. Y hace tanto calor…


Es una comedia divertidísima, un clásico. Si queréis saber si Tom supera la tentación de ser infiel, tendréis que ver la película. Pero bueno, seamos sinceros…
¿Alguien podría resistirse a esta explosiva mujer de vida rebelde?
Ni siquiera los censores…
Que pasaron por alto la gloriosa escena de la ráfaga de viento que sale a través de un respiradero del metro y que levanta la falda diseñada por William Travilla. Espectacular. Con faldas y a lo loco. Sucedió el 9 de septiembre de 1954. En la Avenida Lexington, en la calle 52 de Nueva York, en Mahattan. Pero la escena de la película tuvo que rodarse otra vez en estudio, la muchedumbre excitada que presenciaba la grabación no permitió trabajar en condiciones aceptables y la toma quedó inservible. Un revuelo mayúsculo. Algunos de los privilegiados asistentes a la primera sesión en la que Marilyn Monroe posó sobre unas rejas de ventilación, fueron George Zimbel, Mathew (Matty) Zimmerman y Sam Shaw.
¿Quién atrapó la mejor instantánea? ¿Con cuál te quedas?


Os dejo algunas perlas de Marilyn y otras del maestro Billy Wilder acerca de la rubia que murió por culpa de una enfermedad incurable.
Niebla en el alma…

MARILYN

“Los mejores amigos de las mujeres son los diamantes.” “En Hollywood te pueden pagar 1.000 dólares por un beso, pero sólo 50 centavos por tu alma.” “El sexo forma parte de la naturaleza. Y yo me llevo de maravilla con la naturaleza.” “Los maridos no son nunca amantes tan maravillosos como cuando están traicionando a su mujer.”
“Vivir sola es como estar en una fiesta donde nadie te hace caso.”
“¿No cree que deberíamos tener un hijo juntos para que tuviera mi físico y su inteligencia? (en conversación con Albert Einstein).”
“La carrera se hace en público, el talento en la vida privada.”
BILLY WILDER


“Sobre la impuntualidad de Marilyn debo decir que tengo una vieja tía en Viena que estaría en el plató cada mañana a las seis y sería capaz de recitar los diálogos incluso al revés. Pero, ¿quién querría verla?
Además, mientras esperamos a Marilyn Monroe todo el equipo, no perdemos totalmente el tiempo. Yo, sin ir más lejos, tuve la oportunidad de leer Guerra y Paz y Los miserables.”
“Marilyn no necesita lecciones de interpretación; lo que necesita es ir al colegio Omega, en Suiza, donde dan cursos de puntualidad superior.”
“Me han preguntado si volveré a trabajar con M. M, y tengo una respuesta clara. Lo he discutido con mi médico, mi psiquiatra y mi contable, y todos me han dicho que soy demasiado viejo y demasiado rico para someterme de nuevo a una prueba semejante.”
“Marilyn era un absoluto genio como actriz cómica, con un sentido extraordinario para los diálogos cómicos. Tenía ese don. Nunca después he vuelto a encontrar una actriz así.”
“Existen más libros sobre Marilyn Monroe que sobre la II Guerra Mundial. Hay una cierta semejanza entre las dos: era el infierno, pero valía la pena.”
“El problema de Marilyn es que se enamoraba con mucha rapidez. No era la clase de mujer que se supone que debe ser un símbolo sexual, y eso la mató… Marilyn era una mezcla de pena, amor, soledad y confusión.”
“Marilyn Monroe era de carne, y se fotografiaba de carne. Tenías la impresión de que bastaba con alargar la mano para poder tocarla.”

COLECCIÓN DE FOTOGRAFÍAS XII

Elliot Erwitt - Bebederos de colores

“Tengo el sueño de que mis cuatro hijos pequeños vivirán un día en una nación en la que no serán juzgados por el color de su piel, sino por la firmeza de su carácter”.
Dr. Martin Luther King, Jr.
Discurso en la Marcha a Washington, el día 28 de agosto de 1963. El día del famoso discurso que tantas veces ha sido copiado…

Una foto en blanco y negro, una imagen llena de sombras y vacía de luces…
¿Sí? ¿O hay una luz?
El relámpago que nos alumbra y nos permite ver esta vergüenza. El fuego del fotógrafo iluminado por la rabia. Gracias, Elliot Erwitt.
¿No os causa angustia? ¿No os desconcierta la fotografía de Erwitt? ¿No es increíble y perturbador que gente que aún puede ir a por el pan y a por el periódico por sus propios pies cada mañana, haya tenido que sufrir estas humillaciones? ¿No pensáis que el racismo sólo es la ignorancia de lo diferente?

