COLECCIÓN DE FOTOGRAFÍAS XVIII

Brassai - Les escaliers de Montmartre 1936

“La noche sugiere, no enseña.
La noche nos encuentra y nos sorprende por su extrañeza; ella libera en nosotros las fuerzas que, durante el día, son dominadas por la razón…”
(Brassaï)

Esas escaleras de bajada de Montmartre envueltas en la niebla se escurren en la noche parisina dejando un rastro sugerente e inspirador en el devoto espectador. Ese aire romántico, y sin embargo inquietante. Al más puro estilo Rebeca de Hitchcock. Un descenso incierto. Las escaleras de Montmartre es una fotografía de una belleza perturbadora. Es tan atrayente, que te empuja a explorar cada detalle. Una imagen oscura que enciende tu lado más sombrío. Un clásico inolvidable.

BIOGRAFÍA de BRASSAI en la WIKIPEDIA.

Brassaï fue el pseudónimo de Gyula Halász (1899 - 1984), fotógrafo parisino.
Gyula Halász nació el 9 de septiembre de 1899 en Brassó, entonces parte de Hungría, hoy perteneciente a Rumania. A los tres años su familia se trasladó a París durante un año mientras su padre, profesor de literatura, enseñaba en la universidad de La Sorbona. De joven, Gyula Halász estudió pintura y escultura en la Academia de Bellas Artes de Budapest antes de alistarse en el regimiento de caballería de la armada austrohúngara hasta el final de la Primera Guerra Mundial. En 1920 Halász se estableció en Berlín donde trabajó como periodista y estudió en la Academia de Bellas Artes de Berlín-Charlottenburg.
En 1924 se trasladó a París donde vivió por el resto de su vida. Empezó a aprender francés leyendo la obra de Marcel Proust y, viviendo entre los numerosos artistas del barrio de Montparnasse, empezó a trabajar como periodista. Pronto estableció amistad con Henry Miller, Léon-Paul Fargue y el poeta Jacques Prévert.
El trabajo de Gyula Halász y su amor por la ciudad, cuyas calles recorría asiduamente de noche, le llevó a la fotografía. Más tarde escribiría que la fotografía le permitía atrapar la noche de París y la belleza de las calles y jardines, bajo la lluvia y la niebla. Usando el nombre de su lugar de nacimiento, Gyula Halász se hizo conocer con el pseudónimo de “Brassaï”, que significa “de Brassó”. Brassaï capturó la esencia de la ciudad en sus fotografías, publicando su primer libro fotográfico en 1933. Sus esfuerzos tuvieron gran éxito, siendo llamado “El ojo de París” en un ensayo por su amigo Henry Miller. Además de fotos del lado sórdido de París, también produjo escenas de la vida social de la ciudad, sus intelectuales, su ballet y grandes óperas. Fotografió a muchos de sus amigos artistas, incluidos Salvador Dalí, Pablo Picasso, Henri Matisse, Alberto Giacometti y a muchos de los prominentes escritores de la época como Jean Genet y Henri Michaux.
En 1956, su película Tant qu’il aura des bêtes ganó el premio a la película más original en el Festival de Cannes y en 1978 ganó el Gran Premio Nacional de la Fotografía de París.
Brassaï también escribió diecisiete libros y numerosos artículos, incluyendo la novela Histoire de Marie en 1948, que fue publicada con un prólogo de Henry Miller.
Considerado por muchos como uno de los grandes fotógrafos del siglo XX, Gyula Halász murió el 8 de julio de 1984 en Eze, Alpes-Maritimes, al sur de Francia y fue enterrado en el cementerio de Montparnasse de París.
En 2000, una exposición de 450 de sus obras fue organizada con la ayuda de su viuda, Gilberte, en el centro Georges Pompidou de París.

COLECCIÓN DE FOTOGRAFÍAS XVI

The last Jew in Vinnitsa [1941) - El último judío en Vinnitsa

Del fanatismo a la barbarie sólo media un paso.
Denis Diderot (1713-1784) Escritor francés.

Un Soldado perteneciente al Einsatzgruppen apunta con una pistola a un judío bajo la atenta mirada de sus compañeros. La tropa. El judío se encuentra de rodillas, humillado, frente a una fosa común llena de cadáveres. Ocurrió en Vinnitsa. Ucrania. Es tan sobrecogedora que tristemente, se instala…
La imagen fue encontrada entre las pertenencias de un militante de las Einsatzgruppen nazis. En la parte posterior de la foto podía leerse, “El último judío en Vinnitsa”.
Los 28.000 judíos de Vinnitsa y sus alrededores fueron asesinados a sangre fría. Tremebundos datos…

Los Einsatzgruppen (” Equipos móviles de matanza” o ” Grupos de la muerte”) eran unidades de las SS y personal de la policía alemana, bajo el mando de los agentes de la Policía de Seguridad (Sipo) y del Servicio de Seguridad (SD). Los Einsatzgruppen tenían entre sus tareas el asesinato de personas percibidas como enemigos raciales o políticos que se encontraban detrás del frente, en la Unión Soviética ocupada. Estas victimas incluían judíos (Hombres, mujeres, y niños), Romanis (Gitanos), y oficiales del estado y del partido comunista soviético.

Los Einsatzgruppen también acabaron con la vida de miles de personas internadas en instituciones para incapacitados psíquicos. Muchos historiadores creen que el asesinato sistemático de judíos en la Unión Soviética ocupada por batallones de los Einsatzgruppen y Policía de Orden (Ordnungspolizei) era el primer paso del programa nazi para asesinar a todos los judíos europeos.

¿Pudo dormir tranquilo y sin remordimientos el soldado de la foto? ¿El resto de su vida, que espero fuese corta?

Me inquieta la muchedumbre de la fotografía. Tan dignos y adiestrados. Silenciosos como leones cuando han olisqueado su próxima caza. Observando el espectáculo. Arrogantes pero respetuosos. Algunos incluso apartan a sus propios compañeros para fijarse mejor. Espeluznante. Y seguro que luego se lo contaron orgullosos a sus amiguetes en los barracones. Es muy deprimente. Nadie hace nada, ese hombre es sólo un número más que se apilará junto al resto de cadáveres…
Y lo peor es que parecen acostumbrados…

Otra técnica atroz que utilizaban los nazis era el sardinenpacken (empaquetamiento de sardina). Obligaban a los futuros cadáveres a estirarse encima del hueco dejado por dos fiambres bien alineados. Y entonces les iban disparando en la nuca uno a uno. Así se cercioraban de que nadie saliera moribundo…
Y la fosa quedaba bien tapada…

Parece el fotograma de una película bélica. O quieres creer que es lo que fue. Pero no. Quieres creer que tras esta escena violenta, alguien gritó “corten” y limpiaron al actor de zumo de tomate. Que los cuerpos que están tendidos recobraron el aliento y estallaron en una carcajada. Pero no. Se te nublan los ojos. Te hinchas de rabia. Te dan ganas de renunciar a tus principios. Y no me extraña. La guerra siempre consigue su objetivo. Es un asco. Y una putada…

¿La Humanidad es cruel?
No, muchas personas serían bondadosas, sensibles y generosas en las situaciones más desfavorables. En el mismísimo infierno. La historia lo demuestra. Son santos aunque no tengan un día del año que lleve su nombre. Otras muchas, suspicaces y crueles, perversas y desalmadas, serían capaces de dar una pistola a Adán para que se defendiera de Eva. Podría arrancarle otra costilla…
O pedirle el divorcio…
Pero la mayoría silenciosa, un gran número de respetables ciudadanos, la masa sospechosa, el incauto pueblo cándido, posiblemente todos nosotros, somos esclavos de nuestra educación. Un lavado de cerebro como Dios manda podría volvernos irreconocibles. Vale, ahora ya no, hemos tenido la oportunidad de aprender a pensar…
¿Pero si hubiese sido desde la cuna?
Si hubiéramos sido “adoctrinados” podríamos creer que la tierra es plana, que existen los fantasmas, que el hombre llegó a la luna, que España fue un gran Imperio o que los judíos son seres de raza inferior cuyas vidas no valen la ropa que llevan.
Alice Miller explica lo que ocurrió en Alemania desde esta perspectiva. Mediante lo que ella llama la pedagogía negra, que consiste en la crueldad y la represión más absolutas contra cualquier iniciativa de los niños que se saliera de las estrictas normas germánicas. Así se creaban fanáticos dispuestos a seguir ciegamente cualquier consigna que se les lanzara con la suficiente convicción.

Según Wikipedia y por si aún hay alguien que no lo sepa…
Holocausto:
El Holocausto (del griego ὁλόκαυστον holókauston, de ὁλον ‘completamente’ y καυστον ‘quemado’, referido a un antiguo ritual religioso), también conocido como o HaShoá (en hebreo: השואה‎; en idish,האלאקאוסט, Halokaust, o más precisamente חורבן, Jurbán), es el nombre que se aplica a la persecución y genocidio de aproximadamente 6.000.000 de judíos, y de otros muchos grupos de Europa y el Norte de África, como parte de un programa deliberado de exterminio planificado y ejecutado mediante el asesinato sistemático e industrializado por la Alemania nacionalsocialista dirigido por Adolf Hitler durante la Segunda Guerra Mundial.
Según el criterio más o menos restringido que se adopte para definir el Holocausto, la cifra de víctimas varía. Algunos historiadores lo circunscriben a lo sucedido entre los judíos y el Tercer Reich (unos 5,8 millones de víctimas). Otros estudiosos consideran que debe aplicarse también a las víctimas polacas, y a otros pueblos eslavos y gitanos. Un tercer grupo amplía el término para que abarque también a los homosexuales, los disminuidos físicos y mentales y los Testigos de Jehová, de modo que se estiman en 11 o 12 millones las víctimas del Holocausto, de las cuales la mitad eran judíos.

Decía Flauvert que la humanidad es como es. No se trata de cambiarla, sino de conocerla…
Pero yo no quiero acostumbrarme…

COLECCIÓN DE FOTOGRAFÍAS XV

V-J day in Times Square - Alfred Eisenstaedt

Un beso legal nunca vale tanto como un beso robado.
Guy de Maupassant (1850-1893) Escritor francés.

O eso dicen…
¿Alguno tiene una mano roja marcada en la cara?

