¿En qué reino, en qué siglo, bajo qué silenciosa
conjunción de los astros, en qué secreto día
que el mármol no ha salvado, surgió la valerosa
y singular idea de inventar la alegría?
Con otoños de oro la inventaron. El vino
fluye rojo a lo largo de las generaciones
como el río del tiempo y en el arduo camino
nos prodiga su música, su fuego y sus leones.
En la noche del júbilo o en la jornada adversa
exalta la alegría o mitiga el espanto
y el ditirambo nuevo que este día le canto
otrora lo cantaron el árabe y el persa.
Vino, enséñame el arte de ver mi propia historia
como si ésta ya fuera ceniza en la memoria.
Jorge Luis Borges
Me lo han enviado hace unos días por correo y tu soneto me lo ha recordado. Era narrado junto con una suave música y emotivas imágenes.
Si señor, si señor, el vino puede sacar cosas que el hombre se calla
Que deberían salir cuando el hombre bebe agua.
Va buscando pecho adentro, por los silencios del alma
Y los va poniendo voces, y los va haciendo palabras.
A veces, saca una pena, que por ser pena es amarga,
Sobre su palco de fuego, la pone a bailar descalza.
Baila, y bailando se crece….. hasta que le vino se acaba.
Entonces, vuelve la pena a ser silencio del alma.
Si señor, el vino puede sacar cosas que el hombre se calla
Cosas que hieren por dentro, cosas que pudren el alma
De los que bajan los ojos, y que esconden la mirada
Libera entonces el vino, la valentía encerrada
Y los disfraza de machos, como por arte de magia.
Entonces son……..¡bravucones!. hasta que el vino se acaba
Pues del matón al cobarde, solo media, la resaca.
Si señor, si señor, el vino puede sacar cosas que el hombre se calla
Cambia el prisma de las cosas, cuando más les hace falta
A los que llevan sus culpas como una cruz a la espalda.
La impura, se siente pura, como cuando era muchacha
Y el astado, regatea la medida de su drama.
Y, los tiñe de colores de castidad simulada
Pues siempre acaban el vino los dos en la misma cama.
Pero…..¡que lindo es el vino!, el que se bebe en la casa
Del que esta limpio por dentro y tiene brillando el alma
Que nunca le tiembla el pulso, cuando pulsa una guitarra
Y no le faltan amigos, ni noches para gastarlas
Que cuando tiene una culpa, siempre se nota en su cara
Que bebe el vino por vino, y bebe el agua…. ¡por agua!.
Alberto Cortez (cantautor y poeta)
Por: narradora de bolsillo el marzo 11, 2009
a las 11:41 pm