En esta foto se muestra la segregación racial que se vivía en Carolina del Norte en 1950. En el país más poderoso del mundo. De momento…
Según Wikipedia la segregación racial puede explicarse en estas pocas líneas…

“Consiste en la separación de grupos de población considerados “racialmente diferentes” (lo que implica a menudo una presunción de inferioridad biológica o cultural) de forma institucionalizada, el apartheid, es la más conocida de segregación racial, pero no es la única, ha habido y hay segregación racial en múltiples épocas y en diversos países del mundo, desde la colocación de los judíos en guetos en Europa, a la inversa, palestinos en campos de refugiados en Israel, los indígenas en los países latinoamericanos, que son empujados a las tierras estériles o inhóspitas, y especialmente en Estados Unidos, en donde a los negros y otros grupos raciales les es impuesto vivir en determinados lugares.”

Y si hablamos de racismo en Estados Unidos sería imperdonable no mencionar a Martin Luther King. Nació en Atlanta, Georgia y desde muy joven se reveló contra el sistema. Luchó a muerte por la defensa de los derechos de la población negra. Aún hoy en día, es un referente para millones de personas. Un héroe que no necesitó traje de licra.

En diciembre de 1955 Martin Luther King Jr. recibió su doctorado en Teología en la Boston University. Y se mudó a Montgomery, Alabama, para predicar en una iglesia Bautista. Allí empezó a percibir pinceladas descuidadas en el cuadro. Y tuvo que mojar su pincel para retocarlo. Lideró el boicot al bus de Montgomery en 1955. ¿Qué pasó? Te preguntarás…
Algo inusual y a la vez, normal. Rosa Parks rehusó acatar la ley Jim Craw, que obligaba a las personas de color a ceder su asiento a personas blancas. Martin la apoyo. A partir de ese incidente la bola de nieve ya fue imparable. La situación se volvió tensa. Acongojante. Incluso atacaron la casa de King. El Doctor sabía que esta ley violaba sus derechos. Y sabía que no podía consentirlo. Que debía hacer algo. Pasaron días, semanas y meses. Duros. A veces, terroríficos. Pero toda persona, negra o blanca, que en su conciencia estuviera en contra de la segregación racial, se negó a usar el transporte. Los partidarios del boicot fueron amenazados e incluso arrestados o encarcelados, pero después de 380 días de este movimiento, la Corte Suprema no tuvo más remedio que declarar que la ley de segregación de Alabama era inconstitucional.

Los afroamericanos no eran segregados únicamente en el transporte. Se les negaba el derecho a viviendas iguales a los demás y en muchos hoteles y restaurantes se les prohibía entrar o sentarse. Y qué decir de los bebederos…
¿No tenéis ojos?

Un año después del famoso discurso, se aprobó la Ley de Derechos Civiles de 1964. No fue la primera ley de derechos civiles para americanos, pero sí la más efectiva y profunda. Esta ley garantizaba derechos iguales para vivienda, servicios y escuelas públicas y el derecho a voto. Todos tendrían comparecencias y juicios imparciales y una comisión de derechos civiles se aseguraría de que estas leyes fueran ejecutadas correctamente. Ese mismo año, Martin Luther King fue distinguido con el premio Nobel de la Paz por su liderazgo en las demostraciones no violentas.

Pero la vida real no es una película. Un tiro asestado por James Earl Ray acabó con su vida en 1968, en Memphis, mientras apoyaba una huelga de trabajadores.