14 de agosto de 1945. El emperador Hirohito anuncia por la radio que acepta los términos de la Declaración de Postdam, lo que implica la rendición incondicional de Japón, y por tanto, el final de la II Guerra Mundial.
El delirio de las madres. Miles de personas se echan a la calle para celebrarlo en el país de las barras y las estrellas, barrenderos que bailotean alrededor de una escoba, abogados indecisos, con las manos en sus propios bolsillos, carpinteros de buena madera, alcaldes de garganta profunda, niños felices que no saben lo que es una consola ni un móvil, ancianos sabios y octogenarios que no aprendieron nada en toda su maldita vida, vendedores despechados, profesoras que estrenan sonrisa…
Y marineros y enfermeras…
Por supuesto.

Alfred Eisenstaedt, alemán de origen judío que emigró a los EEUU en 1935, tomaba imágenes del desfile de Times Square. Alegría desenfrenada. Lágrimas jubilosas. Lo típico. Un marinero que caminaba detrás de él, no paraba de besar a las chicas. Un Don Juan apasionado, sí señor. Alfred miraba de reojo. Y cuando se encontraba justo al sur de la calle 45, vio una mancha blanca a su lado, se dio la vuelta y disparó cuatro veces su Leica M3. Había retratado sin saberlo uno de los besos más famosos de la historia. La foto fue publicada 13 días después en la revista Life.

“I was running ahead of him with my Leica looking back over my shoulder… Then suddenly, in a flash, I saw something white being grabbed. I turned around and clicked the moment the sailor kissed the nurse.”
Alfred Eisenstaedt

Un gran marinero puede navegar aunque sus velas sean de alquiler. Los lobos de mar ya han demostrado a largo de la historia de lo que son capaces. Uno de sus grandes pasatiempos en las noches prohibidas del paraíso, cuando atracaban en puertos de islas exóticas, era besar hermosas mujeres…
Y no tenían que ser necesariamente las suyas…

Este beso no sólo fue congelado por Alfred, Victor Jorgensen también estuvo allí. Pero no es igual, son fotos muy diferentes a pesar de su notable parecido…
¿No?
A mi juicio Alfred demostró ser mejor fotógrafo, o estar más inspirado, aunque podéis opinar…
El teniente Jorgensen, fotógrafo de la Armada estadounidense, captó la escena desde otro ángulo, con un encuadre ligeramente distinto. La diferencia es la composición. Que no es poco. Aún así la fotografía fue publicada pocos días después en el New York Times. Casi nada.

Kissing the War Goodbye, Victor Jorgensen.

El beso es el único idioma universal. Si no contamos el fútbol…
Y como nadie apuntó los nombres de estas dos celebridades desconocidas, hubo muchos estadounidenses que aseguraron dominar ese lenguaje.
Más de 20 hombres y varias mujeres. Todos coinciden es en que no conocían a su partenaire. El marinero pasaba por allí, vio a una guapa joven, y la besó. La enfermera fue abrazada por un marinero y se dejó besar. Ninguno de ellos volvió a saber del otro. La revista Life mantiene que no puede confirmarse quienes son los protagonistas. Oficialmente. Pero parece ser que la fémina es Edith Cullen Shain, de 27 años por aquel entonces. En agosto de 1980 se publicó un artículo sobre ella, ilustrado con unas fotos realizadas para la ocasión por el propio Eisenstaedt. Sin embargo, la identidad del fogoso marinero sigue envuelto en sombras. Life ofrece un listado de los once nombres que considera posibles candidatos, y que llevan décadas afirmando ser el protagonista masculino de la historia…

Uno de ellos, George Mendonsa, visitó hace unos pocos años el Mitsubishi Electric Research Laboratories de Cambridge, donde digitalizaron su rostro y lo sometieron a algoritmos de “rejuvenecimiento”. Los técnicos del laboratorio afirman que el resultado es idéntico al joven de la foto. Parece un candidato serio…

Por otro lado, el forense Lois Gibson de Houston, basándose en estudios fotográficos y de la estructura ósea, afirma estar convencido de que el marinero es Glenn McDuffie, quien ha llegado a someterse a detectores de mentiras para sostener su afirmación. También me convence…

En los últimos años, un policía retirado, Carl Muscarello, ha ganado cierta notoriedad reclamando ser el protagonista, e incluso repitió la escena con Edith Shain 50 años después en una sesión fotográfica, y aparecieron juntos en un programa de televisión. Un policía retirado…
Ejem…
Quién sabe…

Y para no dejar fuera Internet, un tal Ken McNell ha montado una página web desde la que afirma ser el desconocido marinero. Seguro que es éste…
No hay dudas, si lo pone en Internet…

Estos hombres esperaban en Manhattan a los barcos que les llevarían de regreso a casa y recuerdan que, mareados por el alcohol, se embarcaron sin tener ni idea de que alguien había fotografiado a uno de ellos mientras daba el beso a la enfermera. Casualidades del destino…
Con estos datos, yo miraría cuántos nacimientos hubo 9 meses después, parece que había algo raro en el aire…

Desde el 2004 se conmemora el beso en Times Square, donde cada 14 de agosto, docenas de parejas, muchos de ellos ataviados con el típico gorrito de marinero, qué originales, se besan alrededor de la estatua realizada por J. Seward Johnson que representa el momento inmortalizado por Eisenstaedt, e incluso Edith Shain ha estado presente alguna vez. La estatua, titulada “Unconditional surrender” (Rendición incondicional), se exhibe durante varios días en la calle donde se realizó la fotografía.

“Por supuesto que le dejé besarme, porque había estado en la guerra, luchando por todos nosotros, y realmente me sentí feliz de hacerlo”, confesó Edith seis décadas después…

Tras su etapa como enfermera durante la contienda, Shain se convirtió en una profesora de escuela, en California, donde se casó y tuvo tres hijos.

Dos amantes fugaces. El ruido de un beso no es tan retumbante como el de un cañón, pero su eco dura mucho más…
Dura tanto, que a veces olvidamos la cara de quien nos lo dio…

COLECCIÓN DE FOTOGRAFÍAS XIV

Burning Monk (1963) - Malcolm W. Browne, USA, The Associated Press.

Thich Quang Duc era un monje budista. Su monasterio estaba a las afueras de Huế, la antigua capital de Vietnam. Una bella ciudad de Vietnam del Sur a orillas del legendario río del perfume. Era un hombre de carácter afable y muy tranquilo. Para él, la tradición era lo primero…
Y sin embargo, no os habrá resultado muy complicado deducir que es el protagonista de esta escalofriante foto. La estrella que se apagó en la oscuridad de un país sin libertad. Murió para protestar por la represión que la administración del Primer Ministro Ngô Ðình Diêm estaba llevando a cabo en contra de la religión budista. Y se quejó ardientemente. Aunque no movió ni un músculo, ni gritó. No dejó escapar ni un solo sonido mientras se quemaba…
Pero nadie podrá decir que no se le oyó…

Thich Quang Duc, nació en 1897, fue un monje budista vietnamita (también llamados bonzos, de ahí la famosa frase…) que se inmoló en una calle muy transitada de Saigon el 11 de junio de 1963. Su acto de inmolación, que fue repetido por otros monjes, fue el más recordado, entre otras cosas, porque uno de los presentes fue David Halberstam, un reportero del New York Times que escribió lo siguiente:

“Estaba viendo de nuevo la señal, pero una vez fue suficiente. Las llamas estaban surgiendo de un ser humano; su cuerpo fue marchitándose lentamente, su cabeza se ennegrecía. En el aire había un olor a carne humana quemada; el hombre se quemó sorpresivamente rápido. Detrás de mí pude escuchar el sollozo de los Vietnamitas que estaban ahora en la entrada. Estaba demasiado sorprendido para llorar, demasiado confundido para tomar notas o hacer preguntas, además desconcertado para inclusive pensar… Mientras se quemaba él nunca movió un músculo, nunca pronunció un sonido, su calma exterior en agudo contraste con la gente que se lamentaba alrededor de él.”

Thich Quang Duc, como ya he dicho, estaba protestando contra la manera en la que la administración del Primer Ministro Ngô Đình Diệm oprimía la religión budista en su país. Los budistas exigían unos derechos mínimos, ninguna locura. Aunque no todos pensaban lo mismo que yo en aquel país, obviamente…
Querían levantar la prohibición sobre las banderas budistas, pedían la asignación de los mismos derechos que el catolicismo, parar la detención ilegal sobre los budistas, compensar a los familiares de las victimas y enjuiciar a los responsables. En resumen…
Ninguna locura, aunque Thich tuviera que parecer un rebelde o un loco para obedecer a su conciencia, a sus ideales. O simplemente para reclamar un poco de justicia…

El suceso ocurrió en la intersección de las calles ‘Phan Đình Phùng’ y ‘Lê Văn Duyệt’. Cambiaron el nombre de estas calles en 1975. Cuando Saigon pasó a llamarse Ho Chi Minh. Ahora son ‘Nguyễn Đình Chiểu’ y ‘Cách Mạng Tháng Tám’. Parecía un día cualquiera, uno más. El sol iluminaba los puestos callejeros, los tenderetes ambulantes y resplandecían las viejas bicicletas de los vietnamitas. Y ahí estaba casualmente, Malcolm W. Browne. A la caza de la mejor fotografía. De pronto, un automóvil frenó en medio de la calle. Un Austin azul. Bajaron tres monjes. Uno de ellos era Thich, quien tomó la tradicional posición del loto en medio del cruce. En la mano llevaba una caja de fósforos. Los otros dos, mientras tanto, lo rociaban con gasolina. Y entonces ocurrió. Los dedos del monje causaron una chispa que no tardó en transformarse en una llama asombrosa. Los testigos y la cámara de Malcolm asistían atónitos. Apocados. Nadie trató de apagar el fuego, quedaron paralizados ante el pacífico monje que parecía una estatua, no movió ningún músculo de su cuerpo. Sabía que las tradiciones no se heredan, se conquistan…

El automóvil Austin azul claro en el que llegó a Saigon para cometer su acto de inmolación se conserva en la pagoda ‘Thien Mu’.

Después de su muerte, su cuerpo fue cremado conforme a la tradición budista. Durante la cremación su corazón se mantuvo intacto, sorprendentemente, por lo que fue considerado santo y su corazón fue trasladado al cuidado del Banco de Reserva de Vietnam como reliquia.