Biografía de Elliot Erwitt
París, Francia, 1928
Fotógrafo establecido en Estados Unidos de fama mundial. Elliot Erwitt es uno de los pilares de la fotografía artística de la segunda mitad del siglo XX, y su influencia se extiende hasta nuestros días.
Erwitt ha expuesto en los grandes museos de Arte Contemporáneo de todo el mundo, y su obra se puede contemplar en las mejores colecciones tanto públicas como privadas.
Hijo de inmigrantes rusos, Elliot Erwitt termina por establecerse en Estados Unidos, tras vivir en Italia y Francia. Consecuencias de la Segunda Guerra Mundial…
Comenzó trabajando en un estudio fotográfico en Hollywood, y más tarde como fotógrafo para diversas publicaciones. En uno de sus viajes tiene la suerte de conocer a Edgard Steichen, Robert Capa y Roy Stryker, quienes se convertirán en destacados mentores de Elliot Erwitt.
En 1953 es invitado a formar parte de Magnum Photos por Robert Capa, uno de sus fundadores. 15 años mas tarde, se convertirá en presidente de esta prestigiosa agencia.
En los años setenta, además, comienza a realizar documentales, programas de televisión y libros. Hasta la fecha, Erwitt es autor de 18 monografías y sigue preparando nuevos títulos.
“Soy Elliot Erwitt, y lo he sido durante unos cuantos años”
Su cámara ha fotografiado a muchos de los protagonistas de la historia contemporánea, tales como John Kennedy, Richard Nixon, Ernesto Che Guevara, Nikita Jrushchov, Marilyn Monroe y Jacqueline Kennedy, entre otros.

En fin, no voy a hacer más comentarios. No quiero darle más importancia a este tema. Ojalá en el futuro no se hable de racismo. Y si Dios tiene un poco de sentido del humor, espero que los racistas sean negros en su próxima vida…

“Tengo un Sueño”- Discurso durante la Marcha a Washington, agosto 28 de 1963.
www.mlkonline.net/dream_spanish.html
Video del discurso, traducido al castellano.
http://es.youtube.com/watch?v=wt4v9Zg2unU
Civil Rights in the United States
usinfo.state.gov/scv/history_geography_and_population/civil_rights.html

COLECCIÓN DE FOTOGRAFÍAS X

Steve McCurry: “Cuando me encontré con la niña, reconocí la magia de su mirada, repleta de miedo”

¿Miedo a la muerte?
Uno debe temerle a la vida, no a la muerte… dijo una tarde inspirada la lúcida y genial Marlene Dietrich…

Este bellísimo rostro de magnéticos e intensos ojos verdes, de mirada limpia y desafiante, cautivó al mundo en Junio de 1985 después de aparecer en la portada de National Geographic. Steve McCurry, el autor, había viajado un año antes hasta Pakistán. A Peshawar, donde montó un pequeño estudio portátil en el campo de refugiados Nasir Bagh. Ahí tomó cientos de fotografías. Entre ellas, la de una niña de 12 años de la etnia pashtún, a la que ni siquiera pidió su nombre. Era huérfana, sus padres habían muerto durante los bombardeos de los soviéticos a Afganistán, y había tenido que huir junto a su abuela y su hermano. Lamentablemente, existen lugares donde las encrucijadas son un lujo demasiado caro. Aquella cara de tez morena, enmarcada por un sari rojo, irradiaba autenticidad. Rebosaba atractivo. Esa mirada profunda, sincera y serena traspasaba la piel de quien la veía por primera vez. Su tristeza no mostraba esperanza. Y aún así, contagiaba una resistencia decidida ante el horror de la guerra. Te bautizaba con aguas turbias. No estaba humillada ni hundida, no estaba pidiendo ayuda. No estaba ni siquiera posando para el fotógrafo…
Pero Steve la inmortalizó.
Se recibieron más de 2.000 cartas de lectores interesándose por la vida de la niña sin nombre. Sin duda fue un gran impacto. Dejaba huella…