Madame Nhu, primera dama de Vietnam en ese tiempo, comentó con respecto a este acontecimiento que ella “aplaudiría por ver otro espectáculo en el cual un monje se convirtiera en barbacoa”. Desde ese momento se la conoció con el pseudónimo de la “Dama Dragón”. Algunas personas vienen con defectos de fábrica incorregibles…

El primer álbum musical de la banda de rock de los 90’s Rage Against the Machine utilizó la imagen de la inmolación de Thich Quang Duc en la portada.

Thich Quang Duc en ningún momento pensó en la gran repercusión mediática que podría tener su actuación, pero la tuvo. Y como ocurre con todo lo que se hace célebre, aunque parezca mentira, salieron imitadores…
El 11 de noviembre de 1983 Sebastián Acevedo, un minero chileno, se quemó a lo bonzo en los escalones de la catedral de Concepción, Chile para protestar por la desaparición de sus hijos a manos de la policía.
El 27 de agosto de 2007 un hombre que se cree que tenía problemas mentales se quemó a lo bonzo en la Plaza Roja de Moscú, cerca del Kremlin.
El 4 de septiembre de 2007 un ciudadano de origen rumano se roció con gasolina y se prendió fuego ante la Subdelegación del Gobierno Español en Castellón de la Plana. El hombre que sufrió quemaduras en el 70% de su cuerpo, murió el 19 de septiembre en el Hospital La Fe de Valencia.
El 7 de diciembre de 2007 una mujer senegalesa se quemó a lo bonzo ante la Alcaldía de Roma en presencia del presidente de su país, Abdoulaye Wade, en lo que fue interpretado como un gesto de protesta contra él…

Más adelante Thich Nhat Hanh, un maestro zen, explicó a su manera la acción de Thich Quang Duc. No era un suicidio sino una inmolación. Un suicidio es una victoria para el enemigo mientras que la inmolación es una protesta activa. A lo que añadió muy serio. El enemigo no era el hombre, era el fanatismo, el odio, la discriminación…
La foto de Thick Quang Duc inmolándose corrió más rápido que la pólvora, ese mismo día estaba en el escritorio del presidente de los Estados Unidos. JFK. Kennedy, el niño bonito de América, había ayudado al represor católico Diem a llegar al poder. Una mala idea. Horrorosa. Pero habitual en la historia de la política. Pensó que era el mejor modo de impedir que el país cayera bajo el control comunista.
Finalmente, Thich Quang Duc consiguió derrotar el régimen del primer ministro Diem, que acabó cuatro meses después. En Noviembre de 1963. Pero no sólo eso, también cambió la percepción de la opinión pública mundial acerca del Budismo, lo que contribuyó decisivamente a su propagación.
A comienzos de 1964, Malcolm W. Browne ganó el premio Pulitzer a la mejor fotografía periodística del año. Un trofeo que sumó al prestigioso World Press Photo.
Pese al éxito, este fotógrafo no pudo ocultar su arrepentimiento por no haber hecho nada por el monje.
¿Os recuerda a alguien?
Un proverbio italiano dice que del escuchar procede la sabiduría, y del hablar el arrepentimiento…
Que cada uno saque sus propias conclusiones. Y que tome sus propias decisiones. Pero que sean acertadas, o nos uniremos al club de los arrepentidos…

COLECCIÓN DE FOTOGRAFÍAS XIII

Marilyn Monroe - Mathew (Matty) Zimmerman

“Es terriblemente triste eso de que el talento dure más que la belleza.”
Oscar Wilde (1854-1900) Dramaturgo y novelista irlandés.

Estoy de acuerdo, Óscar. Pero si alguien piensa todavía que Marilyn no era más que lo que representaba, debería preguntarse si es tan listo como se cree. No era una rubia tonta. De hecho, no era rubia…
Y sin embargo, sólo con belleza e inteligencia no se llega a ser la actriz más famosa de todos los tiempos…
¿Verdad, Sharon?
Marilyn desafió a los dioses y a la Naturaleza. Consiguió que talento y belleza se dieran la mano antes de hacer puenting juntos…

Y todos conocemos el trágico final. Unas pastillas que desvanecieron la moderna parábola de los talentos…

¿Por qué nadie procuro nunca aportarle la seguridad que necesitaba? ¿Mereció la pena el vuelo? ¿Por qué nos gusta tanto esta fotografía? ¿Es mérito del fotógrafo o de la modelo? ¿Quién podría resistirse a esta mujer? ¿La belleza hace sufrir? ¿Por qué fue tan desgraciada si aparentemente lo tenía todo? ¿Os transmite pureza u obscenidad? ¿Ha pasado de moda el erotismo para que el porno se suba a la pasarela? ¿Por qué queremos parecernos físicamente a algunos de nuestros ídolos? ¿Para ser más seguros? ¿Sabéis que Marilyn era una insegura patológica?

Relájate y disfruta. Hoy enfoco a través del telescopio la cara más visible de la luna. Una belleza obvia y objetiva. Sin trampas ni cartón. Luces de candilejas. El encanto incontestable de Norma Jean Baker. Más conocida como Marilyn Monroe…
En este capítulo nos detendremos en una de las imágenes míticas de la historia del cine. Es una de las escenas de la película de Billy Wilder, “La tentación vive arriba” (The Seven Year Itch, 1955). Un filme tan calentito que deberíamos refrescarlo cada poco tiempo. La demostración de que para ser picante no hace falta ser vulgar e indecente, ni arrinconar el buen gusto. La evidencia de que para reírse de los hombres, no es necesario ver una de Pajares y Esteso.


Marilyn, que por cierto, no tiene nombre en la cinta, es la perfección hecha mujer. La catarata del Niágara que te arrastra sin remisión. La sexy vecinita, aunque inocente actriz en ciernes, que vive en el piso de arriba de un hombre casado. Un Rodríguez. Otro caballero que las prefiere rubias. Richard Sherman (Tom Ewell) ha facturado a su mujer y a su hijo. Todo el verano. La tranquilidad soñada. Aunque haya que trabajar. Tiene que leer unos libros, órdenes de la editorial. Y hace tanto calor…


Es una comedia divertidísima, un clásico. Si queréis saber si Tom supera la tentación de ser infiel, tendréis que ver la película. Pero bueno, seamos sinceros…
¿Alguien podría resistirse a esta explosiva mujer de vida rebelde?
Ni siquiera los censores…
Que pasaron por alto la gloriosa escena de la ráfaga de viento que sale a través de un respiradero del metro y que levanta la falda diseñada por William Travilla. Espectacular. Con faldas y a lo loco. Sucedió el 9 de septiembre de 1954. En la Avenida Lexington, en la calle 52 de Nueva York, en Mahattan. Pero la escena de la película tuvo que rodarse otra vez en estudio, la muchedumbre excitada que presenciaba la grabación no permitió trabajar en condiciones aceptables y la toma quedó inservible. Un revuelo mayúsculo. Algunos de los privilegiados asistentes a la primera sesión en la que Marilyn Monroe posó sobre unas rejas de ventilación, fueron George Zimbel, Mathew (Matty) Zimmerman y Sam Shaw.
¿Quién atrapó la mejor instantánea? ¿Con cuál te quedas?


Os dejo algunas perlas de Marilyn y otras del maestro Billy Wilder acerca de la rubia que murió por culpa de una enfermedad incurable.
Niebla en el alma…

MARILYN

“Los mejores amigos de las mujeres son los diamantes.” “En Hollywood te pueden pagar 1.000 dólares por un beso, pero sólo 50 centavos por tu alma.” “El sexo forma parte de la naturaleza. Y yo me llevo de maravilla con la naturaleza.” “Los maridos no son nunca amantes tan maravillosos como cuando están traicionando a su mujer.”
“Vivir sola es como estar en una fiesta donde nadie te hace caso.”
“¿No cree que deberíamos tener un hijo juntos para que tuviera mi físico y su inteligencia? (en conversación con Albert Einstein).”
“La carrera se hace en público, el talento en la vida privada.”
BILLY WILDER


“Sobre la impuntualidad de Marilyn debo decir que tengo una vieja tía en Viena que estaría en el plató cada mañana a las seis y sería capaz de recitar los diálogos incluso al revés. Pero, ¿quién querría verla?
Además, mientras esperamos a Marilyn Monroe todo el equipo, no perdemos totalmente el tiempo. Yo, sin ir más lejos, tuve la oportunidad de leer Guerra y Paz y Los miserables.”
“Marilyn no necesita lecciones de interpretación; lo que necesita es ir al colegio Omega, en Suiza, donde dan cursos de puntualidad superior.”
“Me han preguntado si volveré a trabajar con M. M, y tengo una respuesta clara. Lo he discutido con mi médico, mi psiquiatra y mi contable, y todos me han dicho que soy demasiado viejo y demasiado rico para someterme de nuevo a una prueba semejante.”
“Marilyn era un absoluto genio como actriz cómica, con un sentido extraordinario para los diálogos cómicos. Tenía ese don. Nunca después he vuelto a encontrar una actriz así.”
“Existen más libros sobre Marilyn Monroe que sobre la II Guerra Mundial. Hay una cierta semejanza entre las dos: era el infierno, pero valía la pena.”
“El problema de Marilyn es que se enamoraba con mucha rapidez. No era la clase de mujer que se supone que debe ser un símbolo sexual, y eso la mató… Marilyn era una mezcla de pena, amor, soledad y confusión.”
“Marilyn Monroe era de carne, y se fotografiaba de carne. Tenías la impresión de que bastaba con alargar la mano para poder tocarla.”

COLECCIÓN DE FOTOGRAFÍAS XII

Elliot Erwitt - Bebederos de colores

“Tengo el sueño de que mis cuatro hijos pequeños vivirán un día en una nación en la que no serán juzgados por el color de su piel, sino por la firmeza de su carácter”.
Dr. Martin Luther King, Jr.
Discurso en la Marcha a Washington, el día 28 de agosto de 1963. El día del famoso discurso que tantas veces ha sido copiado…

Una foto en blanco y negro, una imagen llena de sombras y vacía de luces…
¿Sí? ¿O hay una luz?
El relámpago que nos alumbra y nos permite ver esta vergüenza. El fuego del fotógrafo iluminado por la rabia. Gracias, Elliot Erwitt.
¿No os causa angustia? ¿No os desconcierta la fotografía de Erwitt? ¿No es increíble y perturbador que gente que aún puede ir a por el pan y a por el periódico por sus propios pies cada mañana, haya tenido que sufrir estas humillaciones? ¿No pensáis que el racismo sólo es la ignorancia de lo diferente?

En esta foto se muestra la segregación racial que se vivía en Carolina del Norte en 1950. En el país más poderoso del mundo. De momento…
Según Wikipedia la segregación racial puede explicarse en estas pocas líneas…

“Consiste en la separación de grupos de población considerados “racialmente diferentes” (lo que implica a menudo una presunción de inferioridad biológica o cultural) de forma institucionalizada, el apartheid, es la más conocida de segregación racial, pero no es la única, ha habido y hay segregación racial en múltiples épocas y en diversos países del mundo, desde la colocación de los judíos en guetos en Europa, a la inversa, palestinos en campos de refugiados en Israel, los indígenas en los países latinoamericanos, que son empujados a las tierras estériles o inhóspitas, y especialmente en Estados Unidos, en donde a los negros y otros grupos raciales les es impuesto vivir en determinados lugares.”

Y si hablamos de racismo en Estados Unidos sería imperdonable no mencionar a Martin Luther King. Nació en Atlanta, Georgia y desde muy joven se reveló contra el sistema. Luchó a muerte por la defensa de los derechos de la población negra. Aún hoy en día, es un referente para millones de personas. Un héroe que no necesitó traje de licra.

En diciembre de 1955 Martin Luther King Jr. recibió su doctorado en Teología en la Boston University. Y se mudó a Montgomery, Alabama, para predicar en una iglesia Bautista. Allí empezó a percibir pinceladas descuidadas en el cuadro. Y tuvo que mojar su pincel para retocarlo. Lideró el boicot al bus de Montgomery en 1955. ¿Qué pasó? Te preguntarás…
Algo inusual y a la vez, normal. Rosa Parks rehusó acatar la ley Jim Craw, que obligaba a las personas de color a ceder su asiento a personas blancas. Martin la apoyo. A partir de ese incidente la bola de nieve ya fue imparable. La situación se volvió tensa. Acongojante. Incluso atacaron la casa de King. El Doctor sabía que esta ley violaba sus derechos. Y sabía que no podía consentirlo. Que debía hacer algo. Pasaron días, semanas y meses. Duros. A veces, terroríficos. Pero toda persona, negra o blanca, que en su conciencia estuviera en contra de la segregación racial, se negó a usar el transporte. Los partidarios del boicot fueron amenazados e incluso arrestados o encarcelados, pero después de 380 días de este movimiento, la Corte Suprema no tuvo más remedio que declarar que la ley de segregación de Alabama era inconstitucional.

Los afroamericanos no eran segregados únicamente en el transporte. Se les negaba el derecho a viviendas iguales a los demás y en muchos hoteles y restaurantes se les prohibía entrar o sentarse. Y qué decir de los bebederos…
¿No tenéis ojos?

Un año después del famoso discurso, se aprobó la Ley de Derechos Civiles de 1964. No fue la primera ley de derechos civiles para americanos, pero sí la más efectiva y profunda. Esta ley garantizaba derechos iguales para vivienda, servicios y escuelas públicas y el derecho a voto. Todos tendrían comparecencias y juicios imparciales y una comisión de derechos civiles se aseguraría de que estas leyes fueran ejecutadas correctamente. Ese mismo año, Martin Luther King fue distinguido con el premio Nobel de la Paz por su liderazgo en las demostraciones no violentas.

Pero la vida real no es una película. Un tiro asestado por James Earl Ray acabó con su vida en 1968, en Memphis, mientras apoyaba una huelga de trabajadores.

Biografía de Elliot Erwitt
París, Francia, 1928
Fotógrafo establecido en Estados Unidos de fama mundial. Elliot Erwitt es uno de los pilares de la fotografía artística de la segunda mitad del siglo XX, y su influencia se extiende hasta nuestros días.
Erwitt ha expuesto en los grandes museos de Arte Contemporáneo de todo el mundo, y su obra se puede contemplar en las mejores colecciones tanto públicas como privadas.
Hijo de inmigrantes rusos, Elliot Erwitt termina por establecerse en Estados Unidos, tras vivir en Italia y Francia. Consecuencias de la Segunda Guerra Mundial…
Comenzó trabajando en un estudio fotográfico en Hollywood, y más tarde como fotógrafo para diversas publicaciones. En uno de sus viajes tiene la suerte de conocer a Edgard Steichen, Robert Capa y Roy Stryker, quienes se convertirán en destacados mentores de Elliot Erwitt.
En 1953 es invitado a formar parte de Magnum Photos por Robert Capa, uno de sus fundadores. 15 años mas tarde, se convertirá en presidente de esta prestigiosa agencia.
En los años setenta, además, comienza a realizar documentales, programas de televisión y libros. Hasta la fecha, Erwitt es autor de 18 monografías y sigue preparando nuevos títulos.
“Soy Elliot Erwitt, y lo he sido durante unos cuantos años”
Su cámara ha fotografiado a muchos de los protagonistas de la historia contemporánea, tales como John Kennedy, Richard Nixon, Ernesto Che Guevara, Nikita Jrushchov, Marilyn Monroe y Jacqueline Kennedy, entre otros.

En fin, no voy a hacer más comentarios. No quiero darle más importancia a este tema. Ojalá en el futuro no se hable de racismo. Y si Dios tiene un poco de sentido del humor, espero que los racistas sean negros en su próxima vida…

“Tengo un Sueño”- Discurso durante la Marcha a Washington, agosto 28 de 1963.
www.mlkonline.net/dream_spanish.html
Video del discurso, traducido al castellano.
http://es.youtube.com/watch?v=wt4v9Zg2unU
Civil Rights in the United States
usinfo.state.gov/scv/history_geography_and_population/civil_rights.html

COLECCIÓN DE FOTOGRAFÍAS XI

Abbey Road - Ian McMillan

“Si toda la tinta empleada en escribir de The Beatles se volviera lluvia y cayese sobre el mundo, Noé tendría que desempolvar su arca y navegar de nuevo.” - Vanidades

“Antes de Los Beatles, todo era distinto; después de Los Beatles, nada fue igual”
-John Lennon

“Manolito (preguntando a Mafalda sobre su gusto por los Beatles): ¿Cómo pueden gustarte si no entendés lo que dicen?
Mafalda: ¿Y? A medio mundo le gustan los perros y hasta el día de hoy nadie sabe lo que quiere decir guau! “

“Somos más populares que Jesús” – John Lennon

Después de estas cuatro frases tan rotundas, la mayoría habrá descubierto que hoy ha entrado un escarabajo en nuestro escondite subterráneo. Y traía una orden desde el cielo de los insectos. Explorar uno de los misterios que encierra la intrigante y famosísima portada de un disco mítico. Abbey Road. Los Beatles. El impagable adiós del mejor grupo de la historia.

A primera vista, Abbey Road es una imagen de lo más vulgar. Cuatro jóvenes cruzando un paso de cebra. Sin ninguna letra, sin ningún título. Simple…
¿Entonces por qué gusta tanto? ¿Qué tiene esta foto que no tengan otras? ¿Por qué es tan imitada? ¿Por qué a veces algunas ideas de última hora se vuelven geniales?
Coloquemos una lupa sobre esta historia. Veamos algunos detalles que nos ayuden a entenderla. 1969. Londres. Los cuatro de Liverpool están en el estudio de Abbey Road a punto de terminar las grabaciones del que sería su último álbum. Aunque un año después se publicaría “Let it be”. Cosas de los productores…
Si la historia del éxito del grupo fuera una expedición a una montaña, en esta etapa estarían descendiendo, acampados en el campo base 2. La tensión en el estudio es comparable a la que existiría en una partida de póquer a vida o muerte. Prefieren mirar al suelo que discutir, prefieren pasar que apostar, pero siempre expectantes. Atentos. Se muerden la lengua para que no se acumule mucha basura en el centro del tapete. No quieren que la banca salte por los aires…
The Beatles ya no es la marca de las impecables medias que embellecen aún más las fabulosas piernas de Raquel Welch. Sus carreras se descosen sin prisa pero sin pausa…
Y es entonces, cuando una voz amodorrada sobresale sobre las demás…
“Oye, ¿por qué no salimos ahí fuera, hacemos la foto de la portada, y llamamos el disco simplemente Abbey Road?”. Fue un 8 de Agosto, un gran día, y no sólo porque sea mi cumpleaños. O sí…
Pero antes, remontémonos un poco…
En 1968 la relación de John Lennon con Yoko Ono empezaba a crispar al resto de miembros. “Se me hacía muy difícil escribir cuando Yoko estaba allí, hubiera podido decir: I Love You Baby, pero cuando Yoko me observaba yo siempre pensaba que debía encontrar algo inteligente y de vanguardia.” (Paul). “Desde 1969 John Lennon se convirtió en otro hombre.” (Ringo). Los Beatles necesitaban convivir bajo cuarentena en todas sus grabaciones, sin embargo, en la grabación del “White album”, la artista nipona estuvo presente en todo el proceso de grabación. El consumo de drogas de Lennon había aumentado y Paul McCartney decidió grabar varios temas del nuevo álbum por separado. Eran días de envidias y broncas. Rumiaban entre bambalinas la mejor forma de esfumarse, querían triunfar en solitario. O simplemente vislumbraban objetivos vitales diferentes. Eran imanes para la buena música, pero ahora tenían la misma carga. Y se repelían. Sólo estaban de acuerdo en una cosa. El cuento no podía acabar así, necesitaban hacer un último esfuerzo. Había que recuperar el espíritu Beatle, así que unos meses antes de aquella inocente frase que los empujó a la calle de al lado, Paul se presentó ante George Martin y le pidió que produjera otro disco “Como en los viejos tiempos”…
Durante la grabación de Abbey Road hubo una pequeña tregua, el ambiente no era tan tirante como cuando grabaron Let it be, ya no estaban tan agresivos, porque todos sabían que aquello era el final definitivo. Se comportaron. Ya sólo quedaba cerrar la puerta para completar la mudanza. Desde luego, no colaboraban tan estrechamente como en el pasado, cada uno llevaba sus canciones y el resto del grupo las tocaba. A pesar de todo, una gota de talento cayó en el charco de mugre, purificándolo. El resultado fue arrebatador. John Lennon y Paul McCartney frotaron la lámpara del genio y compusieron algunas de las mejores canciones de su repertorio.
Abbey Road se publicó el 26 de septiembre del 69; una semana después era número uno en las listas británicas. A finales de ese año había vendido cuatro millones de copias y en 1980 se había llegado ya a los 10 millones. Si hubo un grupo que supo decir hasta aquí con estilo, ése fue Los Beatles.