Quizás estemos contemplando uno de los iconos de la fotografía mundial. El retrato perfecto. Un primer plano de una Gioconda que a pesar del sufrimiento, aún tiene arrestos para mirar con descaro.
A raíz del éxito obtenido por la revista, Steve McCurry comprendió que debía encontrar a la niña. Una búsqueda que duró 18 años. El fotógrafo realizó numerosos viajes a la zona hasta que, en enero de 2002, se embarcó en un nuevo proyecto, un documental para la televisión que se estrenaría en el año 2003 con un clarificador título. “Niña desaparecida: misterio resuelto”. El final de esta apasionante historia. Sí. La había encontrado. Localizó a la niña transformada en una mujer de 30 años. Se había casado con Rahmat Gul poco después de aquella fotografía y había tenido cuatro hijos, uno de los cuales murió al nacer. Se llamaban Robina, Zahida, y Alia.
¡¿Pero cuál era su nombre?!
Sharbat Gula.
Vivía en una aldea remota de Afganistán, era una mujer tradicional pashtún, por supuesto. Una más en un lugar donde una menos tampoco importa. Había regresado a su país en 1992. Nadie la había vuelto a fotografiar hasta que se reencontró con McCurry y no sabía que su cara se había hecho famosa. La identidad de la mujer fue confirmada al 99,9% mediante una tecnología de reconocimiento facial del FBI y la comparación del iris de ambas fotografías.


“En el mismo instante en el que la vi, supe que era ella. Estoy absolutamente seguro. La complejidad de emociones que expresaban sus cautivadores ojos en la primera fotografía continúa en ellos. ¿Es miedo, se trata de un trauma o de una vida atormentada? Sea lo que sea, es muy hermoso”. “Me confesó que había tenido una vida muy difícil”…
Tras lograr el permiso de su marido, Rahmat, McCurry cumplió su sueño de fotografiarla otra vez. En esta segunda fotografía tiene mi edad y parece mi abuela. Con todos los respetos. Aunque odio esta frase. Pero es una realidad.
En su mirada han fabricado un nido de odio. Es impactante comprobar lo que han hecho esos 18 años en un campo de refugiados y en un país en continua guerra, un país azotado por el régimen talibán y la campaña militar de EE UU. Nos hallamos ante un rostro duro. Curtido. Zarandeado por un viento que le dejó cicatrices en el alma, cansado de tropezar con el hambre, con la pobreza, con las guerras…

Su gesto es airado e impertinente. Y no me extraña. Sin embargo, la resignación es el verdadero burkha que se ha fundido en su otrora hermoso rostro apagando los focos de esos ojos inolvidables…
La sociedad que publica la revista creó en su honor un fondo especial de ayuda al desarrollo y creación de oportunidades educativas para las niñas y mujeres afganas.

McCurry es uno de los fotógrafos más conocidos de la Sociedad National Geographic, recientemente galardonada con un Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades 2006.
Especialista en fotografiar las consecuencias que producen desastres y conflictos armados tanto en la psique y en la fisonomía de sus víctimas como de los verdugos. Posee un instinto innato para captar la esencia de los sentimientos humanos. Está fascinado por el hermoso contraste cultural del continente asiático, muestra al público estos pueblos a lo largo de una larga trayectoria humana que recoge a modo de peregrinaje.

Nació en Filadelfia en 1950. Estudió y se graduó Cum Laude en la Universidad estatal de las Artes y Arquitectura de Pensilvania. Trabajó dos años en prensa antes de abandonar el mundo civilizado y convertirse en un verdadero amante de La India. “Allí aprendí a mirar y esperar en la vida. Si eres paciente, la gente acaba olvidándose de tu cámara y su alma quedará reflejada en tu instantánea” comenta McCurry.

Ha viajado por todo el mundo dando evidencia de la crudeza de los conflictos del mundo, incluida la guerra de Irán-Irak, la desintegración de Yugoslavia, Beirut, Camboya, Filipinas, la guerra del Golfo y el conflicto de Afganistán.

McCurry es considerado por numerosos críticos, el autor de la foto más reconocible de los últimos tiempos y gracias a la joven afgana su trabajo se ha visto reconocido por innumerables asociaciones en todo el mundo.

Posee numerosos premios y galardones recogidos a lo largo de su extensa carrera. Entre ellos destacan el Premio al Fotógrafo del Año en 1984 por la Asociación Nacional de Fotógrafos de Prensa, cuatro primeros premios en 1984 en el World Photo Contest, y el premio al Fotógrafo del Año en 2002 por la revista American Photo.

Puede que nos equivoquemos con esta mujer, puede que nos equivocáramos con la niña, porque aunque creemos que vemos lo que en realidad es, sólo vemos lo que aparenta…

Ay…

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