Y sin embargo, estamos ante una prueba más de que las casualidades a veces son tan relevantes como las certezas. No tenían ni la mas remota idea de cómo titular el LP hasta que vieron cruzar a Geoff Emerick, el ingeniero de sonido, con un paquete vacío de unos cigarrillos de la marca Everest. ¿Y por qué no viajar hasta los pies de la legendaria montaña para una sesión fotográfica? Al Himalaya, qué buena idea…
Y de ahí saldría la portada. Y por supuesto, era un gran título. Everest. El pico más alto de la tierra. Otra vez en lo más alto…
Pero no hubo consenso. Ringo se negó, él no volaría a ningún lado…
Y entonces, alguien habló tímidamente…
“Oye…”
John llamó a Ian McMillan, amigo suyo y de Yoko, para que realizara las fotos y acordaron que eso sería la mañana del 8 de Agosto de 1969.
Para evitar complicaciones la policía detuvo el tráfico de 11:30 a 11:40, diez minutos que aprovecho Ian para realizar la producción, de hecho, en la portada del disco se puede ver una camioneta policial aparcada en la acera derecha. 6 tomas entre las que Paul eligió la portada de Abbey Road. No hubo, sin embargo, restricción para el tráfico peatonal, y la foto muestra algunas de las personas que estaban en la calle en ese momento.

El escenario está situado justo enfrente de la puerta de los estudios de grabación donde los Beatles trabajaban. Un paso de cebra. El vestuario, tal como iban vestidos aquel día.
El fotógrafo Ian McMillan colocó la cámara en medio de la calzada e hizo que los Beatles recorrieran cuatro veces el paso de cebra en ambos sentidos mientras disparaba. Clic, clic, clic. Para la contraportada, McMillan fotografió un añejo letrero donde el nombre de la calle figuraba en baldosines empotrados en una pared de ladrillo.

Y aquí comienza el misterio. Y un juego de simbologías que podría recordarnos vagamente los de la Biblia…
¿Me he pasado? ¿Me he quedado corto?
En resumen, y para no ser muy pesado, se decía que Paul sufrió un accidente en 1966. Y murió. Los Beatles prefirieron no decir la verdad y lo sustituyeron por un doble. William Campbell.

El rumor de la supuesta muerte y reemplazo de Paul McCartney apareció por primera vez en 1969. Comenzó con una llamada que alguien llamado “Tom” hizo a Russ Gibb, un famoso Radio DJ de la WKNR-FM. Gracias al chivatazo, el Disc Jockey narró por radio una de las leyendas urbanas más memorables de todos los tiempos: la supuesta muerte de McCartney y el posterior encubrimiento.
Poco después, Fred Labour, un estudiante de la Universidad de Michigan, publicó un curioso análisis en el periódico de la Universidad sobre “Abbey Road”, el disco publicado por los Beatles en ese mismo año. Fred aseguraba que en la portada y las letras del disco se encontraban numerosas pistas que delataban la existencia de una gran conspiración para ocultar la muerte de Paul.
Según los ”expertos” ( Siempre hay expertos para todo), los cuatro Beatles forman un cortejo fúnebre en la portada de Abbey Road. John, de blanco, es el predicador; Ringo, de negro, el empresario de pompas fúnebres; George, con ropa vaquera, sería el enterrador, y Paul, por supuesto, el muerto.
Las pruebas se amontonan: Paul lleva los ojos cerrados, como un cadáver; sostiene un cigarrillo con la mano derecha siendo zurdo, lo que prueba que el de la foto es un impostor; lleva el paso cambiado con respecto al resto de sus compañeros y, ésta es la mejor, ¡va descalzo!, lo que significa, según extraños razonamientos religiosos, que está totalmente muerto.
Ante la ola de estupideces que estaba inundando la actualidad, McCartney tuvo que salir a la palestra para dar unas absurdas explicaciones. ¡Estoy vivo!, llegó a decir. Y con respecto a lo de los zapatos, comentó que aquel día hacía calor y que en un momento determinado se los quitó sin más. De hecho, en fotos desechadas de la misma sesión, aparece calzado con unas sandalias. Muy inglés…
El Volkswagen solía estar aparcado allí a menudo, aparece a la izquierda de la imagen, y era propiedad de alguien que vivía en el barrio. O de un empleado. Pero también concitó algunas pruebas acusatorias. La matrícula del escarabajo es 28IF (traducido sería “28 Si”). Es decir, Paul tendría 28 años si estuviera vivo. Realmente Paul tendría 27 años, pero según algunas tradiciones indias en las que Paul creía (y algunas chinas), el año cero se cuenta como el primero. Esta misma matrícula empieza por “LMW”, que quiere decir “Linda McCartney Waits”, Linda McCartney espera.
Hasta el mismo Paul McCartney se tomó el asunto en broma, qué iba a hacer, y varios años después, en 1993, ironizó sobre esto en su disco en vivo, “Paul is live” (ya el título era irónico).
En la portada del mismo aparecía él solo sobre Abbey Road paseando su pastor inglés, y el escarabajo blanco, estacionado en el mismo lugar, tenía por matrícula LMW 511F (su edad en ese momento).

Hay teorías que implican directamente a los integrantes de Liverpool. Dicen que son los instigadores del misterio. Hay infinidad de pruebas al respecto en Internet. Os recomiendo que compréis un espejo. Si tenéis el disco a mano. Grabaciones al revés en las canciones, números telefónicos que contestaban automáticamente “te estás acercando” o “cuídate de Abbey Road”, portadas reveladoras para ojos entrenados y la que podría ser la señal más clara, en 1966 los Beatles dejaron de dar conciertos en vivo…
Hay interpretaciones de todo tipo. En la contraportada, la palabra Beatles está cortada, se ve un pedazo del vestido azul de una mujer (Rita), que dicen, fue lo último que vio Paul antes de morir. Un grupo de agujeros forman el número 3; los Beatles restantes. Si se mira la palabra Beatles verticalmente, la B parece una calavera…
Las Canciones dicen:
Come Together: “..he say I know you, you know me..” “he got early warning..” “..he say one and one and one is three. Got to be good looking cause he’s so hard to see..” “..He got hair down to his knees..” “..He got monkey fingers..” Cuando una persona muere, su pelo y uñas siguen creciendo. You Never Give Me Your Money: “..one, two, three, four, five, six, seven, all good children go to heaven..”

Aquí os dejo un artículo que he encontrado en Internet y en el que se explica bastante bien la historia. ¡A disfrutarla!
Jejeje…
En fin…
No olvidéis que el mayor de los misterios es el hombre.

Los (supuestos) hechos

El supuesto accidente de tráfico de Paul Mc.Cartney sucedió, según la historia, a principios de noviembre de 1966, bien el 1 de ese mes, el 5 o el 9. Las distintas variaciones de la historia básica apuntan a uno de esos días. Sea como fuese, ocurrió de madrugada y, según algunas fuentes, en miércoles.
Los Beatles se encontraban preparando en ‘Abbey Road’ el inicio de las grabaciones de ‘Sargeant Pepper’s Lonely Hearts Club Band’, que se produciría el 24 de ese mismo mes. Por alguna razón desconocida, se produjo una discusión entre Paul y los otros beatles que hizo que Mc.Cartney saliera irritado y se marchase al volante de su ‘Aston-Martin’. Paul condujo varias horas. El tiempo era lluvioso. Según unos, recogió a una autoestopista que estaba empapada por el aguacero. Según otros, la chica en cuestión no existió. Sea como fuere, a las cinco de la madrugada del miércoles 9 de noviembre de 1966 (ni el 1 ni el 5 caen en miércoles), Paul perdió el control de su coche y se estrelló contra un camión de color amarillo o (atendiendo a otras fuentes) contra un muro de piedra. La joven acompañante (si se admite su presencia) hubiese sido la causante del suceso, al haberse apercibido, una vez acomodada en el coche, de que su benefactor no era otro que el beatle Paul. Su reacción espontánea habría provocado la pérdida de control del ‘Aston-Martin’.
Como resultado del trágico choque, Paul Mc.Cartney murió en el acto al salir despedido por el parabrisas. De hecho, hubiera sufrido terribles heridas en la cabeza provocadas por los cristales: horribles cortes, pérdidas de dientes, posible decapitación e introducción violenta de uno de los limpiaparabrisas en el rostro. El joven músico hubiese quedado irreconocible. La acompañante también habría muerto. Los primeros auxilios fueron prestados por otros automovilistas, que no fueron capaces de reconocer al beatle debido a sus heridas.
Alertado Brian Epstein por la primera patrulla de policía que acudió y comprobó la matrícula del coche siniestrado, acudió al lugar y logró que el atestado policial no hiciese referencia a la muerte de Paul: sin duda era su coche, pero el conductor debía de ser un amigo del beatle. En el informe policial se haría constar que un hombre joven, de cabello largo, había fallecido como resultado del accidente, pero nunca se le identificaría. Los seguidores de la teoría de la muerte de Mc.Cartney afirman que el accidente existió y tuvo lugar en el día y la hora que se han indicado, que el atestado policial fue descubierto por los investigadores y que sólo la rapidez de Epstein evitó que el asunto se filtrase a la prensa. Aún así, en Londres corrió el rumor durante noviembre de 1966 de que Paul Mc.Cartney había muerto. Enterados los demás beatles del acontecimiento, acordaron sustituir a Paul por un doble que ya estaba identificado desde 1965, cuando ganara un concurso de dobles de Mc.Cartney.
El sujeto en cuestión se llamaría William Campbell y su fotografía nunca se habría hecho pública, pese a ser el ganador del concurso. Campbell, de origen escocés, pasaría a finales de 1966 por varias operaciones de cirugía estética y por cursos de entrenamiento para hacerle cumplir con suficiencia su papel.
Durante ese periodo, los Beatles como tales no hicieron ninguna sesión fotográfica y el mismo 10 de noviembre de 1966 anunciaron (y esto es un dato absolutamente cierto, proporcionado por Peter Brown) que no volverían a dar conciertos en vivo. La conspiración estaba montada. Hasta Jane Asher participaría en ella durante los primeros dos años. Esto es lo que dice la variación más creíble de la historia, porque hay otras versiones que insinúan que el accidente no fue tal, sino que estuvo organizado por la CIA, que veía en los Beatles a un peligroso cóctel de ideas revolucionarias, izquierdistas y anti-establishment. Muerto Paul, la fuerza del cuarteto se diluiría y la juventud norteamericana volvería a ser más convencional y manejable. Sea como fuese, el Paul que grabó ‘Sargeant Pepper´s’ no era, según esta historia, el verdadero Paul.
Entonces… ¿Murió Paul McCartney en noviembre de 1966? ¿Era William Campbell quien tomó su puesto a partir de esa fecha? La respuesta, la única conciliable con el sentido común, es, por supuesto, que no murió y que sigue bien de salud en pleno año 2000. Pero, curiosamente, el montaje ‘Paul Ha Muerto’ sí existió, y fue impulsado casi con toda seguridad por los propios Beatles, que crearon las pistas y que se complacieron en sugerir a los fans toda la historia completa. Lo hicieron con tal verismo y sembraron su obra con tantas claves falsas que, efectivamente, todo (excepto el sentido común y la lógica) llevaban a suponer que a McCartney le había pasado algo a finales de 1966. Vamos a tratar de desembrollar todo este confuso asunto, y lo vamos a hacer desmontando cada una de las partes de la historia y respondiendo a las preguntas fundamentales. Veamos.
¿Salió Paul McCartney de ‘Abbey Road’ a toda velocidad en su ‘Aston Martin’ el 9 de noviembre de 1966 y se mató poco después en un accidente de tráfico?
No. Paul sí poseía un ‘Aston Martin’ y acostumbraba a conducir rápido, pero no hay constancia en los registros policiales de que sufriese un grave accidente de automóvil con ese coche, ni el 9 de noviembre de 1966 ni en ninguna otra fecha. Es imposible pensar que un siniestro de tal magnitud hubiese podido ser ocultado a la policía. Además, la historia básica en la que se cimentó el rumor y el montaje es apócrifa, dada la falsedad de otro importante hecho constatado: Los Beatles estaban de vacaciones el 9 de noviembre de 1966 y no utilizaron ‘Abbey Road’ hasta que volvieron a reunirse el 24 de noviembre. Ni siquiera es seguro que McCartney estuviese en Londres mientras las vacaciones duraron. Seguramente estuvo en Liverpool, como veremos más adelante.
¿Es cierto que ya en enero de 1967 se rumoreó que Paul había muerto en un accidente de coche ocurrido ese mismo mes en Londres?
Sí. El 7 de enero de 1967, antes del montaje de la historia en sí, se extendió el rumor en Londres acerca de la supuesta muerte de McCartney en un accidente de tráfico causado por el hielo en la M1, en los alrededores de la capital británica. La noticia se emitió por una emisora de radio, pero cuando un agente de prensa de Los Beatles trató de comprobarla llamando por teléfono a la casa de McCartney en Cavendish Avenue, el propio Paul contestó las llamadas y, por supuesto, desmintió la noticia: había estado en casa todo el día y ni siquiera había utilizado el coche. Un artículo que contaba estos hechos apareció en un ‘Beatles Book Monthly’ de febrero de 1967. Se cree que este falso rumor y la conmoción que creó en apenas unas horas fueron los que incitaron a Los Beatles a crear la historia de la supuesta muerte de Paul. Tuvieron tiempo más que suficiente (6 meses) para sembrar ‘Sgt Pepper’ de pistas y claves falsas. Y las que a ellos no se les ocurrieron, las inventaron investigadores y aficionados de toda índole.
¿Se basó el falso rumor de 1967 en algún hecho cierto?
Sí. Al parecer, hubo un accidente de coche a finales del 66 o principios del 67 y en ese accidente hubo un beatle implicado… sólo que no era Paul. Era Lennon, y el suceso no causó la muerte a nadie. Se trató únicamente de una pequeña colisión nocturna en circunstancias no aclaradas pero que pudieran estar relacionadas con la escasa pericia de John Lennon al volante. Lennon sufrió otro accidente de coche bastante más grave en los 70 y en esa ocasión también conducía él. El falso rumor de enero de 1967 acerca de Paul se creó, con toda seguridad, a partir del accidente real de John a finales del 66 o principios del 67.

¿Sufrió Paul McCartney algún percance que justificará el diente roto y las pequeñas cicatrices que tenía a finales de 1966?
Sí. Muchos fans de Los Beatles se dieron cuenta de las pequeñas cicatrices que McCartney tenía en la cara (y más en concreto, en la zona de la boca) Y muchos también se dieron cuenta de que Paul lucía un diente roto en el vídeo promocional de ‘Paperback Writer’ (vídeo que, por cierto, había sido grabado en mayo, meses antes de los supuestos hechos de la noche del 9 de noviembre del 66) La verdad es que Paul sí sufrió un accidente en noviembre de 1966, pero no fue de coche ni se mató como consecuencia del mismo. El accidente fue de moto. Paul estaba de vacaciones en noviembre del 66 y pasó unos días en casa de su padre, en Liverpool. Allí se encontró con Tara Browne, el famoso heredero de la fortuna de los Guinness, amigo de Paul y de su hermano Mike. Una tarde, Tara y Paul McCartney salieron en moto para visitar a una tía de Paul y Mike. El beatle tomó una curva a excesiva velocidad y se salió de la carretera, golpeándose y siendo despedido por encima de la valla protectora. El accidente ocasionó a McCartney diversas rozaduras en la cara, un corte en el labio superior y daños en su dentadura. Para evitar publicidad, se avisó al doctor de la familia para que cosiera la brecha del labio, que era la herida más seria. De este pequeño percance es de donde salieron las posteriores cicatrices y marcas y no de la fantasiosa operación de cirugía estética a la que William Campbell habría debido de someterse para acentuar más su parecido con el beatle desaparecido. Apuntemos un par de hechos más: (1) Paul se dejó bigote para ocultar la cicatriz del labio y, de paso, creo una nueva moda internacional una vez que los demás Beatles le copiaron el mostacho (2) Tara Browne falleció en un accidente de automóvil a finales de 1966, al saltarse un semáforo en rojo. Fue este accidente mortal de Browne el que inspiró parte de la letra de ‘A Day In The Life’, y no la inexistente muerte de McCartney.
¿Se separó Jane Asher de ‘Paul’ justo después del hipotético gran cambiazo de noviembre de 1966?
No. Ésta era una de las pruebas preferidas de los investigadores de la muerte del beatle. Paul muere en 1966 y Jane Asher deja a su doble a principios de 1967, asqueada por la operación pero obligada a no revelar nada. Sugestivo, pero falso. Falso es que el joven músico muriera y falso es que Jane Asher le dejase a principios de 1967. De hecho, la pareja anunció su compromiso oficial el 25 de diciembre de 1967, después de más de cuatro años de relación. El noviazgo se rompió en algún momento posterior a junio de 1968 y no, desde luego, en enero de 1967.
Entonces ¿las supuestas pistas y claves de la falsa muerte no existen?
Sí, existen. Precisamente es lo único que de verdad existe en toda esta historia. Los Beatles decidieron colocar diversas claves sobre la ficticia muerte de Paul en varias canciones y portadas de sus discos, a partir de 1967. Las claves o pistas hacían alusiones indirectas al falso accidente de tráfico y a la falsa desaparición de McCartney. Estas claves existen y se pueden encontrar, pero son una broma de los Fab Four, que eran bien conocidos por su sentido del humor. Hay todo tipo de claves que pueden verse en la portada de ‘Sgt. Pepper’ y ‘Abbey Road’ y otras muchas pueden escucharse en algunas canciones de Los Beatles si se dispone de la imaginación suficiente pero todas ellas (a) tienen su explicación (b) deben tomarse como parte del montaje o (c) sencillamente fueron inventadas por fans dispuestos a descubrir la terrible conspiración que ocultaba la muerte de Paul McCartney.

Abbey Road: La portada más conocida de los Beatles, con los cuatro cruzando el paso de cebra. En realidad se trata de una alegoría del entierro de Paul McCartney. John va el primero con un impecable traje blanco, representando al sacerdote. Ringo va detrás. Su traje es negro, como el de los empleados de pompas fúnebres. George cierra la comitiva vestido de pantalón y camisa vaqueros, representando al enterrador. Entre Ringo y George está Paul, el muerto. Es el único que lleva el paso cambiado, simbolizando que está en otro plano. Es el único que va descalzo (los muertos no necesitan zapatos) y es el único que lleva un cigarrillo, seguro que por aquello de «cenizas a las cenizas». Pero lo más morboso de todo es que tiene los ojos cerrados…
Además, en la matrícula del Volkswagen aparcado en la acera puede leerse: «28 IF» (28 SI, en español). Paul McCartney habría tenido 28 años si hubiera estado vivo en el momento de la foto.

La misteriosa foto de William Campbell que aparece en el ‘Doble Blanco’ es realmente de Paul disfrazado. El parche bordado que luce en su casaca de la portada de ‘Sgt Pepper’ y en el que se lee ‘OPD’ no significa ‘Officially Pronounced Dead’ (Declarado Oficialmente Muerto) sino ‘Ontario Police Department’, y le fue entregado por los servidores del orden de la ciudad canadiense. La foto de espaldas en el interior de la carpeta de ‘Sgt Pepper’ no se tomó así para indicar nada siniestro, sino porque Mc.Cartney no estaba en Londres cuando se celebró esa sesión de fotos (estaba en Estados Unidos) Paul no aparece descalzo en la portada de ‘Abbey Road’ para insinuar su muerte, sino porque se acababa de quitar las sandalias que llevaba puestas, debido al caluroso día. John no dice ‘I buried Paul’ (’Yo enterré a Paul’) al final de ‘Strawberry Fields’, sino ‘Cranberry Sauce’. Las interpretaciones de las letras de varias canciones de ‘Sgt. Pepper’ son sólo eso, interpretaciones bastante imaginativas. Y así podíamos seguir durante horas. Todo era una broma.
¿Cuáles son las pistas que los propios Beatles colocaron?
Desde luego, algunas de las pistas falsas sólo pudieron ser creadas por los propios Beatles, que fueron quienes pre - diseñaron y dieron el visto bueno a la carpeta de ‘Sgt Peppers’ o a la de ‘Abbey Road’, por ejemplo. El parche ‘OPD’ es una buena muestra. Aunque su origen fuese la policía de Ontario, las iniciales y el hecho de estar en la casaca de Paul son circunstancias que sólo el grupo pudo establecer. La foto con Mal Evans de espaldas ocupando el lugar de Paul entra dentro de este grupo de ‘auténticas claves falsas’. Lo mismo podemos decir de muchos otros pequeños detalles que pueden verse en ‘Sgt Peppers’, como (a) el arreglo floral en forma de guitarra que se ve a los pies del grupo, en el que parece leerse ‘Paul?’ (b) el ‘Aston Martin’ de juguete que aparece en la parte derecha, cerca de una muñeca (c) George Harrison apuntando a una sugestiva parte de la letra de ‘She´s Leaving Home’ (”Wednesday morning, at five o clock…” ) y (d) el truco del espejo, probablemente la mejor de todas y descubierta recientemente. Si tomáis la portada de ‘Sgt Pepper’ y colocáis un pequeño espejo perpendicularmente en la mitad horizontal de la frase ‘Lonely Hearts’ (la que aparece en el bombo de la banda) de tal modo que cada letra quede dividida en dos por el espejo, veréis cómo os aparece un mensaje oculto que dice “1 One IX He Die”, es decir “9 11 Él muere’. El pequeño rombo contenido en el mensaje apunta directamente a la foto de Paul Mc.Cartney, así que no puede estar más claro ni ser más lapidario: Paul muere el 9 de noviembre. Esta clave, ingeniosa como ninguna, fue descubierta por un estudioso del tema, un tal Gary Patterson, cuando supo que el diseñador del logo del bombo fue un tal Joe Ephgrave. Se fijó en que la palabra ‘Ephgrave’ parecía una contracción de ‘Epitaph’ y ‘Grave’ (epitafio y tumba) y conociendo la obsesión que Lennon sentía por Lewis Carroll y su ‘Alicia en el País de las Maravillas’, este investigador comenzó a hacer pruebas con espejos y encontró la pista, tan falsa como cualquier otra, pero indudablemente colocada por Los Beatles.
¿Fue la historia de la muerte de Paul una creación de los medios de comunicación?
No. La creación corrió a cargo de Los Beatles, que tal vez esperaban que el asunto fuese una broma divertida. La difusión sí fue cosa de los medios. Nadie prestó ninguna atención hasta octubre de 1969, cuando el montaje fue destapado por un par de emisoras de radio norteamericanas (la WKNR - FM de Detroit y la WMCA - AM de Nueva York) que se lo creyeron todo y lanzaron al mundo la noticia de la posible muerte oculta de McCartney. El 12 de octubre de 1969, una llamada anónima anunció los hechos a Russ Gibb, un locutor de la WKNR. El 21 de octubre apareció un artículo titulado ‘Is Paul Dead?’ en un diario de Chicago. Y Alex Bennett, de la WMCA, viajó a Londres para ‘investigar’ los hechos y terminar de embarullarlo todo. Bennett regresó diciendo que todo apuntaba a la muerte de Paul y que la única manera de probar lo contrario era comparar las huellas dactilares del músico tal y como eran en 1965 con las del suplantador Campbell de 1969. Hasta hubo un programa de TV en el cual Peter Asher (hermano de Jane y mitad del dúo ‘Peter & Gordon’) y Allen Klein (entonces mánager financiero de Los Beatles) se hartaron de desmentir la ficticia muerte. Nadie les hizo caso. Tampoco se lo hicieron al propio Paul cuando, saliendo de su retiro en Escocia, negó tajantemente la historia. La broma había escapado ya al control de todos y consiguió perpetuarse hasta nuestros días. Lo creáis o no, hay todavía un sector de fans de Los Beatles que sospecha seriamente que McCartney dejó la vida en alguna carretera inglesa, un miércoles 9 de noviembre de 1966, a las 5 de la madrugada. Sin embargo, como os hemos expuesto en esta segunda parte del ‘Expediente Paul Is Dead’, tal creencia es, sencillamente, un ingenioso disparate patrocinado, eso sí, por los propios Beatles.

COLECCIÓN DE FOTOGRAFÍAS IX

El misionero y el niño- Michael Wells

Hoy no necesito soltar discursitos para comentar la foto. Los adornos son inútiles. Esta vez sí se confirma el tópico. Una imagen vale más que mil palabras.
¿Qué se puede decir cuando sólo se puede sentir? ¿Cuando sobran las palabras y faltan los hechos?

Estamos apoltronados navegando por Internet. Un día que no recordaremos dentro de 3 años, qué aburrido. Necesito información. Más, más y más. Y de repente, nos topamos frente a una fotografía sin artificios. Simple. Tan poco hecha que está cruda. Seguro que estás masticando alguna galleta de chocolate o bebiendo una Coca cola. Normal. No debemos sentirnos culpables por tener la costumbre de comer tres veces al día cuando no tan lejos de aquí como creemos, otros sueñan con poder echar un bocado cada tres días, no es nuestra culpa…
¿No?
Esta imagen fue tomada en abril de 1980. En Karamoja, al noroeste de Uganda. La prestigiosa revista World Press Photo le entregó a Michael Wells el premio a la mejor foto de aquel año. Milton Obote gobernaba Uganda después de que Tanzania hubiera invadido el país para derrocar al dictador Idi Amin, que apoyado por los militares, había ajusticiado a casi 300.000 ugandeses. Una minucia. Pero Obote tampoco era la solución. Era el antecesor de Amin. Y esta vez tampoco había llegado al poder después de unas elecciones democráticas…
¿Hacía falta decirlo?
¿Qué se podía esperar de un tipo así?
El país no mejoró. Uganda seguía en ruina. No nacían niños, nacían pobres. El hambre se respiraba, las condiciones de sanidad eran nulas. Y eso es ser optimista. Una misionera española llegó a decir, “En los campos no se vive, se sobrevive”.
Michael Wells reflejó todo eso en una imagen. Y nos obligó a mirarnos al espejo. La fotografía es impactante, muestra la miseria, la insensible dejadez de occidente. No es una foto, es un grito. Sólo dos manos, una blanca y otra negra. El misionero y el famélico crío ugandés.
Yo me callo y bajo la cabeza…

COLECCIÓN DE FOTOGRAFÍAS VIII

”Lunchtime Atop a Skyscraper” (”Almuerzo en lo más alto de un rascacielos”) - Charles C. Ebbets

¡Vértigo! ¡Vértigoooooooo!!!!
No, evidentemente no me refiero a la magistral película del mago del suspense…
Cuando echo un vistazo a la foto de Ebbets mi cabeza da vueltas. ¿No os pasa? No sé si las calles de Nueva York giran a mi alrededor o soy yo quien vuela en helicóptero en torno a los trabajadores…
Ay…
Si me echaran el guante en una guerra y quisieran torturarme sólo tendrían que colocarme contra una pared en la que estuviese colgado este póster. Después de 5 minutos contemplándola fijamente no descarto que empezasen a aparecer los primeros síntomas graves…
Náuseas , vómitos, sudoración…
O algo peor…
¿Estáis seguros de que no nos podemos caer?
¿No es absorbente?
La verdad es que me encanta…

¿Estaban locos?
¿Simplemente eran otros tiempos?
Me recuerda a una secuencia de “Cadena perpetua”. Los reclusos de la película han pasado toda la tarde a pleno sol echando brea en un tejado. Trabajo duro. Y en la escena a la que me refiero, están tomando unas cervezas que saben a gloria. Que se han ganado gota a gota…
En ambos casos, llevan el mismo tipo de sombreros, esos petos que está claro que no son Dolce&Gabbana y esas camisetas interiores blancas como las que llevaba mi abuelo. Conservan ese aire de los hombres de siempre. Rudos pero honestos. De los que se carcajearían de los “metrosexuales”…
En cierto modo, los dos grupos de caballeros de andar por casa a los que que me he referido, son esclavos de la misma época, ¿No creéis?

Las tiendas de pósters y las de decoración están hartas de vender esta imagen… Bueno, tanto como hartas… Digamos que están acostumbradísimas de que entren a comprarla. Seguro que la habéis visto en restaurantes o en casas de amigos…
¡O la tenéis en vuestra casa!
Es una de las fotografías más emblemáticas del antiguo Nueva York y una de las dos más famosas de Charles C. Ebbets -la otra es “Resting on a Girder”, similar a ésta pero con los obreros echando una siesta tras el almuerzo. Os garantizo que también marea…
Y puede que más…
Pero la que tenéis delante tiene “algo”. Es más real. Parece más auténtica.
La imagen fue tomada el 29 de septiembre de 1932, durante la construcción del complejo de edificios comerciales Rockefeller Center, en la planta 69 del Edificio GE (de General Electric), el más alto, conocido hasta 1988 como Edificio RCA porque su principal ocupante era la Radio Corporation of America, que era propiedad de General Electric.
La imagen apareció originalmente en el dominical del dos de octubre del periódico “New York Herald Tribune”. Hasta el año 2003, los derechos de la imagen los mantuvo la agencia Bettman Archive. Durante todo ese tiempo la agencia no atribuyó la autoría de la fotografía a Ebbets (en principio por errores en la identificación del archivo), y por eso no suele aparecer Ebbets en la mayoría de las múltiples copias y pósters que se han hecho…

Está tomada en la planta 69 de las 70 que tiene el edificio GE del Rockefeller Center.
En ella vemos a 11 trabajadores comiendo su almuerzo, charlando, leyendo el periódico. Sentados sobre una viga a 850 pies de altura, a unos 250 metros del suelo. La mayoría canadienses, indios e irlandeses. Ebbets quería denunciar las precarias condiciones laborales que tenían los obreros después de la Gran Depresión.
¿Es un posado para la foto? ¿Es algo que hacían cada día a esa hora?
De todas formas es impresionante. ¿Alguno de vosotros se sabe al dedillo los planes de prevención de riesgos laborales? ¿Qué dirían en este caso? ¿Hay que pedir la dimisión de alguien?

Observando esta imagen percibimos el avance de esta sociedad. O eso dicen…
Muestra la languidez y la insignificancia del ser humano frente a nuestra vanidad. Siempre pensamos que no nos puede pasar nada. Pero si nuestro punto de vista estuviera enganchado en una grúa fijada en lo más alto de un rascacielos, descubriríamos la verdad. Vivimos sobre una viga, chicos…

Charles Clyde Ebbets nació en Alabama en 1905, y a los 8 años tuvo su primera cámara. Fue actor, piloto de carreras, piloto de aviación, cazador… y fotógrafo…

Publicó para los principales periódicos de Estados Unidos, y en 1932 fue nombrado director de fotografía del Rockefeller Center de Nueva York, donde realizó las que seguramente son sus fotos más famosas.

Al año siguiente se trasladó a Florida donde realizó entre otras cosas varios reportajes sobre los indios semiola. Fue el primer blanco al que se le permitió ver y fotografiar la sagrada danza del Maíz verde. Fotografió el huracán que arrasó los cayos de Florida en 1935 y también fue testigo del auge del turismo en la Florida.

Murió el 14 de Julio de 1978 a los 72 años. Durante su vida publicó más de 300 fotografías en medios de tirada nacional.

¡Y esto es todo, amigos!
¿Alguno se apunta a una expedición al Karakorum?
¡Hay que superar el vértigo!

COLECCIÓN DE FOTOGRAFÍAS VII

Omayra - Frank Fournier

Omayra Sánchez representa la dignidad más descarnada llevada hasta sus últimas consecuencias. Mantuvo la nobleza, la integridad, la calma, en medio de un mundo putrefacto que no quiso o no pudo ayudarla en su agónica y televisada muerte.

Ojalá esta fotografía no existiera, ojalá el volcán Nevado del Ruíz no hubiera arrasado el pueblo de Armero en Colombia, ojalá la moto bomba que necesitaban para sacarla hubiera llegado antes, ojalá los responsables de las televisiones no hubiesen sido tan cabrones e insensibles y ojalá el gobierno colombiano se hubiera preocupado un poco por las víctimas…
Sólo un poco…
Ojalá…
Ojalá no vuelva a repetirse nada parecido…

(28 de agosto de 1972 - †16 de noviembre de 1985)
Omayra Sánchez era una niña colombiana de 13 años. Vivía feliz. Hay gente que es feliz porque no necesita demasiado y otras porque valoran cada segundo. Convivía con su hermano menor, su padre y su tío, durante la tragedia su madre se encontraba en Bogotá en un viaje de negocios. La historia es trágica y espantosa. El volcán Nevado del Ruiz erupcionó y devastó el pueblo de Armero, en Colombia, que no había dispuesto planes de evacuación a pesar de las advertencias de los científicos. En 1985. Hubo más de 25.000 muertos de una población de 40.000 habitantes. Omayra quedó tres días aprisionada en el fango, envuelta en agua inmunda y bloqueada por los escombros de su propia casa. Un infierno. Con un añadido. Entre esos restos, en algún lugar bajo sus piernas, seguían los cuerpos inertes de sus familiares. Cuando los socorristas intentaron auxiliarla, comprobaron que era imposible. Necesitaban amputarle las piernas. Y por supuesto, no había cirujanos ni el equipo médico necesario. Podría fallecer en el experimento, así que la única opción aceptable era traer una moto-bomba que succionara el fango en el que estaba sumergida. Y cada hora que pasaba había más y más…
La solución era el problema. La única moto-bomba disponible estaba muy lejos, tan lejos… Que sólo un milagro podría salvar a la niña. Su destino estaba escrito en el magma que había provocado la catástrofe… Mientras tanto, las obscenas cámaras de televisión transmitían incesantemente, no se perdían ni un minuto de sus últimas horas de vida.
Omayra se mostró fuerte hasta el final. Cuando llegaron los periodistas, encorvada sobre un flotador, que no era más que una cámara de un neumático, escuchó las voces, levantó la carita y les miró. Intentó sonreír… “¡Ay…!”, sintió un dolor pero no soltó ni una lágrima, no gimoteó. “No nos miró con súplica, no estaba derrotada, había mucho de valentía en su mirada”. No decía que le dolían las piernas, sólo que no las podía mover. “Siento frío”, parece que dijo tras uno de esos interminables silencios sin esperanza. Su mirada era profunda, tristona y resignada, pero se la veía tranquila, valiente: “Era una niña toda coraje”…
“Tengo miedo que el agua suba y me ahogue porque yo no sé nadar”, balbuceó en otro momento…
En otra ocasión, apoyó su rostro sobre el neumático, como para descansar. Y estuvo así unos cinco minutos. Alzó la cabeza y pronunció unas frases un poco incoherentes. Sus ojos estaban cada vez más rojos y dejaba las primeras muestras de delirio. “Tengo sed”. Intentó tomar un poco de aquella agua hedionda: “Se lo impedimos y le pasamos otro vaso de agua”, recuerdan los periodistas que presenciaron impotentes su padecimiento.
Cuando los helicópteros pasaban sobre ella, Omayra levantaba sus ojos enrojecidos y los miraba alejarse. “Te juramos, Omayra, que vamos ya a traerte la motobomba para sacarte de aquí”. Los socorristas intentaban tranquilizarla, pero la niña les respondió: “Váyanse a descansar y vuelvan a sacarme”…
Acto seguido, muchos de ellos, desaparecieron. Cuentan las crónicas que no pudieron soportar tanta ternura y que se marcharon todos sollozando…
Por fin, llegó la motobomba en un helicóptero. Funcionaba, pero era muy lenta, y a veces se obstruía por el barro. Omayra no conseguía que sus ojos permanecieran abiertos durante muchos segundos, le habían quitado su blusita de color azul y yacía con su espalda descubierta. No hacía muchas horas, cuando aún estaba consciente, mantenía conversaciones coherentes con los más cercanos. Fueran quienes fueran. Pero a la una de la madrugada comenzó a delirar, cantaba canciones extrañas y un testigo relata que hacia las tres de la mañana le dijo que “ya el Señor la estaba esperando”. “Después cantó la canción de los pollitos”, recuerda el socorrista, que fue su acompañante durante tres noches. Tres interminables noches. Y a la vez, demasiado cortas…
Omayra Sánchez era fuerte, simpática, valiente y hacía sonreír entre lágrimas cuando la televisión transmitía las dramáticas imágenes. Estaba triste por no poder asistir al examen de matemáticas que tenía aquel 13 de noviembre, afligida pero sonriente a las decenas de cámaras, todas impotentes.
Falleció a causa de la gangrena gaseosa, los gases tóxicos que estaban en el lodo por la erupción del volcán la asfixiaron.
Actualmente en el sitio donde padeció su agonía, una valla cuenta su historia.
Otro dato más. El sacerdote del pueblo, en la última misa, tuvo el detalle de sermonear a los creyentes colombianos que residían en la localidad de Omayra, les dijo que no se preocuparan por las avisos, que rezaran a Dios y que se quedaran en Armero. Pero él se fue. Y se salvó…
¿Alguien tiene algún adjetivo o alguna palabra para definir a este sujeto?
El fotógrafo Frank Fournier, hizo una foto de Omayra que dio la vuelta al mundo y originó una controversia acerca de la indiferencia del gobierno colombiano respecto a las víctimas. La fotografía se publicó meses después de que la chica falleciera. En algunas de las fotografías anteriores de esta colección, he contado el arrepentimiento de fotógrafos como Kevin Carter o Eddie Adams. Fournier nunca se ha retractado de haber sacado esta imagen…
¿Será porque ganó el premio World Press Photo de fotografía?
No voy a repetir las mismas preguntas que ya he escrito en otras ocasiones. Cada cual que piense lo que quiera. ¿Hizo bien? ¿Hizo mal?
Yo no soy quién para juzgar a nadie. Aunque a veces tengo opiniones…
Ojalá esta foto sirva para que no nos olvidemos de Omayra.
Aquí os dejo su relato de los hechos para que opinéis…

“Llegué a Bogotá desde Nueva York dos días después de la erupción. La zona a la que necesitaba llegar era remota. Fue necesario manejar durante cinco horas y luego caminar dos y media.
El país estaba en medio de una grave conmoción política, poco antes de la erupción se produjo la toma del Palacio de Justicia por parte de rebeldes del M-19, la cual terminó en un baño de sangre.
El ejército de la zona había sido trasladado a la capital.
Llegué al pueblo de Armero al amanecer del tercer día posterior a la erupción. Había mucha confusión, la gente estaba conmocionada y desesperada por ayuda. Muchos permanecían atrapados por los escombros.
Me encontré con un campesino, quien me dijo de una niña que necesitaba ayuda. Cuando me condujo hacia ella estaba casi a solas, unas pocas personas la rodeaban en tanto algunos trabajadores de rescate ayudaban a otra persona un poco más lejos.
Silencio conmovedor
Estaba dentro de un gran charco, atrapada de la cintura hacia abajo por concreto y otros escombros de casas que fueron derruidas.
Ya llevaba unos tres días en esa situación, estaba dolorida y muy confundida.
Cientos de personas estaban atrapadas a su alrededor, escuchaba sus gritos y luego un silencio conmovedor.
Había algunos helicópteros, prestados por empresas petroleras que trabajaban en las cercanías.
Pero nadie podía hacer nada por la niña. La gente y los expertos en rescate se acercaban, trataban de confortarla.
Al tomar su fotografía me sentí totalmente impotente, sin poder alguno de ayudarla. Ella enfrentaba la muerte con coraje y dignidad, sentía que su vida se le iba.
Sentí que lo único que podía hacer era informar sobre el coraje y el sufrimiento de la niña, y esperar a que la gente se movilizara.
Poderosa
Cuando llegué a ella Omayra ya perdía la conciencia de a ratos. Me pidió que la llevara a la escuela, no quería llegar tarde a clase.
Pasé mi película a unos fotógrafos que regresaban al aeropuerto y logré enviarlas a París donde estaba mi agente.
En el momento no me percaté de lo poderosa que era la imagen, en cómo los ojos de la niña conectan con la cámara.
La imagen fue publicada en París Match y causó impacto.
La gente me preguntaba “¿Por qué no la ayudaste?”, “¿Por qué no la sacaron de allí?”. Pero era imposible.
Hubo escándalo y debates en televisión sobre el papel del fotoperiodista. Al menos hubo una reacción, hubiera sido peor si a nadie le hubiera importado.
Tengo muy claro lo que hago, cómo y por qué lo hago. La foto ayudó a recaudar dinero para ayuda y sirvió para destacar la irresponsabilidad y falta de coraje de los líderes del país.
No había planes de evacuación pese a que los científicos habían advertido sobre el peligro de una erupción.
Hay cientos de miles de Omayras en el mundo, historias de gente pobre y débil. Los fotógrafos debemos crear un puente entre ellos y los otros.
La cuestión es si el poder de la prensa es más importante en la actualidad que antes, debido a la presión que impone hoy por hoy el mercado sobre su trabajo.”

Si alguien tiene ganas de llorar, si deseáis verla en movimiento y necesitás oírla, podéis clicar aquí. “Adiós madre”.

Enlace al vídeo de Youtube: http://es.youtube.com/watch?v=B0_K_3yz-QA

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